Editorial & Opinion

El camino de la integración

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

miércoles 18, diciembre 2019 - 12:00 am

El proceso de integración centroamericano es uno de los más antiguos en el mundo, sus orígenes comienzan en el marco de la misma gesta regional de nuestra independencia que nos llevó a constituir la República Federal entre 1824 y 1839, bajo el enfrentamiento de voraces y violentos intentos militares de anexión de Agustín de Iturbide al mando de la Unión de Estados en México, que a su vez enfrentaba el rapaz cercenamiento de su territorio a manos de Estados Unidos. La República Federal de Centroamérica constituyó un complejo proceso en el que logramos una misma patria, un Congreso común, una Constitución, una patria grande.

Fracasada la federación, entre 1842 y 1921, la historia registra diferentes intentos integracionistas parciales y fallidos, al menos hay evidencia de 18 conferencias y tratados; algunos, llevaron a nuevas confrontaciones bélicas y finalmente siempre se impuso el veto oculto del gran imperio del norte, llegando incluso a promover la ocupación por medio de las guerras filibusteras. Estados Unidos nunca apoyó el fortalecimiento de un bloque regional unido, prefirió tratar con gobiernos divididos. Además, se sumaron los mezquinos intereses de grupos económicos locales que, salvaguardando sus parcelas, también se oponían al avance de cualquier proceso de integración.

De ese álgido periodo pudo subsistir la inédita Corte de Cartago creada en 1907, antecedente de la Corte Centroamericana de Justicia, primer tribunal internacional permanente y de derechos humanos. Fue disuelta en 1918, tras el retiro de Nicaragua por el histórico fallo en contra del vergonzoso tratado Bryan-Chamorro, impuesto y suscrito entre Estados Unidos y Nicaragua, y a favor de Costa Rica y El Salvador por el derecho soberano -en lo que nos corresponde- en los dominios del Golfo de Fonseca. Este órgano fue restablecido como Corte Centroamericana de Justicia bajo un nuevo estatuto en 1992, instalándose en Nicaragua el 12 de octubre de 1994.

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El 13 de octubre de 1960 se constituyó el tratado del Mercado Común Centroamericano (MCCA), exitoso proceso que potenció las inversiones y una incipiente industrialización para sustituir importaciones de bienes y servicios en la región; sin embargo, nuevamente mezquinos intereses de oscuros grupos económicos dieron al traste con la esperanza integracionista, en su rapiña por la disputa de ventajas comerciales y acumulación de capitales.

Este episodio condujo a la mal llamada “Guerra del Fútbol” entre El Salvador y Honduras, vergonzoso capítulo que empañó temporalmente la hermandad entre dos pueblos unidos por una historia común. Este nuevo fracaso frenó el desarrollo económico, social y democrático, y condujo junto a otros factores internos a sendos procesos de lucha revolucionaria por la liberación y democratización en distintos países de Centroamérica.


Estos procesos gestaron la correlación política que permitieron la mediación del Grupo de Contadora (1983-1985), que dieron origen a los acuerdos de Esquipulas I y II,  mecanismo diplomático regional que sentó las bases para promover la solución a las hostilidades militares, reconciliación, elecciones libres y democratización de los conflictos en Nicaragua, Guatemala y El Salvador. Nuevamente, como ha ocurrido a lo largo de la historia -y está debidamente documentado- Estados Unidos se opuso a dichos acuerdos. En este mismo contexto (1997) vio la luz un nuevo esfuerzo de integración: se suscribe el Tratado Constitutivo que dio origen al Parlamento Centroamericano, establecido el 28 de octubre de 1991 en la Ciudad de Guatemala.

En la presente semana, el 17 y 18 de diciembre se desarrolla en nuestra capital la Cumbre de Presidentes de Centroamérica, instancia de la que el presidente Bukele ocupa la presidencia pro témpore y de cuyo liderazgo dependerá el éxito de la Cumbre.

Parte de la agenda del evento son las reformas al Tratado Constitutivo del PARLACEN para otorgarle facultades vinculantes que le permitan trascender de su carácter consultivo y de recomendatorio a una verdadera instancia legislativa en temas del ámbito regional, lo que permitiría: mayor control y efectividad en el funcionamiento del resto de organismos de la integración; emitir regulaciones sobre medio ambiente –que no distingue fronteras-, mayor celeridad en los procesos de unión aduanera, facilitar el libre tránsito migratorio y homologar derechos de grupos vulnerables como mujeres y juventud, así como de seguridad.

Este esfuerzo ha sido liderado por el Presidente del PARLACEN, Dr. Alfonso Fuentes Soria ex vice presidente de Guatemala y ex Rector de la Universidad de San Carlos, visitando los distintos Ejecutivos de la región para explicar y promover la reforma. La decisión de avanzar en la integración está nuevamente en manos de los presidentes de la región.




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