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Editorial & Opinion

Toda pregunta en tiempos electorales es “Campaña Sucia”

lunes 16, febrero 2015 - 6:25 pm

En estos dorados tiempos, tal parece que si al título de esta columna le ponemos miles de dólares en pauta publicitaria para redes sociales por un par de días o semanas, muchos empezarán a acuñar dicho término a otras prácticas, algo así como cuando escuchamos en un sin número de ocasiones al expresidente Mauricio Funes decir que era por culpa de los famosos “20 años de ARENA”, o como sucedió con el “les guste o no les guste”; ambos terminaron desfigurando su esencia y razón de ser, convirtiéndose en todo tipo de contenido o justificación para posturas o realidades que necesitaban otro tipo de comentarios o análisis mucho más serios y profundos.

Normalmente en una campaña electoral para aquellos que no son gurús y entienden que lo simple y con una buena estrategia puede funcionar mucho mejor que cualquier otra iniciativa que parezca novedosa, conocen que las etapas durante una campaña son tres: Quién soy, Qué propongo y por qué no deben de votar por mi adversario, punto. En la última etapa de las razones por las cuales no deben darle el voto al candidato contrario, entran en contexto muchas aristas como comentarios generales, cuestionamientos a posturas o propuestas, reacciones, vida privada, empresas, carrera como profesional, antecedentes penales, relaciones de dudosa procedencia, chistes, memes, divisiones internas/externas, diferencias con las estructuras de los diferentes partidos políticos, etc.

Lo que sí debemos de tener claro en todo momento es que en el contexto de una contienda electoral existen campañas negativas y campañas sucias, dos cosas muy diferentes, pero no entremos en conceptualizar tanto detalle entre ambos términos puesto que se vuelve un poco tedioso. Mejor resumámoslo en que una consiste en cuestionamientos bien fundamentados, pruebas contundentes y preguntas incómodas, es decir, en mencionar hechos verídicos de manera responsable. Lo otro ya es difamación, chambres, obscenidades y vulgaridades.

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Dicho lo anterior podemos enumerar el qué se puede considerar como campaña sucia y el qué no se puede considerar como tal: Consultar por la hoja de vida de los candidatos, creencias y trayectoria como empresario es información que el electorado debe conocer; denunciar que un candidato atenta contra el artículo 178 del código electoral inaugurando obras durante los 30 días anteriores a la elección, eso es sentido común, no campaña sucia; retomar una noticia de un medio de comunicación de una candidata que fue procesada en el 2003 tampoco lo es; cuestionar la moralidad notoria, las propuestas de cualquier candidato o ir a visitar personalmente un municipio para validar las realidades que se hablan sobre el mismo, mucho menos. Lo que sí es campaña sucia es filtrar audios privados, difamar sin prueba alguna, “bullying” cibernético en redes sociales, amenazas, entre otras que no valen la pena seguir mencionando.

En resumidas cuentas, parece que hacer preguntas incómodas sobre verdades a los candidatos del color que ustedes quieran nunca puede ser considerado como campaña sucia, no vayamos a ridiculizar el término y que resulte que preguntar por el apellido de cualquier candidato sea mal llamado como campaña sucia.





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