Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Un país donde la muerte acecha a los jóvenes

Jaime Ulises Marinero / Periodista

miércoles 17, enero 2018 - 12:00 am

Jasson Alessandro tenía 18 años y su hermano Johan Yahir apenas 15. Ambos tenían menos de un mes de vivir en Nuevo Lourdes, en el municipio de Colón, cuando el lunes 8 de enero fueron asesinados a balazos en su vivienda. Al parecer cerca de cuatro sujetos armados llegaron hasta la vivienda y los acribillaron sin motivo alguno.

Los hermanos Rodríguez Orellana habían llegado a vivir a dicha colonia, procedentes de Alta Vista, Ilopango, porque una pariente les había ofrecido su casa para evitar que pagaran alquiler y de esa forma ayudarles. Ellos no se metían con nadie, entregados a la fe cristiana, solo querían estudiar para salir avante en la vida. Jasson Alessandro era un joven becado por la Fundación Forever y estudiaba licenciatura en Idioma Inglés en una universidad privada. Su hermano menor iba a comenzar a estudiar bachillerato y ya se había matriculado en un instituto de la zona.

Ninguno de los dos tenía vínculos con pandillas ni siquiera habían recibido amenazas de nadie.  Su “culpa” fue ser adolescentes y llegar a vivir a una colonia agobiada por las pandillas que deciden quiénes entran y salen. Deciden a quiénes matar. Hasta ahora ningún delincuente ha sido capturado por este abominable doble crimen.

publicidad

El mismo día que mataron a los hermanos Rodríguez Orellana, en San Salvador, sobre la alameda Roosevelt, fue asesinado el joven taxista Rafael Eduardo Alas Granados, de 24 años. Alas tenía dos años de trabajar honradamente como taxista y recién en diciembre de 2017 había contraído nupcias.

Al parecer al joven taxista lo mataron porque harto de ser extorsionado por los pandilleros discutió con éstos, quienes cobardemente regresaron para matarlo. “Por suerte” las cámaras instaladas en la zona captaron a los asesinos, dos de los cuales fueron detenidos dentro de un restaurante mientras simulaban ser comensales. El otro fue detenido cuando pretendía escapar en un vehículo. Ahora los pandilleros Fernando Alberto Guevara Beltrán, Denys Francisco CastroCornejo y Francisca Estela Moreira Ramírez, yacen presos luego de que un juzgado capitalino encontrara suficientes indicios sobre su posible participación en el asesinato del joven. Al final de ser encontrados culpables cada uno podría recibir 30 años de prisión.


La muerte de estos tres jóvenes y otros, solo vienen a corroborar que nuestra juventud está en constante peligro. En realidad todos corremos peligro a diario, pero son los jóvenes los más expuestos a morir por culpa de los criminales que en algunos lugares actúan a su voluntad.

En algunos sectores de Nuevo Lourdes se dice que las pandillas tienen control territorial. En la zona donde mataron al taxista se escucha que una pandilla tiene el control. Y lo dicen las mismas autoridades. Entonces ¿por qué no actúan y desbaratan a los grupos delincuenciales que operan en dichos sectores?.

A veces parece demasiado conformista los mensajes institucionales del área de Seguridad Pública, cuando por ejemplo se informa: “Este día en 156 municipios hubo cero homicidios, pero en seis municipios hubo doce o más muertes producto del accionar de los grupos criminales”. Ese tipo de mensajes generan un efecto desmotivador o simplista que en nada abona a generar credibilidad, confianza y empatía. A un ciudadano lo matan en San Salvador, pero es oriundo de Cuyultitán, San Francisco Menéndez, San Miguel de Mercedes, Ereguayquín, Oratorio de Concepción, San Esteban Catarina o de cualquier otro municipio del país. Es decir, no importa dónde ocurren los homicidios, porque el dolor de patria no se mide por jurisdicciones territoriales, sino por la tristeza e impotencia que causa el ser víctima de la delincuencia.

A los parientes de los hermanos Rodríguez Orellana y del taxista Alas, el sistema de justicia les ha fallado. La sociedad entera les falló. Al cabo de un año solo sus parientes y amigos los recordarán, para los demás serán parte de una fría estadística. En estos momentos los políticos andan ensimismados con su perorata propagandística, algunos hasta sacando provecho de estos acontecimientos en busca de votantes que les permitan mantenerse en cargos desde los que no aportan nada para la seguridad pública.

Jasson, Johan y Rafael solo son tres nombres, de miles de víctimas mortales caídos por la culpa de ser jóvenes, en un país donde la muerte acecha a los jóvenes.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN

Doce horas en el hospital Rosales

Don Héctor Aguilar Hernández, inolvidable maestro normalista y fino escritor chalateco, solía decirme: “Cuando te inquiete …

MÁS INFORMACIÓN
¡Mauricio Funes, vení!

Lo mejor que puede hacer el ex presidente de la República Carlos Mauricio Funes Cartagena, por …

MÁS INFORMACIÓN
México y su perseverante democracia

Cada nueva misión de observación electoral internacional es una oportunidad para conocer los nuevos retos que …

MÁS INFORMACIÓN


Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.