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Política

“Vamos a combatir de manera firme la impunidad”

Álvaro Cruz Rojas / Fotos: David Durán

lunes 30, abril 2018 - 12:00 am

Carlos Calleja, candidato presidencial de ARENA. / David Durán.

Una semana después de resultar electo candidato presidencial de ARENA, Juan Carlos Calleja Hakker habla de su visión de país, se define como un hombre pragmático que considera inaceptable que haya gente que no tenga para comer. Habla de sus planes y rechaza que la seguridad se solucione con más mano dura.

 

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¿Cómo se define ideológicamente? ¿Qué tipo de derecha representa usted? ¿Cuáles son sus referentes políticos en el mundo?

Fijate que yo no entro en los mapas tradicionales de izquierda y derecha, sinceramente, yo me defino como alguien muy pragmático que busca servir. Un servidor público que busca servir y no servirse y como empresario creo en la fuerza y el motor de la empresa privada para generar oportunidades, para generar empleo, para generar riqueza y veo el rol de la empresa privada como eso: prosperidad, desarrollo, pero también veo la necesidad de los programas sociales, sobre todo en países como los nuestros, donde hay tanta pobreza, donde no podemos dejar marginado, abandonado a nadie. Yo diría que soy una persona pragmática que tiene una lectura de la sociedad salvadoreña hoy en día que ya no busca soluciones de derecha o de izquierda, sino respuestas pragmáticas y efectivas a los problemas que ellos están enfrentando.


¿Qué programas sociales concretamente tiene en mente?

Tenemos que trabajar en proyectos que fomentan la dignidad humana. Nosotros creemos que tenemos que fortalecer esos programas sociales que funcionan y desarrollar nuevos también. Y uno de los temas que a mí me apasionan es el de la vivienda, vivienda digna. Eso es algo que estamos explorando.

 

Muchos cuestionan el pasado de ARENA y creen que no debería volver a gobernar, ¿Cree que ARENA ha cambiado, qué errores no cometería de los gobiernos de ARENA?

Una de las razones por las que me motivé al meterme en esto de la política y a buscar la candidatura con ARENA, es que vi cambios en ARENA. El proceso interno de la elección del Coena y la presidencia de Mauricio Interiano a mí me dejaron la esperanza y eso me ayudó a motivarme a participar en este proceso. Creo yo que sí estamos en el inicio de una revolución de cambio dentro de ARENA. Y por eso yo hablo de la nueva ARENA que estamos construyendo. Una ARENA más incluyente, una ARENA más humilde, más cercana a los salvadoreños. Una ARENA que reconoce que hemos perdido elecciones por no tener las mejores propuestas o por no tener la gente más capaz. Las hemos perdido porque no hemos estado más cercanos a los salvadoreños. Y en mi trabajo territorial, yo he buscado esa cercanía, esa conexión y es tan importante. Yo estoy convencido que para ganar la presidencia de la República tenemos que tener en el proyecto político, el candidato más cercano a los salvadoreños. En cuanto al pasado, yo soy una persona que ve el pasado para identificar oportunidades de mejora y nosotros estamos comprometidos a ser un catalizador en el cambio de la política en este país. Y uno de los objetivos que nos hemos puesto y lo hemos hablado con todos los políticos amigos que tengo en ARENA y en otros partidos, que primero Dios llegamos a la presidencia, después de esos cinco años, se va a ver de forma palpable, una evolución en la clase política, en la forma de hacer política en este país y ese es uno de los objetivos que tenemos.

 

Pasada la elección interna, todavía se oyen ahí ecos de algunas voces que cuestionan la elección, que cuestionan algunos personajes de su entorno. ¿Cómo va convencerlos de apoyarlo?

