Editorial & Opinion

Acudamos todos a votar

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 29, enero 2019 - 12:00 am

Las elecciones son la cereza de la democracia. A pesar de nuestros problemas de seguridad, crisis económica y otros más que nos agobian a diario, los salvadoreños tenemos el privilegio de acudir a los centros de votación para emitir nuestro voto y de esa forma elegir a nuestro presidente de la república. Nos podemos equivocar y elegir al menos indicado, pero eso es una licencia de las sociedades democráticas y que cada cinco años podemos enmendar.

El próximo domingo todos los que poseemos el Documento Único de Identidad (DUI) tenemos que acudir a los centros de votación para ejercer nuestro derecho, respetando al que piensa y vota diferente. Gane quien gane seguiremos siendo vecinos, compañeros de trabajo, parientes, amigos y compatriotas. No vale la pena convertirse en enemigo del que piensa diferente, la esencia de la democracia es la convivencia social y el respeto a las ideas.

Lo bonito de la democracia es que frente a las urnas el voto de un campesino vale lo mismo que el sufragio emitido por un empresario. Un ciudadano es un voto sin importar su sexo, edad, situación económica, lugar de residencia, nivel académico, estado de salud,  posición ideológica, cargo laboral, incluso igual vale el voto de un delincuente que no haya perdido sus derechos civiles que el voto de un ciudadano honesto y honrado.

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A estas alturas los salvadoreños ya escuchamos, hasta el hartazgo, las propuestas de los cuatro candidatos a la presidencia, por lo tanto no queda más que votar haciendo uso de nuestra  conciencia cívica y con criterio. Nuestro voto es secreto y nadie nos puede obligar a votar por éste o aquel candidato.  Si acaso no estamos de acuerdo con ninguno de los cuatro que competirán el domingo próximo, pues anular el voto o abstenerse también es una opción válida que se debe respetar. Votar es un derecho y no una obligación, pero si nos abstenemos sencillamente estamos dejando que otros decidan por nosotros.

Algunos, como en mi caso, nos consideramos apartidarios, porque siendo políticos por naturaleza humana y convivencia social, no somos de ningún partido y tenemos la convicción de poder criticar a los políticos y partidos que se dicen de derecha, izquierda o centro y toda suerte de combinaciones. Aun así, los apartidariostenemos la obligación de respetar a los partidarios y además tenemos el derecho a votar, pues independientemente de no tener ideología partidaria podemos estar de acuerdo con algún candidato.


Tenemos que creer en nuestra democracia y respetar las reglas del ejercicio democrático y  debemos confiar en la institucionalidad del país. Por civismo estamos obligados  a respetar al perdedor y felicitar al ganador. Si el candidato por el cual votamos pierde, pues debemos sumar esfuerzos con los ganadores y si con nuestro voto gana un candidato, debemos ser humildes y reconocer el esfuerzo del perdedor.

Nuestra regla democrática es clara y constitucional. Si en la primera vuelta nadie obtiene el 50 por ciento de los votos más uno, hay segunda vuelta. Ésta le da un especial valor  a nuestro voto individual. Para la democracia electoral somos valiosos.

Otra regla constitucional por excelencia es que quien gana tiene cinco años para ejercer el cargo en la primera magistratura del país. Ni un día más ni un día menos.Nuestra Carta Magna, que es la garantía de nuestra democracia, ejerce el control soberano sobre la forma y los límites de gobernar. No debemos temer o acomodarnos, nuestro voto vale y sustenta la vida democrática de la patria.

Hay países en todo el mundo, entre ellos latinoamericanos, donde se violenta la participación ciudadana y se estiran períodos presidenciales o se acomodan preceptos constitucionales y la institucionalidad del Estado a conveniencia de quienes buscan perpetuarse en  el poder político, violentando con ello la democracia y cayendo en dictaduras que tanto daño le hacen a las sociedades. Por suerte en El Salvador las reglas son claras y con nuestro voto las sustentamos.

Josué Alvarado, Nayib Bukele, Carlos Calleja y Hugo Martínez son los cuatro aspirantes a la presidencia y uno de ellos será nuestro próximo mandatario. El ganador será el presidente de todos los salvadoreños, sin importar si votamos por él u otro. Así como acudiremos a votar así tendremos el derecho a exigir un buen gobierno. El próximo domingo hagamos de las elecciones una fiesta cívica y acudamos a ejercer nuestro derecho.  La democracia no es perfecta, pero es la mejor forma civilizada de convivencia social.




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