Editorial & Opinion

Conductores imprudentes

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

jueves 8, agosto 2019 - 12:00 am

Recién se concluyen las fiestas agostinas, por lo que es tiempo de reflexionar como familias qué es lo que no se está haciendo bien, dado que es lamentable ver lesionados y muertes por exceso de velocidad, pero es mucho más lamentable perder a un ser querido en un accidente de tránsito donde el conductor es una persona que iba bajo los efectos del alcohol o drogas. A pesar de las múltiples campañas en las que se les hace conciencia a los conductores que si manejan no se embriaguen o se endroguen y no porque la vida del conductor ebrio corra peligro necesariamente, sino por las vidas de las demás personas que son potenciales víctimas de los irresponsables al volante.

En la mayoría de casos de accidentes de tránsito donde se ve involucrada una persona ebria, ésta queda viva y sus víctimas no, lo cual es triste, como el caso que recién ocurrió en New York, donde falleció la menor Kiara Hernández, su madre Mayelin Brito Castro y su abuela Ondina Castro De La Cruz, en un aparatoso accidente vehicular.

Era una fría mañana de domingo cuando la familia Hernández, se conducía en una intersección en Sheldon, una pequeña ciudad ubicada a unas 30 millas al sureste de Búfalo; se dirigían hacia las Cataratas del Niágara cuando de repente fueron impactados por una camioneta que conducía el joven Richard Sawicki, de 20 años y manejaba en aparente estado de ebriedad, quien no respetó una señal de alto y se estrelló contra el vehículo de la familia. Además de las tres víctimas mortales, otros seis miembros de los Hernandez resultaron gravemente heridos.

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Cuando algo así sucede, no hay palabras de consuelo ni de ánimo para los familiares que han perdido un ser querido, solo el hecho de pensar que esas personas que partieron de esta tierra, ya no volverán a compartir la mesa o a pasar tiempos juntos, es una nostalgia y un vacío que no se puede completar con nada, excepto con la búsqueda del Señor Jesucristo. De modo que el perder un ser querido en un accidente de tránsito por descuido podría ser tolerable, pero perderlo por la imprudencia de un alcohólico egoísta e irresponsable, es intolerable.

Ahora bien, si este tipo de irresponsabilidades al volante ocurren en un país de primer mundo ¿qué no ocurrirá en El Salvador? Creo que la historia nos continúa dando lecciones de lo que no se debe hacer, por ejemplo: hasta el 4 de agosto se habían detenido a 32 conductores peligrosos, en estado de ebriedad, y Protección Civil reportó ocho muertos por accidentes de tránsito. Esto significa que los salvadoreños siguen asociando el periodo vacacional con carnavales, drogas, alcohol y bacanales, pero nada que ver en realidad con el propósito.


Ya que el espíritu de las fiestas agostinas no es el hedonismo; pero más allá de la connotación religiosa que representa el evento, es la esencia misma por la cual se hace dicha celebración, en este caso es la Transfiguración de nuestro glorioso Señor Jesucristo, en el Monte Tabor, tal como lo explica el relato bíblico  (Marcos 9: 2-10).  Seis días después Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte, solos, a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí, y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Porque no sabía lo que hablaban, pues estaban espantados. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. De manera que el verdadero propósito de este periodo, es oír a Jesús y hacer su voluntad, pero cuando este propósito se pierde nos encontramos frente a personas siguiendo los designios de su corazón.

Lo cual produce violencia, robos, asesinato, drogadicción y borracheras, y una persona bajo los efectos de las drogas o el alcohol, es capaz de asesinar, violar, robar y hasta conducir irresponsablemente un vehículo.  Por lo tanto, se debe reflexionar y desarrollar conciencia para no repetir esas tristes historias donde mueren personas inocentes por imprudentes al volante.




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