Mire, nosotros tenemos como objetivo principal ahorita, la unificación del partido. Tenemos claro que para poder lograr el objetivo de unificar a un país, a toda esa gente que cree en nuestra democracia, la libertad para poder trascender, construir una nueva era de acuerdos que lo hemos hablado contigo en el pasado, primero tenemos que unificar el partido y desde el domingo en la noche mi llamado ha sido ese. Y yo tengo que liderar también, extendiendo mi mano a Javier y Gustavo como lo he hecho, a sus equipos, a los que votaron por ellos. Y aquí aprovecho la oportunidad contigo, con tu medio para decirlo públicamente. Hacemos un llamado y sobre todo una invitación a que todos se sumen a este esfuerzo, aquí cabemos todos, vamos a hacer historia juntos. Hay un entusiasmo, hay una gran esperanza y no lo podemos hacer solo una parte del partido, igual que desde el Gobierno no lo vamos a poder hacer sólo ARENA. Creo que fue Lincoln el que dijo: “Una casa dividida por sí sola no se puede parar”. Y yo soy fiel creyente de eso, por naturaleza, soy una persona que busca unificar, no soy confrontativo. Mi trayectoria, si uno va para atrás va a ver que nunca he tocado a nadie realmente, no es mi estilo. Creo que no se gana mucho en eso. Yo voy a trabajar incansablemente en la unificación del partido, dando el ejemplo.

¿Ha considerado coaliciones o alianzas con otros partidos?

Mirá, yo creo que es muy temprano definir alianzas, coaliciones. Lo que sí estoy pensando claramente es que ARENA se tiene que abrir a la posibilidad de hacer alianzas. Tenemos que mostrar humildad, tenemos que mostrar apertura, tenemos que entender cuál es la lección del 4 de marzo, el resultado de esa elección. El pueblo salvadoreño nos quiere ver trabajando de la mano con los diferentes partidos políticos. Los partidos menos grandes tuvieron representación y yo sí creo que es importante que trabajemos, trabajemos de la mano. No sólo con partidos políticos, sino con la sociedad civil. Y en el caso de la Asamblea también con los diputados independientes para construir un clima democrático, un clima de gobernabilidad que nos permita lograr esos acuerdos de nación. Yo voy a luchar incansablemente. Tuvimos los Acuerdos de Paz, fueron un caso de éxito para el mundo, pero nos ha faltado desde ese entonces completar otros acuerdos y los impases que tenemos y la falta de acuerdos no nos permiten avanzar. Para eso yo estoy convencido que necesitamos unificarnos y trabajar de la mano con todos los partidos políticos, con todos los partidos políticos.

 

Uno de los temas más urgentes, por ejemplo, es la crisis fiscal ¿qué propuestas tiene sobre la mesa, ha tenido conversaciones con su partido, con otros partidos, sobre eso?

