Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Desde Ruanda para Venezuela

Juan José Monsant Aristimuño / Exembajador venezolano en El Salvador

sábado 27, mayo 2017 - 12:00 am

Termino de releer “Sobrevivir para Contarlo”, escrito por Inmmaculé Ilibagiza sobre el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994, por parte de la etnia Hutú a la Tutsi. El libro, prestado por mi hija, asombrada por lo narrado, y aún bajo los efectos de su lectura desgarradora e inaudita, lo relacionaba con lo que presagia en Venezuela.

Inmmaculé pasó 91 días escondida en un camuflado espacio de un baño de 90 por 150 cm cuadrados; alimentándose con lo poco que le podía proporcionar el pastor que la protegía, a riesgo de su vida y la de su familia. Inmmaculé perdió en esa desenfrenada razia a sus padres, hermanos, abuelos, junto a más de ochocientas mil personas más.

Días después, un buen amigo, jurista de abolengo él, gente de buen pensar y compartir, me hace llegar el texto de una entrevista que realiza la Deutsche Welle (DW) al profesor Evan Ellis, del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College de Estados Unidos, acerca de la crisis de gobernabilidad en Venezuela. Es muy densa y merecería su análisis en otra entrega.

publicidad

Pero en síntesis afirma que, el caso de Venezuela va más allá de si es o no comunista, totalitaria o autoritaria. Y afirma sin rodeos: “No es cuestión de política o de relaciones internacionales, sino de un golpe del crimen organizado a gran escala: un grupo de criminales ha tomado el control del Estado y asaltado su tesorería”.

Asociándose, agregaría yo, a grupos terroristas para asegurar y justificar su presencia. El peligro cierto, agrega el profesor, es que existe el riesgo que otros grupos del crimen organizado caigan en la misma tentación y se apoderen del poder, aun por medio de las urnas electorales, para luego delinquir con plena impunidad.


Las dos reflexiones arriba expuestas, vienen a colación  porque en las últimas semanas, observando la desproporcionada y despiadada respuesta del régimen venezolano hacia la población civil desarmada que rechaza (en un 87 % según encuestas) al gobierno de nicolás maduro, y exige elecciones generales, es capaz de cualquier mayor atrocidad. Por lo que nos hemos venido preguntando si no ha llegado el momento para que una fuerza multinacional se haga presente en Venezuela, para garantizar la paz, la libertad y la seguridad continental.

Hay antecedentes con los Cascos Azules de la ONU, no todos felices por los desmanes y juegos de las potencias, pero estamos en otra época. El Salvador, por ejemplo, tuvo ONUSAL entre el 1991 y 95 para garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, con el consentimiento de las partes. Fue exitoso, a pesar de un pequeño lunar cancerígeno de orden moral y penal de un oficial venezolano, posterior al término de la misión; por cierto militante del Socialismo del Siglo XXI.

Estos criminales que asaltaron el poder en Venezuela, y pretendieron extenderlo al resto de la región, es inédito en la comunidad internacional. Fue más allá de las dictaduras ideológicas, políticas o militares conocidas hasta el presente. Fue la usurpación del poder público  por parte de una banda criminal que desbastó una nación, y que aún pone en peligro la paz regional. Venezuela se posesionó como un narco Estado que disolvió las instituciones para garantizar la comisión de sus delitos y la impunidad, arropado bajo el manto de la soberanía.

Imaginemos solo a las maras salvadoreñas o al Clan de Sinaloa, en pleno ejercicio del poder público. Hay que reflexionar con serenidad y sin prejuicio, sobre si no ha llegado el momento que una fuerza multinacional devuelva a Venezuela el pleno ejercicio de su soberanía, garantizando elecciones generales libres y supervisadas; así como juicios llevados adelante por Tribunales internacionales ad hoc a quienes están señalados de tráfico de drogas, armas, robo, terrorismo, y violación masiva de Derechos Humanos.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.