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Editorial & Opinion

Urgen consensos básicos de nación

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 23, mayo 2018 - 12:00 am

Generalmente se considera que el ejercicio del poder es monopolio de la llamada “clase política” y que el rol de la población es ser espectadora, esto no es exacto. La ciudadanía es la carta definitiva para hacer política y para la construcción de los acuerdos básicos para sacar adelante al país.

En medio de un ambiente enrarecido por la campaña electoral, aparecen los llamados a la unidad y los discursos acerca de la necesidad de buscar consensos. Cuestiones que son válidas, pero que son posibles únicamente con la participación de todos.

A meses de la elección presidencial lo que se diga o se calle por parte de los dirigentes de los partidos políticos y funcionarios públicos, lo que hagan o dejen de hacer, tiene costo político que se va a expresar en ganar o no credibilidad para conseguir votos y salir victoriosos en la contienda electoral.

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Las encuestas y los resultados electorales reflejan un hartazgo de la población de la partidocracia, lo que da fuerza a que ante la crisis de representatividad de los partidos políticos, la población se decida a elegir a cualquiera que sea capaz, en realidad o en apariencia, de resolverles sus problemas. Estos nuevos dirigentes basan su estrategia en  aprovechar el descontento de los votantes, el enojo por el mal desempeño del gobierno y los partidos políticos; pero estos nuevos actores no tendrán viabilidad política si no presentan nuevas ideas para sacar adelante a El Salvador.

Cada vez con mayor claridad se están dando las condiciones objetivas para que la participación en política de la ciudadanía  sea mayor, ya no solo entendida como ir a votar, sino como la expresión de opiniones, organización, movilización y compromiso de los ciudadanos por la reivindicación de sus derechos. Más temprano que tarde aparecerán movimientos sociales con niveles organizativos y de incidencia significativos.


Cualquier propuesta o iniciativa necesita de respaldo, de una amplia base de sectores  por medio del diálogo y negociación, búsqueda de entendimientos que permitan se llegue a consensos. Para ello se vuelve indispensable la participación de la sociedad civil, una participación propositiva y contundente, evitando exclusiones que poco abonan al pacto de nación.

Poco a poco van a expresarse en la ciudadanía las voces portadoras de la exigencia de mayor transparencia, rendición de cuentas, austeridad y cero tolerancia con la corrupción. No se debe descartar la posibilidad de una reacción enérgica de la población frente a los grandes problemas nacionales,  como el costo de la vida, la delincuencia, la falta de empleos y esta reacción se expresará en la calle que es el espacio natural de la lucha social.

La participación de los ciudadanos en política debe tener una fuerte expresión en la exigencia porque se garanticen los controles y balances del poder, a partir de la próxima elección de la Sala de lo Constitucional, Fiscal General de la Republica y demás cargos de elección indirecta. No puede ser que la elección de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia la decidan las cúpulas partidarias, en consulta con los poderes fácticos, y a los diputados les toque solo votar y a la ciudadanía solo ver.

Para alcanzar el progreso económico y social en nuestro país, dentro de un auténtico estado de derecho, es requisito fundamental que la institucionalidad funcione, y se consolide de forma tal que las instituciones, especialmente las políticas, respondan a las demandas de la sociedad. Las tareas de la construcción democrática no son exclusividad de los políticos.

La realidad va a plantear de manera muy clara la necesidad de consensos básicos de nación para enfrentar la realidad de los próximos meses; para el caso, la crisis de las finanzas públicas es un botón de muestra. Fiscalidad sana pasa por un Pacto Fiscal, no hay atajos en esto. El país necesita posiciones políticas propositivas, pragmáticas, propuestas realistas en su instrumentación, viables.

La polarización política va en detrimento del país, no se puede contribuir a resolver los problemas de agua, salud pública, educación, con posiciones antagónicas de las fuerzas políticas y sociales. Se deben buscar alternativas para llegar a  puntos de equilibrio y arribar a los acuerdos.

Hay quienes creen que, por tener mayoría en el Órgano legislativo, se tiene que hacer su voluntad, y fijan posiciones rígidas. Así no vamos a salir adelante. Es indispensable hacer conciencia que cada quién debe asumir el papel que le corresponda desempeñar, especialmente los ciudadanos y  los partidos políticos que deben cumplir sus obligaciones y deberes.




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