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Editorial & Opinion

Cuidado con los ilusionistas

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

jueves 31, enero 2019 - 12:00 am

Ciertamente la campaña electoral recién terminada estuvo muy álgida, cubierta de mentiras, ilusiones, verdades a medias, improperios, calumnias y difamaciones entre unos candidatos y otros; es decir, que se basó en debilitar al oponente a partir de los errores y el pasado de cada partido político que, a decir verdad, no estaban errados en señalar la corrupción del FMLN, ARENA o el surgimiento espurio de GANA por medio de la nutrición que le dieron dos expresidentes. Pero más allá del subterfugio no se vio que un oponente debilitara al otro con propuestas y contrapropuestas utilizando el silogismo.

De modo que se tuvo una campaña donde imperó el odio y la división, que fue caldo de cultivo para miles de fanáticos de hueso colorado que no respetan las ideas de los demás ni tampoco conocen la tolerancia; esto llevó a que miles de salvadoreños mejor escondieran su preferencia electoral, dado que discutir con un fanático recalcitrante es como disentir con un interdicto, sobre todo porque la gran mayoría de ellos no conocen la argumentación a través de las ideas, solo saben ofender, difamar y escribir improperios con una pésima ortografía y con palabras vulgares; pero cuando se cuestiona a través de la argumentación lógica a un fanático, no tiene los argumentos suficiente para defender sus comentarios espurios.

Esto significa que una gran parte de la sociedad se deja llevar por los rumores y las noticias falsas que aparecen en medios de comunicación de poca monta, que solo sirven para el fin electoral de un candidato en particular; pero lo triste de todo ello es que hay una parte de la población que no investiga ni cuestiona, y da por hechos los rumores; tampoco pregunta si racionalmente su candidato puede llevar a cabo los proyectos que ofrece; en otras palabras, creo que El Salvador necesita cambios estructurales verdaderos, pero basados en la realidad económica, no porque un candidato ofrezca vehículos voladores significa que se vayan a dar.

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En otras palabras, muchos salvadoreños se han convertido en autómatas, dado que repiten el discurso de odio, de división y de antagonismo de clases, y vituperan contra el bipartidismo que ha introducido su candidato, para crecer como la espuma que, a decir verdad, ni lo entienden, pero saben que son estrategias para debilitar al adversario. Creo que con justa razón una gran cantidad de salvadoreños están cansados del bipartidismo, pero tampoco podemos endosar un cheque en blanco a los que se autoproclaman salvadores.

No debemos olvidar la historia reciente con el expresidente Mauricio Funes, quien se presentaba como impoluto mesías para el país, diciendo que “entre más grande sea el robo más grande sería la condena” o “mientras el pueblo se moría de hambre los ricos construían sus mansiones sobre las champas de los pobres”. Al final, todos sabemos la historia del señor Funes, quien ha terminado condenado por la Cámara de lo Civil por enriquecimiento ilícito, al no poder justificar el crecimiento descomunal de su patrimonio; sin embargo, lo anterior solo era la punta del iceberg,


ya que que tiene procesos penales abiertos, de los cuales ya se le han girado cuatro órdenes de captura: por presuntos actos de corrupción, peculado, malversación, negociaciones ilícitas, y tráfico de influencias.

De ser condenado, eventualmente podría purgar unos 30 años en la cárcel; además de todo esto, ningún salvadoreño ignora el estilo de vida que tenía el señor Funes, ni la mansión a la que se fue a vivir al término del periodo.

Posteriormente el pueblo, como novia engañada pero creyendo en el cambio, le volvió a dar la oportunidad al FMLN, a pesar de las sospechas de los presuntos actos de corrupción. Fue así como llegó al poder el señor Sánchez Cerén, quien ha sido un presidente ausente y poco entendido en dirección y administración; por ello, la cúpula del FMLN decidió tomar el control y, aunque hizo una fuerte inversión social, no significa que era para ayudar a los más pobres, sino para perpetuar en el poder al FMLN, dado que un pobre produce otro pobre, pero un hombre libre produce otro hombre libre.

En consecuencia, entre más pobres haya en el país, más votos se producen para el FMLN, pero el hombre libre piensa y aspira lo mejor, y no espera que le den, está dispuesto a dar; lo único que pide es que el gobierno genere las condiciones para que se desarrolle en igualdad de oportunidades. Por ello este 3 de febrero no debemos poner la esperanza en falsos mesías ni en vendedores de ilusiones.




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