Editorial & Opinion

Cuando el miedo a la justicia anticorrupción traiciona

Aldo Álvarez / Abogado, directivo del CD

martes 27, agosto 2019 - 12:00 am

Parece que el anuncio del ciudadano presidente que una Comisión Internacional Anticorrupción estaba por instalarse en el país, ha “disparado” las “alarmas” y las ansiedades más grandes en varios círculos sociales, particularmente en sectores empresariales y políticos casi que de todos los estamentos. Parece ser que el anuncio del ciudadano presidente de la inminente instalación de tal Comisión ha hecho incluso movilizar “esfuerzos” abruptos para realizar maniobras para contrarrestar la posibilidad de la instalación de tal Comisión, que a más de algún diputado le han hecho caer poco menos que en el ridículo.

Por estos días apareció por ahí un diputado del círculo de las “tiendas de la derecha”, presentando una “grandiosa” alternativa a la CICIES, adonde propone que la entidad sea creada por Ministerio de Ley, y los miembros sean nacionales –nombrados por la Asamblea Legislativa, o sea por la partidocracia- con posibilidad de recibir cooperación internacional –la parte necesaria del sofismo-, para convertir a dicha institución en una de las instituciones más cooptadas por esa rancia partidocracia, y que lo último que haría sin duda es cumplir con la investigación independiente y a profundidad de los delitos de corrupción. Este diputado ha salido a proponer una especie de “más de lo mismo” para combatir lo que históricamente nunca ha podido ser efectivamente combatido, precisamente por actuaciones y figuras como la que él propone. Pero no sólo hace el ridículo con la descabellada propuesta en esos términos, sino que para colmo de absurdos propone que de la aprobación de la tal CICIES, quede excluida por ley la investigación de elementos del sector privado que eventualmente pudieran haber participado de actos de corrupción, y que sólo quedasen incluidos en la investigación, los delitos cometidos por funcionarios públicos.

Cuando yo leí esta parte de la propuesta, no sabía con exactitud si reír o llorar, o ambas cosas a la vez, pues esto traducido al lenguaje plano y llano significa: “Que puedan ser investigados los corruptos pero no los corruptores”, como si estos últimos no tuvieran la más mínima responsabilidad en el esquema de la corrupción, como si para que pueda existir un corrupto, no debe haber forzosamente un corruptor, como si el delito de cohecho sólo pudiera ser pasivo, y nunca activo –para los que gustan de las frases más técnico-jurídicas–.

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Vergüenza extrema debería sentir el diputado ese, corporativo, en salir a hacer semejante propuesta ridícula que un favor raquítico le hace a sus financistas y patrones, pues desde la perspectiva política más elemental, es una torpeza de proporciones épicas. Por un lado, el querer dejar por fuera la investigación de los corruptores del sector privado hace pensar y confirmar en el ciudadano común, que dicha propuesta busca impunidad en quienes históricamente han corrompido a estamentos públicos y que por su poder económico han gozado siempre de amplia impunidad. Y digo “raquítica ayuda”, pues en vez de beneficiar la posible exclusión de tales grupos fácticos de interés económico de una investigación, más exacerba la convicción popular –y los que aún no la tengan, los pensantes como este servidor se encargarán de inculcarla- que de manera alguna, tal Comisión debe quedar en poder de la rancia partidocracia –de la que este diputado de cuarta ha sido histórico miembro-, y mucho menos que estos sectores corruptores de estos círculos de poder, deben quedar excluidos de la investigación. Dicho en pocas palabras diputado, usted le ha hecho un flaco y desnutrido favor a sus patrones y financistas, que más que beneficiarles, quizá hasta les perjudique. Así les rendirá las cuentas a esos a los que históricamente usted ha servido y que lo han financiado ¿El pueblo salvadoreño? Ese a usted siempre le ha importado un bledo.

Por último diputado, usted salió “denunciando” que quizá estaba siendo objeto de escuchas telefónicas, porque antes de usted hacer pública su ridícula propuesta de “CICIES criolla”, el ciudadano presidente señaló que ya estaban por salir las propuestas “alternativas” para evitar el establecimiento de una verdadera CICIES. Déjeme decirle diputado que esa “estrategia” de salir con esa ridiculez que usted ha propuesto era tan previsible, que hasta Yo mismo en una tertulia con intelectuales les mencioné, que lo más probable era que alguna de las “tiendas de la derecha” –quizá la considerada más “light”- iba a salir con alguna ridiculez de propuesta legislativa de última hora para tratar de contrarrestar la propuesta presidencial de la CICIES. Y así sucedió, sin necesidad de escuchas de nada, ustedes son tan pero tan previsibles.


Termino este artículo con la frase que terminé mi anterior columna: “Tiemblen corruptos y corruptores ante la perspectiva de la CICIES”. Y a usted diputado corporativo, que sabe a quién me refiero, tiemble más…




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