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Buenos Días

Abstención, indiferencia y complicidad

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

viernes 11, enero 2019 - 12:00 am

Si alguien escucha al vecino maltratar a su esposa, matar a uno de sus hijos, golpear a su madre, quemarles la ropa, aplastar los juguetes de los niños, gritar, vociferar y torturar a todos los ocupantes de la casa, la reacción natural será asustarse, sería difícil intervenir por su propia seguridad; pero la lógica lo haría llamar a la Policía o buscar algún tipo de protección para las víctimas. ¿O sería usted capaz de quedarse callado, ser indiferente y decir que para qué se va a meter porque no es con usted y el victimario ha sido su amigo de muchos años?

Ese es el dilema que enfrenta la diplomacia salvadoreña con lo que respecta a Venezuela y Nicaragua. En esos países, las dos dictaduras han atropellado todos los derechos y libertades de sus ciudadanos, han encarcelado a cientos de personas, exiliado a miles y asesinado a centenares. Muchos viven horrorizados por la represión y el terror que promueven bandas paramilitares pagadas por esos gobiernos.

Ayer en la OEA hubo una votación en la que mayoría de países aprobaron una resolución llamando ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro, mientras el presidente Sánchez Cerén era uno de los pocos gobernantes que asistían al inicio de un segundo mandato repudiado por la Unión Europea, Estados Unidos y el Grupo de Lima.

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Hoy en la OEA habrá otra votación, sobre Nicaragua. Ahí se trata del caso del vecino. Daniel Ortega ha cometido las peores violaciones a los derechos humanos que la historia de Centroamérica registra en el último cuarto de siglo. Está documentado e investigado por un grupo de especialistas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Suponemos que El Salvador va a jugar a la indiferencia y se abstendrá. ¿Es moralmente lícito eso? Creo que no y la inmensa mayoría de ciudadanos de este país lo saben.




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