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Política

“Vamos a ir a unas elecciones con niveles de desconfianza altos”

Yolanda Magaña

lunes 8, enero 2018 - 12:01 am

El director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), Roberto Rubio, entrevistado a finales de diciembre de 2017, manifiesta la necesidad de que un país como El Salvador, con bastante antecedentes de resultados electorales reñidos, requiere de una mayor confianza y certidumbre en la administración del conteo y transmisión de resultados. En su evaluación de Gobierno, Rubio tiene un saldo negativo general, aunque reconoce logros. Menciona retos en la generación de empleo y en la seguridad. El representante del capítulo El Salvador de Transparencia Internacional (TI) aún no se atreve a calificar la actual gestión de la Corte de Cuentas.

 

Un partido propone en su plataforma una coordinación interinstitucional sobre probidad. ¿Vería bien descentralizar este trabajo?

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Siempre y cuando no se le reste la facultad de investigación que tiene la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, el ente encargado del enriquecimiento ilícito, es buena la coordinación. Si hay instancias para facilitarle el acceso a la información que requiere, para dotarle de más recursos, facilitarle sus procesos, está bien. No creo que hay que descentralizar las funciones, la ley especifica el encargado de la investigación de las declaraciones de patrimonio y de enriquecimiento ilícito, es la Sección de Probidad y es la única que tiene la facultad de mandarla a juicio civil. No se le puede otorgar a un montón de secciones. Si de lo que estamos hablando son de secciones de probidad dentro de las instituciones para buscar la integridad de sus funcionarios, para que creen mecanismos de mayor control, sí es positivo. También para la coordinación de la Sección de Probidad con la Superintendencia del Sistema Financiero, de Competencia, con la Fiscalía, ya no se diga.

 


¿Cuál es la causa del retroceso en Probidad que según Funde hubo en 2017?

Hay dos causas que son las que más están pesando. Una es que hay personas, no todas, pero algunas malintencionadamente le están enviando a la Sección de Probidad una carga de trabajo, sabiendo que auditorías no existen y que debieron haber existido si las Cortes anteriores hubieran cumplido con la ley. Como esta gente sabe que no hay y que una sola auditoría toma mucho tiempo y muchos recursos, están enviando miles de solicitudes y yo sí le haría un llamado al Instituto de Acceso a la Información Pública que no se preste a eso, no puede estar el Instituto exigiendo que resuelva todo lo que le va llegando de Probidad en los plazos que establece la ley. Imagínese si fueran 400 auditorías y apenas han podido sacar 10 en un año, por más que haga la Sección de Probidad, no va a poder.

El otro problema es que usted dice “Bueno, yo como Sección de Probidad voy a aplicar los criterios”, darle prioridad a los casos notorios, montos mayores, casos a prescribir, y esto implica una discusión al interior tanto de la Comisión Especial formada por cinco (magistrados), donde puede haber gente que exige más, puede haber gente que pueda tener otro interés; y en Corte Plena, donde estas discusiones, de quién va primero y cómo metemos, alargan el proceso y es lo que ha estado ocurriendo. Por eso he sostenido que esta resolución (de) la Sala, sobre restricciones al acceso de información, hay que entenderla en ese contexto, prácticamente han estado los magistrados acosados por estas demandas.

 

¿Podría ser utilizada por otras instituciones para limitar el acceso a la información clave para combatir la corrupción?

Exacto. El problema son las consecuencias. No había necesidad de esto. Entiendo muy bien las razones que llevaron a la Sala y con razón porque cuando uno ve una mala intencionalidad incluso para afectarlos para que el Instituto les ponga multas, etcétera, pero creo que la Sala pudo haber tenido otra alternativa porque si abre puertas de discrecionalidad, pudo recurrir a otros mecanismos, como los criterios, ahora, si esos criterios van a tener o no validez ante el Instituto, habría que ver.

 

El secretario general del FMLN opinó que la Corte de Cuentas se desepeña bien porque está entregando los finiquitos a todos los partidos. ¿Qué opinión le merece?

