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Editorial & Opinion

Un recuerdo y un tributo

Rubén I. Zamora / Abogado, político y diplomático

miércoles 12, septiembre 2018 - 12:00 am

La muerte del Senador McCain ha sido noticia mundial, en nuestro país los medios han recogido retazos de su biografía; lo que quiero destacar es su papel durante nuestra guerra a través de mi contacto personal con el senador en la década de los 80.

Lo conocí cuando, como miembro de la Comisión Político-Diplomática del del FDR-FMLN y su representante en los Estados Unidos, viajaba regularmente a Washington para impulsar en los medios políticos y sociales la situación de El Salvador en guerra y abogar por una solución política del conflicto armado.

En ese entonces el presidente era Ronald Reagan, quien apoyaba fielmente y era el principal sustento las fuerzas armadas en contra de la guerrilla, al extremo que llegó un año de esa década en la que El Salvador quedó en el segundo lugar, después de Israel, en la ayuda militar directa.

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Para nuestro bando, crear un “muro de contención” a una posible intervención militar directa del gobierno norteamericano en El Salvador y teniendo presente sus invasiones a Panamá y Granada, se convirtió en un objetivo de trascendencia estratégica; el hecho que ambas cámaras del Congreso tenían mayoría de miembros del Partido Demócrata nos abría el espacio para lograrlo, de la mano con una gran cantidad de organizaciones y personalidades de la sociedad civil estadunidenses que defendían los derechos humanos de los salvadoreños y abogaban por una salida negociada al conflicto, que eran el fundamento estratégico de nuestra posición.

Si bien nuestro cabildeo se centró en proveer de información e iniciativas a los representantes y senadores demócratas, también nos acercamos a los republicanos, aunque en menos número; en ambos grupos, basándonos en sus posiciones en política exterior o en el número de migrantes salvadoreños en sus distritos.


Es con esta estrategia que nos acercamos a las oficinas del Senador McCain, primero con sus asistentes hasta que  logramos ser recibidos por el Senador; recuerdo que antes de entrar a la cita, su asistente nos sometió a un “cocheo” exhaustivo en el que recuerdo, insistió en que McCain, si bien no sabía mucho sobre lo que sucedía en nuestro país, tenía un ojo clínico para descubrir si le estaban recitando propaganda y no hechos, que tenía mal carácter, no aguantaba largos discursos y que si se dignaba continuar con la conversación, nos sometería a preguntas muy directas y finalmente nos pediría que le presentáramos ideas de lo que él podría hacer. Así lo hicimos y logramos pasar la prueba, sus preguntas eran muy directas y a veces sonaban a acusaciones (papel de la URSS, de Cuba y de Viet Nam en el conflicto, si las guerrillas eran Comunistas, etc.) a lo que respondimos claramente, no negando sino dando respuestas creíbles y realistas que las ubicaban en el contexto del país; cuando llegamos a las soluciones, mostró mucho interés en preguntar sobre la iniciativa de solución política negociada y ese fue el momento para explicarle que la administración Reagan era el principal obstáculo para lograrla y que considerábamos que el papel del Senado era clave para abrir el espacio político para lograrla.

A partir de ese momento periódicamente cada dos meses, la oficina del FDR -FMLN que habíamos abierto en Washington mantenía reuniones frecuentes con sus asistentes para mantenerlos informados sobre lo que sucedía en nuestro país, especialmente la cuestión de las violaciones a los derechos humanos y en mis visitas a Washington solía reunirme con el Senador, si es que no estaba de viaje.

El Senador McCain llegó a interesarse en el caso salvadoreño y a propiciar iniciativas para lograr la paz; nos ayudaba en lograr acercarnos y conversar con otros senadores republicanos; su oficina formó parte de dos o tres misiones del Senado que realizaron visitas al país para constatar la situación de los derechos humanos; junto con dos senadores demócratas publicaron un informe con fuertes críticas al papel del gobierno de Reagan y abocando por una solución política; McCain jugó un papel muy importante, junto con un grupo de miembros de la otra Cámara en el pasaje de la resolución de la Cámara de Diputados que obligaba al gobierno de Reagan a dar un informe semestral sobre el avance de los derechos humanos, so pena de cortar la ayuda militar si no se daba, esto se convirtió en un dolor de cabeza a la administración y para la minoría de los diputados republicanos, pues era una ocasión para amplios debates sobre el tema en el congreso y nos permitía presentar un análisis detallado y bien fundamentado no solo de lo que estaba incorrecto en el informe sino de todo lo que había sucedido y se convertía en una contra información; además nos permitía participación en los comités que analizaban el informe.

No hay duda que este senador jugó un importante papel en la construcción de la Solución Política negociada que nos permitió abrir las puertas de la paz y la democracia en nuestro país; nuestro deber como salvadoreños es presentar nuestros respetos a la memoria del Senador John McCain.




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