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Un monje radical deja en evidencia a los budistas y al Gobierno de Sri Lanka

EFE

sábado 24, junio 2017 - 11:00 am

La búsqueda, entrega y liberación bajo fianza de un monje budista conocido por su discurso contra las minorías religiosas ha dejado en evidencia al Gobierno de Sri Lanka, muy criticado por su supuesta permisividad en este caso, y a la jerarquía budista, que ha llegado a amenazar a las autoridades.

Durante casi un mes el monje Galagoda Gnanasara ha estado prófugo en Sri Lanka, huyendo de la Policía que lo ha buscado hasta que el pasado miércoles se presentó por su cuenta ante la justicia, que había emitido órdenes de detención en su contra por desacato; obstrucción y amenazas, e incitación al odio.

Tras unas horas, Galagoda Gnanasara, líder del extremista Bodu Bala Sena (BBS, Energía de la Fuerza Budista), conocido por asegurar que las minorías musulmana y cristiana ponen en riesgo la cultura budista cingalesa del 70% de la población de país, era puesto en libertad bajo fianza.

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“No estaba escapando de la ley. No abandoné el país, necesitaba manejar las amenazas que afrontaba, sabía que no podía evitar entregarme al tribunal”, indicó a Efe Gnanasara.

El líder del BBS se hizo famoso por su discurso contra otras minorías religiosas en el preludio de los incidentes entre budistas y musulmanes que en 2014 desembocaron en violencia y enfrentamientos que causaron cuatro muertos en este país.


Las autoridades asocian a él y a su grupo con 16 incidentes registrados desde abril pasado contra otras religiones, entre ellos incendios provocados en tiendas musulmanas y ataques con cócteles molotov a mezquitas.

El 20 de mayo la Policía trató de detenerlo cuando iba a participar en un acto público, pero la multitud protegió a Gnanasara, que posteriormente desapareció y comenzó una búsqueda en la que nadie parecía querer tomar partido por él.

Pero en un insólito comunicado emitido el martes por la noche, el jefe prelado de Asgiriya, Warakagoda Sri Gnanarathana, una de las principales voces de las normalmente comedidas autoridades budistas del país, criticó al Gobierno por querer detener a Gnanasara y le advirtió de repercusiones si intentaba “silenciar” a esta comunidad.

“Aunque no estamos de acuerdo con el estilo en el discurso ni la conducta del monje Galagoda Gnanasara, no estamos en desacuerdo con sus opiniones”, indicó.

“El gobierno será responsable si se produce alguna agitación como consecuencia de sus intentos de silenciar al clero budista”, agregó.

Al día siguiente el monje se presentó ante la justicia, las órdenes de arresto fueron canceladas y él puesto en libertad bajo fianza, en lo que el secretario general de la Alianza Cristina Evangélica de Sri Lanka, Godfrey Yogarajah, consideró “una farsa”, por el doble rasero de la justicia.

Yogarajah indicó a Efe que su agrupación ha registrado 196 incidentes relacionados con “violaciones de la libertad religiosa” desde 2015 hasta hoy, incluidos ataques de turbas y ataques a iglesias, y dijo que “las iglesias en las áreas rurales están bajo amenaza real”.

Incluso un miembro del Gobierno de Maithripala Sirisena, el ministro de Desarrollo Occidental y Grandes urbes, Champika Ranawaka, dijo que la justicia debería ser igual para todos.

“No han manejado la situación adecuadamente. La Policía e incluso los tribunales lo admiten, se debería actuar no solo contra Gnanasara, sino contra individuos que están incitando a la violencia, políticos y activistas”, afirmó a Efe.

“La justicia no debería diferenciar individuos en su tratamiento”, agregó Ranwaka, miembro del Partido del Patrimonio Nacional (JHU), liderado por los budistas.

Pero lo cierto es que las autoridades no pueden esconder que no es así.

“Deben entender que detener a un monje es distinto que capturar a un criminal normal. Ciertas cosas como conseguir una orden judicial para registrar un templo son muy sensibles. Hay un aspecto cultural y religioso también”, indicó el miércoles el portavoz de la Policía, Priyantha Jayakod.

Entre todas estas críticas Gnanasara afirma ahora que está satisfecho con el resultado, ya que su lucha está ahora en el primer plano de actualidad.

“Por el incidente ahora los jefes prelados se han involucrado”, indicó, al asegurar que la principal causa de tensión entre la comunidad musulmana y budista es que “los asuntos no han sido abordados de manera adecuada por los responsables”

“Se han visto forzados a afrontar la situación y dar soluciones”, dijo, al afirmar que ahora se deberán tomar decisiones sobre la “destrucción cultural” en el país.




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