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Editorial

Un país con el ancla en el pasado y el presente estancado

Alvaro Cruz

miércoles 25, octubre 2017 - 12:00 am

El Salvador sigue abriendo heridas tan profundas como la de la masacre de El Mozote o la ofensiva guerrillera de 1989 en un contexto difícil para el país. Pareciera que hay un empeño en mantenernos anclados en una cadena perversa de venganza y de resentimientos que nunca parece terminar, imposibilitando la consecución de la paz y la armonía.

Seguimos estancados en nuestro presente violento y polarizado, sin una visión clara de qué futuro queremos para el país. Lo terrible es que la búsqueda de la justicia no es necesariamente la motivación de estos sonados casos. No es casualidad que los procesos y las denuncias se multipliquen cuando se calienten motores de las campañas electorales.

No se trata de borrar el pasado o de favorecer la impunidad, pero el país no puede seguirse enfocando en su doloroso conflicto y a su vez ignorar la búsqueda de acuerdos de nación que nos permitan forjar un próspero porvenir  para las nuevas generaciones.

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Estar reabriendo las heridas reafirma lo expresado por el negociador de la paz colombiana, temeroso de los errores que ve en nuestro país: “No nos puede pasar lo de El Salvador: lograr la paz pero perder el post conflicto”. Debemos tener cuidado con estar escarbando un pasado que solo profundiza nuestras divisiones.




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