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Editorial & Opinion

Cuarto año de gobierno

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

jueves 31, mayo 2018 - 12:00 am

El próximo viernes es 1 de junio, se cumplen cuatro años del segundo gobierno del FMLN. Toca hacer un balance de su desempeño. Las encuestas que sondean la opinión de los salvadoreños sobre el  trabajo  de la administración gubernamental son contundentes: el Ejecutivo tiene altos niveles de desaprobación ciudadana. Más del 67 % de los encuestados, según el Instituto de Opinión Pública de la UCA, consideran que Salvador Sánchez Cerén gobierna mal al país. La población calificó con una nota de 4.6 al Gobierno por su desempeño en el cuarto año de trabajo.

Además de evaluar la gestión a partir de la opinión pública, es necesario valorar el trabajo del gobierno tomando como referencia el grado de cumplimiento del Programa de Gobierno ofrecido en la campaña electoral, para determinar cuál es el trecho entre lo dicho y lo hecho, esto es vital, pues un candidato, entre otras cosas, gana una votación si son aceptadas o no, sus promesas electorales.

En la propuesta que hizo al país el señor Sánchez Cerén habían tres prioridades: empleo con crecimiento sostenido, educación con inclusión social y seguridad ciudadana efectiva

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Entre enero de 2014 y octubre de 2017, El Salvador solo generó 34.693 empleos, pero la demanda de trabajo fue de 208.917. Unos 54,500 jóvenes salvadoreños entran a la fuerza laboral anualmente. De ellos, solo 12,400 (22.7 %) obtienen un empleo formal; el resto pasó a engrosar las filas de la informalidad.

La meta del plan quinquenal de desarrollo 2014-2019 es alcanzar un crecimiento anual promedio de 3 % del PIB. Desde 2008, hasta finales de 2017, la economía salvadoreña no creció más del 2 %. La economía no sale de la trampa de bajo crecimiento. Además nueve años no han sido suficientes para que el FMLN  cambie el sistema económico, el modelo neoliberal que construyó Arena se mantiene casi intacto.


Educación se consideró el componente central de la estrategia programática de Sánchez Cerén. En el “programa de gobierno para la profundización de los cambios”, la promesa fue “Incrementar la inversión en educación hasta alcanzar progresivamente el 6 % del PIB”. En  2018 el presupuesto en Educación llegó al  3.2 % del PIB y el programa Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno sufrió un recorte de $11 millones.

De la seguridad los números hablan por sí solos: El Salvador registró en 2017 3.954 homicidios. El país tuvo 60 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que lo convierte en una de las naciones sin guerra más violentas del mundo.

El Señor Sánchez Cerén prometió en su plataforma de gobierno una “Política de Estado y amplio entendimiento nacional por la salud”. Hoy a lo que se dedica su ministra de Salud es a reunirse con los diputados en la Asamblea Legislativa para analizar el préstamo de $170 millones destinado a la construcción de dos hospitales, el nuevo Rosales y el de Nejapa, así como otros componentes del mismo para la ampliación de los Equipos Comunitarios de Salud (ECOS).

Sánchez Cerén comienza el 1 de junio su último año de gobierno. Es un pato cojo: esa es la expresión que usan en la política de los Estados Unidos para referirse a los Presidentes que, están la última parte de su mandato. Es un mandatario que cada vez manda menos. Ojalá que la gestión en el órgano ejecutivo en sus últimos meses no se limite a mantener el funcionamiento del gobierno.

Es el otoño del patriarca. El año que le falta a  Sánchez Cerén en la Presidencia va a ser el más difícil de todos. Tiene en la mano un “Plan 10” que hoy es plan 9. Hoy queda esperar qué dirá el presidente en su último discurso en la Asamblea Legislativa mañana.

Los 12 meses que le restan al Presidente, van a estar marcados por la campaña política del 2019. Serán meses calientes en los que los partidos políticos  estarán concentrados en llegar a Casa Presidencial.

Es el momento en el que el Presidente debería concentrarse en definir cuál será su legado. Cómo quiere ser recordado. Hoy se presentan todavía más lejanas las posibilidades de cumplir con sus promesas electorales. Todos en política hoy están pensando como quedar bien con su posible sucesor.




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