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Editorial & Opinion

De muros, murallas y paredes

Mauricio E. Colorado / Abogado

lunes 14, enero 2019 - 12:00 am

El desarrollo económico y social de los Estados Unidos ha sido de tal manera positivo, que muchas personas de todos los países del mundo tratan por todos los medios posibles de radicarse en esa gran nación, a manera de asegurarse un futuro seguro y tranquilo para él y su familia. Semejante fenómeno, ha provocado una reacción política de muchos estadounidenses, incluyendo al propio presidente de dicha nación, quien ha propuesto levantar un muro a través de lo largo de la frontera sur, con el vecino México, para detener la inmigración ilegal por ese rumbo. Tal medida, ha provocado un verdadero conflicto entre políticos de aquella nación, que está llegando a extremos insospechables, como suspender determinada actividad gubernamental de grandes sectores de empleados públicos, en base a leyes internas de la gran nación, que permiten tales situaciones.

En realidad, la humanidad durante toda la historia, ha tenido desde siempre, situaciones similares que pretenden separar sociedades. La más antigua que recordamos es la gran muralla China, que dividió territorios enormes en aquellos grandes espacios de Asia central, y que en la actualidad han quedado como testimonios mudos de culturas pasadas, declaradas ahora como testimonios culturales universales del ser humano.

También se han producido muros de origen eminentemente políticos, como resultado de  luchas ideológicas incompatibles, como lo fue el muro de Berlín, que dividió la capital alemana por años, al final de la segunda guerra mundial, con motivo del reparto del “botín” producido por la alianza de los vencedores sobre los territorios del perdedor. Al final, mucho tiempo después de finalizada la guerra, el mismo muro de Berlín, cayó por su propio peso, al no soportar el peso de la historia, y tuvo que desaparecer.

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Lo mismo ocurrió, con la llamada Cortina de Hierro, impuesta virtualmente por el régimen de los soviéticos, en lo que se conoció como la Europa Oriental, integrada por los países sometidos políticamente al sistema de los Soviets, liderados por Moscú, y que finalmente el presidente ruso Mikail Gorbachov desarticuló. De la misma manera tenemos otra poderosa pared, como lo es la famosa Wall Street, o la calle del muro en Nueva York, donde se vive la más poderosa y agobiante vida financiera que rige al mundo, y en donde un rumor puede hacer quebrar al más poderoso imperio económico, o levantar al más insignificante empresario, si sabe manejar los elementos que rodean la banca e inversiones de los más importantes negocios de las bolsas de valores del mundo.

Pero lo que preocupa en la actualidad a las autoridades migratorias de las naciones es la insistencia en la construcción del costoso muro en la frontera Estados Unidos-México, para detener la inmigración ilegal, que ya produce efectos negativos en los países limítrofes. Aparte de ello, y aún sin conocerse los daños ecológicos que dicho muro pueden derivarse y que quienes dominan esa materia han de estar evaluando, se pueden prever daños incalculables.


En nuestro humilde criterio, la solución a tan grave cuestionamiento y de pasada a la masiva inmigración hacia el norte no está en levantar un muro, sino en crear en el sur del continente fuentes de trabajo que eviten el deseo de buscar mejores oportunidades en el norte. Si se crearan fuentes de trabajo bien remuneradas al sur de la frontera, y se eliminara la corrupción política de nuestros países, nadie tendría que buscar nuevos horizontes en el norte. Para lograrlo es necesario implementar planes entre expertos con visión amplia multidisciplinaria de lo que verdaderamente puede ser una solución.

Cuando observamos familias con infantes de brazos que se aventuran a esos viajes inseguros y arriesgan sus vidas, no podemos menos que imaginarnos una desesperante condición de vida que los obliga a desplazarse a otros lugares. Y ese otro lugar no será –con seguridad- los paraísos comunistas, donde las condiciones de vida son peores que las de nuestro país. La solución, lejos de un Muro, debe ser otra.




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