Sí, pero sobre todo como precandidato lo que hemos hecho es analizarlo de una forma muy técnica, con economistas. Economistas cercanos al proyecto que nos han estado asesorando y hemos aterrizado en grandes conclusiones que cualquier acuerdo fiscal, que cualquier política fiscal, tiene que partir de la visión de país que queremos construir. Una visión a mediano y largo plazo. Una política fiscal que se basa en resultados, en la gestión de resultados y la sostenibilidad del manejo con una gran responsabilidad de los fondos públicos. Un manejo eficiente, tener rendición de cuentas, tener indicadores, tener metas claras, donde los resultados se miden para poder asegurar que las cosas se están haciendo bien. Hay temas, por ejemplo, que sí yo tengo una opinión sobre ella, el tema de impuesto. Yo ahorita mi cabeza me dice no más impuestos. ¿Por qué? Porque uno de los elementos que tenemos que impulsar, que es quizá la palanca más inmediata para activar el desarrollo, es la generación de inversión para generar mayor crecimiento y de esa forma, la generación de los 80 a 100 mil empleos al año que necesitamos y para eso tenemos que ofrecer al inversionista nacional, internacional, más certeza, más confianza, reglas claras. Trabajar en el tema de la burocracia, tramitología, en el tema de aduanas para ofrecerle un clima de inversión más atractivo. Entonces hay que buscar eficiencia en el Estado, hay que asegurar que las inversiones que se hagan sean inversiones inteligentes. Hay que manejar un Gobierno con total transparencia y sobre todo hay que rodearnos del mejor equipo, gente capaz, gente honesta, gente que busca servir y no servirse. Gente que conoce también del dolor y del sufrimiento de los salvadoreños y que sabe que gobernar no es estar en el quinto piso en un edificio del escritorio, con el aire acondicionado encendido. Yo busco construir un gobierno y busco ser un presidente no de escritorio, sino de territorio. Eso se puede hacer también a través de una coordinación muy cercana y un trabajo en equipo con los consejos municipales, con los alcaldes de los 262 municipios del país para poder llevar el desarrollo, educación, salud, seguridad a nivel local porque hay dos El Salvador y aquí en este radio de un kilómetro, uno pudiera pensar que estamos en el primer mundo pero yo he visto cantones en el interior del país donde madres me han dicho que no saben qué van a darle de comer esta noche a sus hijos, sus hijos sin zapatos, desnutrición y eso para mí es inaceptable. Entonces, tenemos que llevar desarrollo hasta el último rincón del país y eso no se hace desde un gobierno central que quiere consolidar a todo el poder. Se hace abriéndose como gobierno central, empoderando a los gobiernos municipales con un esquema de rendición de cuentas transparente, indicadores, metas, seguimiento y evaluación para asegurar resultados, pero tenemos que descentralizarnos.

 

¿Y qué podemos esperar por ejemplo del combate a la corrupción que ha sido un clamor popular en los últimos años?

Yo estoy convencido que la corrupción es uno de los cánceres más grandes que enfrentamos, uno de los impedimentos más grandes que tenemos en cuanto al desarrollo de este país y nuestra política va a ser una de cero tolerancia a la corrupción, también cero tolerancia al clientelismo y al nepotismo. Y vamos a combatir de forma firme la impunidad que hay también porque la impunidad es perversa y es lo que fomenta la corrupción. Tenemos una visión integral en cuanto a eso y no me va a temblar la mano en mi gobierno, proceder ante casos de abuso.

En el tema de seguridad, prácticamente llevamos dos décadas duras de violencia terrible, de homicidios, ¿por qué cree que ni la izquierda, ni la derecha han logrado solucionar este problema?

Bueno a mí me gusta leer sus editoriales y coincidimos creo yo, en esa visión. Yo creo que las estrategias y las visiones que se han aplicado han sido muy miopes, muy cortoplacistas y limitados con su visión. Yo le apuesto a una visión muy integral, a una visión que le apuesta a la prevención, con mucha fuerza, con muchos recursos, con mucho apoyo. Prevención a través de igualdad de oportunidades, generación de buenos empleos, ampliando la cobertura de educación de este país, apoyando a los jóvenes con becas para que puedan extender sus estudios al bachillerato, posteriormente a carreras técnicas y universidad porque  nuestros jóvenes cuando están estudiando no se están formando para estar en la calle, no están buscando la vida en la delincuencia o en la migración. También que tenemos que trabajar en lo que ya hablamos que es la economía, desarrollar una economía audaz, una economía diferenciada, basada en valor agregado, basada en tecnología, basada en productos y servicios de calidad que busca diferenciarnos como país y dejar atrás una política de mano de obra barata como ventaja competitiva nacional, eso no es la ventaja competitiva sostenible que debemos de buscar porque eso nos mantiene en la pobreza, tenemos que apostar a calidad y eso es en todo sector, en sector agrícola, en el sector industria, en el sector comercio, en todo sector. Pero en seguridad, prevención, también tenemos que trabajar en la parte de combate, apoyando las instituciones. La Policía depende del ejecutivo, ahí tenemos que trabajar de la mano asegurando que fortalecemos las instituciones, que le damos los recursos necesarios, que implementamos una cultura de meritocracia. También procesos profesionales, rendición de cuentas, gestiones en base a resultados, pero dándoles el apoyo que ellos necesitan para poder cumplir. Cuando hablo con policías, cuando hablo con fiscales… a la Fiscalía también hay que apoyarla. El adversario más grande no es el delincuente sino la falta de apoyo, los recursos para poder cumplir con su trabajo. Y el sistema judicial que también necesita obviamente, de reformas y de apoyo, el Órgano Judicial, de cero, todo lo que es rehabilitación. El sistema penitenciario, necesitamos reformas ahí implementando procesos profesionales y lo que siempre he dicho, el mejor equipo, gente que sabe del tema. Ahorita no estamos rehabilitando, no estamos educando, educando delincuencia. Ahí entrás con un bachillerato y salís con una maestría y eso ya no puede permitirse. Y por último, para ser concreto y rápido, tenemos que ser audaces en el tema de la reinserción porque tenemos que romper el círculo vicioso en el cual nos encontramos y para eso tenemos que buscar un modelo que va a demandar una articulación de esfuerzo de todo el Estado, de la empresa privada, de las iglesias, de las ONG, del Gobierno, para desarrollar un modelo audaz, adoc, que no se ha hecho en ningún lugar del mundo. Es que ningún lugar del mundo tiene los problemas que nosotros tenemos, entonces tenemos que abrir la mente. En mí van a tener alguien que va a ofrecer soluciones integrales a los problemas complejos y no va a venir a ofrecer así mano dura, así como la solución que va venir a solventar el problema de la inseguridad.

