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Editorial & Opinion

Una práctica que debe abolirse: Los sobresueldos

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 13, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINIONLos sobresueldos para altos funcionarios de gobierno y otras personas son una práctica inmoral, ilegal e injusta porque se despilfarran fondos del pueblo. Literalmente es una forma de corrupción que conlleva malversación de fondos y probablemente delitos como la evasión de impuestos, enriquecimiento ilícito y   administración fraudulenta, entre otros. En ocasiones esos sobresueldos son una forma de pagar para comprar voluntades y obtener servilismo.

He escuchado a muchos, incluyendo a amigos, decir que eso es una vieja práctica desde décadas pasadas y que lo mismo hicieron los gobiernos del PCN, PDC, ARENA y otros, razón por la que consideran que los gobiernos efemelenistas también tienen derecho a hacer lo mismo. En mi pueblo a eso se le llama conformismo y yo le llamo fanatismo ideológico.

Que desde hace más de 40 años haya existido esa nefasta práctica no implica que la misma se debe seguir efectuando hasta la eternidad. Al contrario, se debe de poner un alto a esa corruptiva acción que nos perjudica a todos los que voluntaria o involuntariamente pagamos nuestros impuestos.

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El FMLN, como partido político, cuyo estribillo es afirmar que es el representante de los pobres y la clase trabajadora debería ser el más contento e interesado en que esas cosas se denuncien para sentar las bases de una nueva forma transparente de gobernar. Y es que la corrupción no tiene color político. Corruptos pueden ser los de izquierda, derecha o centro. La corrupción es la manifestación excelsa de los abusivos y sedientos del poder para sus propios beneficios.

Definitivamente la entrega de sobresueldos es corrupción y debe denunciarse, investigarse y sancionarse conforme a la ley. Se ha conocido que en el período presidencial anterior y el actual algunos funcionarios y otras personas han recibido sobresueldos de hasta $15 mil mensuales o más, desde luego en los gobiernos anteriores también se entregaban estas dádivas a altos funcionarios y personajes claves de la vida social del país, entre ellos periodistas, analistas, asesores y otros.


La corrupción no debería de expirar nunca y en ese sentido se debe crear una ley especial para perseguir al corrupto, sin importar cuanto tiempo haya pasado. Tan corrupto es el que entrega dinero que no es suyo como  quien  recibe fondos sabiendo que no lo merece y que con ello evade responsabilidades fiscales y/o “vende su alma al diablo”.

No se vale justificar ninguna corrupción en el presente alegando que en el pasado fue igual. Al contrario, se deben investigar los hechos actuales y pedir que se investigue lo ocurrido en el pasado. Si no se puede judicializar lo ocurrido hace décadas porque ha fenecido el tiempo para acusar, por lo menos que exista una sanción moral de la sociedad.

La corrupción es el cáncer de los pueblos y mina todo su tejido. Un país donde los actos corruptos son cotidianos y vistos como algo normal no progresa y se queda estancado en el subdesarrollo donde prevalece la pobreza y aflora con facilidad la delincuencia en muchas formas.

Combatir cualquier forma de corrupción debe ser responsabilidad de los pueblos y de sus instituciones y representantes. El Gobierno Central debería ser el abanderado e instituciones como el Ministerio Público y el Órgano Judicial los responsables de perseguir esta usanza negativa. Por eso no tiene asidero lógico el hecho de que representantes del gobierno actual se opongan a desmarañar la corrupción, ataquen a quienes  combaten la corrupción y hasta justifiquen que eso también se hacía antes y entonces nadie decía nada. Precisamente ellos gobiernan porque ofrecieron cambio y la población confió en ellos. Cambiar esas prácticas nocivas es una forma de cambiar. Ni todos los  funcionarios son malos ni todos son buenos. A los buenos hay que engrandecerlos y a los malos castigarlos.

No se vale burlarse de la ciudadanía y malgastar las finanzas estatales. Enriquecerse con fondos del Estado debe ser considerado un delito de lesa humanidad y perseguirse por siempre y para siempre. Urge una ley anticorrupción que no  prescriba los delitos derivados de la corrupción, llámense sobresueldo, despilfarro, malversación, robo o como quiera llamarse.




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