Supongamos que es cierto que los entregue, yo no puedo juzgar el desempeño de la Corte de Cuentas por eso… Es más, recuerde que entregó finiquito exprés al expresidente Saca. Yo creo que, si antes no entrega finiquitos oportunamente y, hoy lo está haciendo, es positivo. Ahora, eso no me permite a mí juzgar el desempeño de la Corte de Cuentas porque ni siquiera hay hechos que me digan que está haciendo cosas extraordinarias, diferentes, a lo que se hacía.

 

¿No le parece extraño que no rechace ninguna solicitud de finiquito?

Eso quizás no lo puedo juzgar. ¿Pero qué capacidad ha tenido de hacerlo?, no le sabría decir cuáles son las investigaciones. Yo lo que pongo es el antecedente del señor Saca, los finiquitos han sido exprés y no han tenido mucha validez en el pasado. Lo que no le puedo juzgar es qué hizo esta Corte de Cuentas, si lo ha hecho de manera correcta o no, pero si lo ha hecho como se hizo en el pasado, probablemente es como las declaraciones de patrimonio de los funcionarios. Si pasamos años de años entregando y nadie se preocupó para ver si eso era cierto, nunca se tomaron la tarea de investigar si eran o no verdad.

 

¿Cómo evalúa el avance en el desarrollo del país durante el último año?

Me apego a lo que dicen la mayoría de opiniones en las encuestas: va mal en general. Más del 80 % de la población dice que vamos en el rumbo equivocado, la mayoría de la población siente que está peor que antes, hay 64 % de desaprobación del Gobierno actual y no vemos que todavía haya un resultado que podamos evaluar positivamente en el caso de la seguridad. Más bien pareciera que las pandillas están manteniéndose y expandiéndose en el control territorial y no al contrario.

Económicamente, sí hay, por lo menos, se ha frenado esa caída abajo del 2 %. Por lo menos no hemos empeorado con respecto al año pasado, pero nos mantenemos en niveles muy, muy bajos. Hay que señalar que ha habido unos indicadores que han mejorado, la situación fiscal con la reforma de pensiones, ha habido más inversión externa, pequeña, comparada con lo que reciben otros países, que esto sigue o no sigue, no sabemos porque es un año comparado con otro. Lo que sí podemos decir macroeconómicamente hablando es mejor este año que el año pasado. Ahora, si nos vamos a la economía real, este año vamos a cerrar casi con 4,000 nuevos puestos de trabajo como saldo neto y entran al mercado laboral cerca de 60,000, entonces, tampoco es que estamos generando los puestos de trabajo, que es clave para el combate de la inseguridad.

 

¿Qué es lo que está fallando?

Hay una combinación de malas políticas, de una mala gestión, con herencias, por supuesto, herencias de gobiernos anteriores que este Gobierno no ha podido solventar. No es una cosa de blanco y negro, porque no podemos decir que todo lo que ha hecho este Gobierno es malo. Hay algunas obras en la parte social, en la parte de salud, sí, por un lado, tenemos problemas con las medicinas, mala atención, pero hay nuevos hospitales. Es decir, hay ciertas cosas que tal vez han mejorado y han sido positivas en este periodo de gobierno, pero el saldo global no nos parece positivo.

¿Cómo ve el ambiente electoral hacia los comicios de 2018 y 2019?

Hay algo, yo diría, relativamente nuevo, lo relativizo porque ya tuvimos algo parecido en la elección presidencial pasada y es incertidumbre, desconfianza, en el sistema electoral. Creo que, sobre todo la elección pasada, el desempeño que tuvo el Tribunal Supremo Electoral en la elección fue realmente lamentable, fue un retroceso con respecto a lo que teníamos y generó desconfianza. Como somos los mismos y a estas alturas no vemos señales contundentes que recuperen esa confianza, vamos a ir a unas elecciones con un nivel de incertidumbre, de desconfianza, bastante altos y peligrosos a la hora de resultados, cuando las contiendas en este país son muy reñidas. Y cuando las contiendas son muy reñidas también la confianza tiene que ser alta. En Estados Unidos, viendo esta última elección estatal en Alabama, los dos candidatos estaban un tiempo en pantalla, en línea. Usted veía que la diferencia andaba por uno y algo, pero usted más o menos la proyección ya sabía quién iba a ganar. Ganó por poco, fue ínfimo, pero hasta el presidente (Donald) Trump tuvo que decir antes que terminara el recuento que había aceptado la derrota porque hay un sistema, hay una tecnología, hay una confianza en que todo funciona.