 

Muchos analistas y muchos sociólogos han hablado del pesimismo del país que de alguna manera provoca la migración de tantos salvadoreños y no sólo los necesitamos económicamente, mucha gente de clase media, profesional que se va. ¿Cómo se puede revertir eso, cómo se puede generar esperanza?

Mira, tocás un tema que a mí me apasiona y es el tema de la esperanza y para mí la llave para reconstruir ese orgullo nacional y esa esperanza pasa por la unidad. O sea, la llave es la unidad. Con la unidad, y yo no digo que nos vamos a unir todos en todo, pero con poner el país primero y apostarle al país, tendremos la llave para abrir la puerta a esa era de acuerdos y a un nuevo espíritu nacional, a un nuevo orgullo nacional. Ahorita son pocos los que nos sentimos orgullosos de ser salvadoreños. Yo sí porque nunca he abandonado eso y por eso estoy luchando, pero hay muchos que se van del país. Yo sí creo que esa desesperanza hay que atenderla y no sé si la palabra es nacionalismo, porque esa palabra, vos que sos académico, sabes que conlleva muchas connotaciones negativas, pero sí orgullo nacional. Sentirnos orgullosos de ser salvadoreños y en el momento que logramos desencadenar ese movimiento, ese sentimiento nacional, vamos a poder facilitar la construcción de muchas cosas, de una nueva economía, de paz, de una cohesión social, del fortalecimiento del tejido, de la familia. Combatir el tema de la violencia intrafamiliar. Igual que hemos tenido presidentes que han generado división. Yo he aprendido de esos ejercicios, de que la silla de la presidencia tiene el poder de incidir y la silla es mucho más grande que el individuo. El oficio, la oficina de la presidencia de la República es más grande y yo espero poder utilizarla para unificar, no para dividir y liderar con el ejemplo para levantar un nuevo orgullo nacional, un nuevo espíritu patriótico que va a ser clave en la reconstrucción de este país. Una nueva esperanza y por eso hemos llamado el proyecto nuestro “Nueva Visión de País”.

 

¿Cómo se plantea la relación con Estados Unidos en la época de Trump?

