Cerrar [X]

Editorial & Opinion

A unas pocas millas

Juan José Monsant A. / Exembajador de Venezuela en El Salvador

sábado 15, diciembre 2018 - 12:00 am

Un muro es un muro, una línea una línea, que dividen propiedades. Demarcación, delimitación, frontera. También se le puede definir como soberanía,  el ámbito en el cual una persona, un hogar, una sociedad, un país, toma sus decisiones sin interferencias. Este simple concepto  ha existido en la humanidad desde que un hombre descubrió que era diferente a otro.

Cuando se transgreden estas líneas, fronteras, ámbito personal, familiar o nacional, surgen los conflictos. Es un derecho del hombre defenderse él y su grupo. En parte las naciones-estados surgieron, tal como las conocemos, por esas razones: cada uno en lo suyo, en su ámbito soberano, y hasta allí. De esa misma necesidad nacen las alianzas familiares, políticas, económicas, culturales, territoriales, familiares, religiosas, ideológicas, militares. Es todo, no es  complicado entender, asumir y practicar el arte, la ciencia de la geopolítica; y como todo arte o ciencia, debe existir una teoría, una disciplina y un objetivo.

En esencia, es la relación que existe entre un espacio geográfico donde se encuentra asentada una nación, y un gobierno (Estado) responsable por la seguridad y bienestar de esa población, con otros espacios geográficos soberanos, donde  las políticas, o líneas de acción que se despliegan son encaminadas a la obtención de ese objetivo final. Pero como un país no es autárquico tiene que relacionarse con otros países y gobiernos con igual mandato de sus pueblos de obtener el bienestar y la seguridad encomendada. Es allí donde entre la política exterior, la diplomacia y se hace presente la geopolítica; alcanzarlos  ampliando o no sus espacios vitales sin entrar en continuos conflictos con sus vecinos, desplegando acciones encaminadas a garantizar su existencia y disuadir a extraños a expandirse a costa de ellos. “Si vis pacem, para bellum” (Si deseas la paz, prepárate para la guerra) frase atribuida al emperador Julio César.

publicidad

Desde el punto de vista académico el término geopolítica nació en Suecia de la mano del geógrafo Rudolf Kjellen, por allá a principios del siglo XX, en su obra “El Estado como forma de vida” donde expuso, al igual que su par el alemán Federico Ratzel su teoría de visualizar al estado como un órgano vivo que debe crecer y expandirse o morir (fronteras vivas) “el espacio vital”, del cual se afianzó Adolf Hitler.

Todo ello es muy complejo, y han pasado dos guerras mundiales y un sinnúmero de teorías y guerras locales y regionales desde aquél entonces; incluso el concepto de espacio vital como control territorial ha prácticamente caducado, sustituido por espacios comerciales, culturales, tecnológicos, religiosos, políticos e ideológicos. Sin embargo, el contenido geopolítico sigue siendo el mismo, ya no de un país sino en un contexto amplio de zonas de seguridad compartido por iguales intereses.


En nuestro ámbito, ampliar su influencia para garantizar la seguridad de su proyecto comunista, llevó Fidel Castro a desestabilizar países latinoamericanos y del Caribe a través de la guerra de guerrilla, coincidiendo con el período de la “Guerra fría” entre el bloque soviético comandado por Rusia (comunismo) y el bloque Occidental comandado por los Estados Unidos (democracia). Pero el inevitable fracaso económico de la Unión Soviética, hizo que en la década de los ochenta se derrumbara esa pretensión de dominio mundial.

Más no fue “El Fin de la Historia” como predijo  Francis Fukuyama (1992). Hoy, observamos con asombro cómo se producen nuevas expresiones de dominio y expansiones, incluso con el fin de la ocupación territorial.

Por ello, al tiempo del legitimo derecho que tienen los estados democrático de proteger su soberanía frente a inmigraciones ilegales, no entendemos como los Estados Unidos y Europa han permitido que un gobierno forajido como el de Venezuela, violador masivo de los Derechos Humanos, abiertamente antidemocrático, aliado del narcotráfico y narcotraficante él mismo, al tráfico de armas y al blanqueo de capitales, que acoge, protege e incentiva el terrorismo internacional del Medio Oriente y el regional, que pretende reconstruir la geopolítica internacional haciendo dudosas alianzas militares con Rusia, Irán, Turquía, Cuba y Siria (dos de ellas potencias nucleares) y presentes hoy en un territorio situado a solo 1371 millas de los Estados Unidos y a solo 898 del Canal de Panamá.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.