 

¿Qué tendría que aclarar el Tribunal Supremo Electoral para generar confianza? Tres puntos.

Yo diría la parte tecnológica que está ahora en duda, primero, no hay a estas alturas una empresa confiable, el proceso de licitación por equis razones solo dejó a una, que es Smartmatic, la cual es una de las empresas más cuestionadas en el continente de prestarse al fraude electoral y esa es con la empresa con la que vamos a entrar. El segundo aspecto, que hay un avance pero hay que reforzar, es la capacitación de los que van a ir a las Juntas Receptoras de Votos. Finalmente, debería explicar bien a la población cuál va a ser ese procedimiento, sobre todo la gente que va a estar con teléfonos, cómo se va a transmitir, la segmentación de procesos de recepción de conteo de votos, transmisión de resultados, eso tiene que estar integrado y no vayamos a caer en el error de la vez pasada que se segmentó.  En la etapa de Araujo y Chicas, era una sola empresa. En el periodo anterior se “pedazeó”.

 

¿Qué tan clave son las elecciones 2018? ¿Serán inadvertidas por los comicios de 2019?

Es clave por la elección. No creo, siempre las del 2019 son más importantes, depende también cómo lo maneje cada partido porque sí creo que ARENA está cometiendo el error de sacrificar las legislativas por las presidenciales, vamos a ver qué hace el Frente. Pero esta elección, las que vienen, va a ser fundamental, más que la otra porque es la (Asamblea Legislativa) que va a elegir tanto a los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional como al fiscal general de la República. Son de las  instituciones que ha habido de las pocas que nos ha dado un poco de democracia.

 

 

Perspectiva electoral

 

¿Cómo ve las precandidaturas presidenciales que se mencionan en partidos?

En general, porque escuchamos la candidatura posible del Frente; las dos candidaturas que creo que son reales y viables, si va (Carlos) Calleja, (Javier) Simán, Gerson (Martínez), pues, vamos a tener una mejora en la calidad de los candidatos, comparado con lo que tuvimos antes.

 

¿Y Nayib Bukele, que ha anunciado que hará un partido?

Es un poco prematuro pero la última encuesta compara partido con persona y partido que todavía no tiene definido candidato. Aunque nos da una idea de qué puede estar sucediendo. Uno, el Frente baja, el Frente parece ya por primera vez en un tercer lugar. ARENA se mantiene en niveles bajos pero menos que el Frente, posiblemente se debe a que tiene esos dos buenos candidatos, exponiéndose constantemente. Tercero, la irrupción de Nayib Bukele como una expresión política que irrumpe en los dos grandes como una posibilidad de ser un candidato presidencial competitivo. Queda ver es cómo traduce esa popularidad en votos sin organización territorial y si logra superar los escollos jurídicos que tiene, que son casi cinco posibles casos.

¿Estos personalismos pueden apuntalarse ante marcas Arena y Frente?

Ha habido una evolución del electorado hacia los sin partidos, que ahora es la mayoría, y toda esa población que se ha ido decantando cada vez hacia los sin partidos, desencantada del sistema político partidario. Para ellos  importa más la figura, para los votantes que están abajo importa bastante la marca.

 

¿Cómo evalúa el manejo del discurso hacia 2019?

No ha habido debate. Nada nuevo, lo único es discurso de Bukele, anti-Frente, anti-ARENA, seduce a población desencantada de partidos, discurso bastante irreverente, crítico al sistema de partidos, la diferencia es que se coloca fuera del sistema político, como “el salvador”. Lo que sí diría que, a pesar de que tengo mis serias reservas sobre la calidad y el comportamiento humano de esta persona, su discurso es atractivo.

 

Perfil

Roberto Rubio-Fabián

Director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), donde trabaja desde hace más de 20 años. Fue parte de la Comisión Nacional de Desarrollo.

Fue representante del FMLN en el Pacto Andino y de la Comisión Política Diplomática del FMLN. Su padre fue fundador del PCN. Rubio ha sido crítico del gobierno del FMLN, del expresidente Mauricio Funes y del expresidente legislativo Sigfrido Reyes.




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