Mira, yo creo que la relación con Estados Unidos no deberíamos medirla dentro del contexto de una administración. Como individuo y como filosofía siempre he pensado que las cosas hay que verlas en base a largo plazo. Por ejemplo, como emprendedor, vengo de una escuela donde nunca dejemos de apostar al país (en) tiempos buenos, tiempos de crisis, tiempos de guerra. Seguimos apostando y nos ha ido bien. Quizá la misma filosofía con Estados Unidos, es un matrimonio y pueden haber momento volátiles, pueden haber discusiones, pero con Estados Unidos tenemos una relación especial e histórica que tenemos que cuidar, que tenemos que cultivar y que tenemos que fortalecer. Una relación muy especial, un aliado estratégico. Un país con el que yo busco seguir construyendo y fortaleciendo esta relación. Y tenemos que estar conscientes también que gran parte de nuestra población vive allá y eso es un acuerdo umbilical que nos tiene conectados. Parte de El Salvador está en Estados Unidos, hay que verlo de esa forma. Entonces es una relación estratégica que vamos a trabajar incansablemente para seguir fortaleciendo.

 

¿Y cómo se plantea la relación con el bloque del socialismo del siglo XXI?

Yo en lo personal creo que hemos estado en los últimos años al lado equivocado de la historia en cuanto a esa relación. Yo soy una persona que cree profundamente en los derechos humanos y en la democracia. Y yo estoy con el pueblo venezolano, al lado de ellos en su esfuerzo para construir una nueva democracia. Creo que tenemos que ser valientes y bocales en nuestras posiciones. Ahorita como candidato quizá no es el mejor momento porque también soy respetuoso de los protocolos. Pero como presidente voy a fortalecer esas relaciones con esos aliados históricos que siempre han estado ahí para nosotros. En esos países que creen en la democracia, en la libertad y es con ellos que debemos cultivar cada vez más una mejor relación.

 

Motivaciones personales

 

¿Qué motiva a Carlos Calleja, un empresario joven, exitoso, a abandonar su comodidad y buscar la presidencia en un país de tantos problemas?

Tanto Andrea como yo, mi esposa, amamos profundamente El Salvador. Tenemos dos hijos, Santiago que tiene cinco años, Miranda que tiene dos años. Igual que vos, igual que todos aquí, nuestro sueño, nuestro anhelo más grande para que nuestros hijos puedan desarrollarse aquí con una vida plena y en alegría, en territorio nacional.  Yo vengo de una trayectoria empresarial y social, como emprendedor y trabajando también en la Fundación Calleja, con los pequeños productores, en el programa Todos son Nuestros Niños, donde trabajamos con centros escolares públicos en todo el país. Y esa experiencia como emprendedor, en la generación de empleo, en tema de competitividad, en tema de diferenciación y donación, me dio una gran experiencia en unos elementos que creo que son importantes para el desarrollo de este país. Pero la experiencia también en lo social trabajando por nuestros jóvenes, por nuestros chicos en los programas sociales, trabajando con docentes, con maestros, trabajando con padres de familia, trabajando con pequeños productores que lo único que quieren es salir adelante, porque no tienen la oportunidad. Pero viendo que se podían hacer cosas, todo ese ejercicio me abrió los ojos y más que los ojos, abrió en mí un llamado para ver si yo podía hacer algo más allá de lo que estaba haciendo.

Yo sabía que como empresario podía seguir haciendo la diferencia, pero sentí un llamado más grande por la necesidad que yo vi en base a mi experiencia. También vi una enorme oportunidad, mi experiencia me dio a conocer mucho del país y vi en el país un enorme potencial, un país pequeño en territorio pero enorme en su gente. Gente que nunca deja de luchar, gente que a pesar de estar enfrentando enormes desafíos, no pierde la esperanza. Lo que me motivaba en la vida no era necesariamente generar utilidades y ser exitoso desde la empresa privada. Me motivaba ser competitivo, desarrollar una excelente gestión en equipo, pero yo soy una persona muy poco amarrado a lo material y lo que a mí me llama es el tema de servicio, mi realización. Entonces, tenía esta oportunidad donde las estrellas se fueron alineando. Hoy es mi momento, el tren sólo para una vez, probablemente (en) la vida se abre la puerta, entrás o no entrás y tomé la decisión de entrar.




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