Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Venezuela: Tiembla la tiranía

Juan José Monsant Aristimuño / Exembajador de Venezuela en El Salvador

Editorial & Opinion | Diario El Mundo

Sábado 8, Abril 2017 | 12:00 am

En 1839 Edgard Allan Poe publicó un compendio de sus escritos signados por el misterio y el terror que tituló “Cuentos de lo Grotesco y Arabesco”. Y, antes que los puristas y defensores del islamismo, pongan el grito en el cielo, aclaro que arabesco, en este caso, no se refiere al terror infundido por el Califato Islámico y demás terroristas provenientes del mundo árabe o musulmán, sino al arte de filigranas practicado en sus paredes, columnas y celosías, admirado y protegido en el Al-Ándalus.

El caso es que Poe, junto a Stephen King, han sido hasta el presente, los mayores exponentes de lo absurdo terrorífico que han provocado verdadero pánico, horror en el lector o espectador cinematográfico. Igualmente hay que citar a los contemporáneos del género, El Monstruo de la Laguna Negra (The Black Lagoon, 1954), Chucky, Darth Vader, Viernes 13 (1984) o el Silencio de los Inocentes con Jodie Foster y Anthony Hopkins (1991), como obras maestras del horror.  Ni Bram Stoker con su Drácula, el Nesferatus de Murnau, ni el Frankenstein de Mary Shelley, que hasta cierto sentimiento de ternura y justificación nos produjo, aunque luego no nos atreviéramos ir al patio cuando caía la oscuridad. La comprensión llegó después, en la misma época cuando tomamos partido por los comanches, siux o apaches expatriados y masacrados por los azules uniformes de los nuevos propietarios del territorio, hoy representados por los militantes de la llamada Supremacía Blanca (que también producen pánico, como los colectivos armados de venezuela).

Pero ninguno de ellos, ni siquiera los genios de la pintura rocambolesca apocalíptica Pierre Brueghel o el Bosco serían capaces de impactar al lector o espectador con la intensidad del horror de lo que sucede en Venezuela. Y pido excusas por no poseer la suficiente capacidad, aunque sea en prosa elemental de sujeto verbo y complemento, para describir el terror, la degradación y lo grotesco de la realidad impuesta por la tiranía comunista venezolana contra su pueblo y patrimonio.

publicidad

Sin hacer mención del pasado inmediato, nos ha tocado presenciar en “vivo y en directo” los desmanes, exabruptos, crueldades y desvergüenza de la dictadura más antinacional que haya conocido el continente. El mundo constató atónito el Golpe de Estado fraguado desde el Poder Judicial contra el Poder Legislativo a favor del Ejecutivo.

En efecto, el Tribunal Superior en pleno, presidido por el militante socialista Mikel Moreno, un expolicía graduado apresuradamente de abogado luego de haber sido condenado por asesinato, sindicado de cometer fraude en los Estados Unidos y conspirar para cometer otro similar en Italia, quien fuere designado, al igual que el resto de los magistrados, por la pasada legislatura oficialista la noche antes de juramentarse la actual, declaró inexistente la Asamblea Nacional, eliminó la inmunidad parlamentaria y declaró nulos todo lo actuado. En la misma sentencia el Tribunal Superior asumió, se abrojó la facultad para legislar y ordenó al presidente Maduro desplegar todas las acciones pertinentes para la buena marcha de la República.

La reacción internacional no se hizo esperar, fue como demasiado, grotesco, estúpido; imposible continuar en la complicidad por inacción. La OEA se reunió y condenó lo actuado, hasta El Salvador, aliado de Maduro, tuvo el pudor, no de apoyar la resolución, pero sí de abstenerse. Nicaragua, Bolivia y Ecuador apoyaron la dictadura. Y de nuevo lo grotesco y arabesco, el dictador ordenó retirar las sentencias, y así lo hicieron, los magistrados las dejaron sin efecto, no dieron explicaciones, se desnaturalizaron a sí mismos, se evidenciaron. Ni en Somalia, pues.

El pueblo se fue a la calle, empujó a sus legisladores legítimos a defender su investidura, y las imágenes recorrieron el mundo; los presidiarios fueron liberados para atacar a los manifestantes, los colectivos actuaron, la Guardia Nacional reprimió como solo ellos y los cubanos uniformados de Guardias, saben hacerlo. Gases, disparos, perdigonazos, heridos, detenidos, torturados, sangre por doquier y huesos partidos. La lucha continúa.



RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.

Simple Share Buttons