Editorial & Opinion

Trabajemos por una recreación sana y segura

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia

martes 28, noviembre 2017 - 12:00 am

La legítima aspiración de cada persona y su familia es llevar una vida tranquila en la que el pan de cada día, producto del arduo y honesto trabajo, esté debidamente garantizado con la convivencia en un techo modesto digno y seguro, con suficiente acceso a un holgado espacio donde disfrutar con alegría el solaz y reconfortante esparcimiento que abone y consolide nuestra cultura e identidad; con la confianza necesaria de una sana y segura convivencia familiar y comunitaria; y la esperanza y certeza del pleno acceso a las oportunidades para el progreso.

Construir este modelo de familia y sociedad es el reto de nuestra generación; lograrlo, además de un asunto de políticas públicas, también dependerá de la promoción y arraigo de un conjunto de principios y valores que se deben cultivar de manera permanente desde la familia y las instituciones del Estado.

Esta empresa difícilmente se alcanzará mientras nuestra sociedad sea víctima, entre otros males, del consumismo exacerbado, bombardeada intensa y permanente por campañas publicitarias que elevadas al infinito estimulan el consumo, más allá de las necesidades y capacidades reales del ingreso familiar. Muestra de esto son los denominados “Black Friday”, “Black Weekend”, o cualquier manera de consumo irracional que no corresponda con las verdaderas prioridades y capacidades de cada familia y abonan a su endeudamiento y marginalidad, beneficiando únicamente a los verdaderos ganadores de un modelo unilateral de desarrollo fundado en el comercio, finanzas y servicios, que se antepone al desarrollo humano integral.

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Este último fin de semana me entusiasmó el anuncio del subsecretario de Gobernabilidad, Antonio Morales, en el programa presidencial “Gobernando Con la Gente”, al informar el inicio de obras para remozar -por etapas- e interconectar un gran parque de familia: el Complejo Cultural y Recreativo San Jacinto. Este proyecto se enmarca en el Plan El Salvador Seguro (PES), que se propone en su eje de prevención: “Construir, remodelar y dinamizar espacios públicos de calidad y seguros que contribuyen al encuentro, integración y transformación de la vida de las personas”.

Más de 60 manzanas de terreno quedarán articuladas y facilitarán el pleno acceso y conexión en un mismo complejo de áreas que hoy están dispersas e históricamente insuficientemente atendidas. Entre las áreas intervenidas están la antigua Casa Presidencial, el viejo cuartel “El Zapote” hoy Museo de Historia Militar, el parque Venustiano Carranza, el Zoológico Nacional, el parque Saburo Hirao y el Círculo Deportivo Estudiantil.


Esta magna obra en sus diferentes etapas implica un financiamiento de alrededor de diez millones de dólares provenientes de recursos del Estado y de fondos de cooperación internacional, entre ellos AECID; coordinado por un comité interinstitucional en el que participan la Secretaria de Gobernabilidad, MOP, MARN, MDN, SECULTURA, INDES, Alcaldías y diversos sectores que integran el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, todos preocupados por contribuir a un mejor clima de armonía social.

Su primera fase arrancará de inmediato, constituye todo un símbolo en el marco del Plan El Salvador Seguro bajo la coordinación de sus diferentes instituciones. Se proyecta como el mayor espacio público integral, con los mejores estándares de seguridad en el área metropolitana de San Salvador, suficientes y modernos espacios recreativos, culturales, educativos, deportivos, orientados a transformar actitudes, conocimiento y convivencia, contribuyendo a la prevención contra la violencia.

Este proyecto representa una nueva visión de nación que contribuirá a mejorar las condiciones de vida y convivencia de las familias de populosos barrios del sur de la capital históricamente marginados y sin espacios recreativos de calidad, aportando con ello a una cultura de paz. Obras como esta corrigen la falta de igualdad y oportunidades en zonas deprimidas, dinamizan la economía de la zona y su periferia y recuperan el valor de la propiedad. Entre los barrios inmediatamente más beneficiados están: San Jacinto, La Vega, Candelaria, Modelo, San Marcos, además de 37 centros educativos e implica la intervención para la limpieza y recuperación del rio Acelhuate.

Durante muchos años la prioridad de otros gobiernos y sus patrocinadores fue hacer de la expansión de grandes centros comerciales, todo un modelo de consumo, esparcimiento, recreación, incluyendo todas las medidas tecnológicas de seguridad, quizás como expresión de progreso. El problema estuvo en la depresión e inseguridad de los espacios comunitarios recreativos; este vacío terminó por encantar a ávidos sectores demandantes de espacios recreativos seguros, terminando atrapados en la red del consumismo.

Lo grave del caso es que el modelo de comercio y servicios creció en detrimento de otras expresiones de progreso y no se combinó con un modelo de desarrollo integral y sustentable, armonizado con el resto de sectores productivos y comerciales que desarrollen el mercado interno y generen una suerte de progreso incluyente para la sociedad en su conjunto. Hoy nuestro reto es desarrollar una economía integral en función de las personas, donde el esparcimiento y la sana recreación no tengan por condición obligada la adoración al dios Hermes, imagen de los que imponen el consumismo a ultranza.




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