Cerrar [X]

Editorial & Opinion

El derecho de autorregularnos

Sherman Calvo / Empresario

viernes 23, noviembre 2018 - 12:00 am

¿Consideraron en Casa Presidencial y en el Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial, al solicitar otorgar la iniciativa de Ley de Espectáculos Públicos, Cinematografía, Medios de Comunicación y Publicidad, el importante papel que juega la publicidad, instalada dentro de nuestra sociedad productiva, por mandato de esta misma? La publicidad hace prevalecer la sana competencia y el respeto por el consumidor. Es muestra de preocupación social por no permanecer ajenos a la evolución ideológica, social y política de la sociedad de consumo. A pesar de todo esto, en muchos países se le “persigue”, se le limita su campo creador, se le restringe su capacidad de expresión y, en algunos casos extremos, se le acaba exterminando.

Es muy peligrosa la aplicación de una ley por quienes no conocen de publicidad, sin la capacidad de aceptar que la publicidad es manifestación de respeto por el consumidor. El consumidor es una persona que elige, se informa y exige respeto a sus derechos.

La publicidad y su debida autorregulación, es un reconocimiento del imperio del mercado comprador sobre el vendedor, con productos de calidad. Es una actitud proactiva frente a la presión de los consumidores contra cualquier tipo de publicidad que trate de vulnerar la verdad, honestidad y decencia. Es la forma de cumplir con el precepto ético: Derechos del consumidor. La autorregulación publicitaria no se mueve en el campo jurídico, sino que en el campo ético del Consejo Nacional de la Publicidad de El Salvador, y se sostiene por tres cosas: por la verdad, por la justicia y por la concordia.

publicidad

La libertad de expresión comercial –como una de las ramas del árbol de la libertad de expresión– está protegida por los convenios internacionales. Es una manifestación legítima de la libertad y como tal, debe ser respetada por el Estado. Es en este punto donde muchas veces se plantea una discusión sobre los límites de esa libertad. Si estamos pidiendo al Estado que no intervenga en nuestro espacio de comunicación, ¿quién vigilará que esa libertad sea ejercida dentro de un marco de responsabilidad? ¿Quién evitará que se cometan abusos? ¿O es que esa legitimidad otorga a los comunicadores publicitarios una licencia de inmunidad para usar esa libertad sin limitaciones de ninguna índole? Por supuesto que no. Esto equivaldría a una patente de libertinaje.

Nosotros creemos que la actividad publicitaria, como cualquier otra actividad que se realiza en sociedad, debe estar sujeta a reglas, a una normativa, como todo lo humano. Reglas que mantengan a la comunicación comercial dentro de parámetros de veracidad, legalidad, honestidad, decoro y respeto a los valores de la comunidad. Lo que conocemos como Autorregulación Publicitaria nació en 1965; los anunciantes, las agencias publicitarias y los medios de comunicación se ponen de acuerdo, y crean un órgano representativo llamado CNP, Consejo Nacional de la Publicidad de El Salvador. El CNP administra un sistema de vigilancia de la publicidad para garantizar que se cumpla a cabalidad el Código de Ética Publicitaria. Esto asegura una publicidad responsable, regulada por sus propios autores sin que le cueste un centavo al gobierno.


La autorregulación publicitaria funciona exitosamente en todos los países miembros de la Unión Europea, en Estados Unidos y Canadá. En América Latina opera en Brasil, Chile, Colombia, El Salvador y en México. Además, la autorregulación publicitaria está en vías de implementación en países como Argentina, Honduras, Paraguay, Perú y Uruguay.

La autorregulación publicitaria no es nueva, ni es una invención oportunista o trasnochada de los publicitarios. Está sustentada en sabios y sanos principios éticos, y además, soportada por el Principio de la Subsidiaridad. EL ESTADO DEBE PROMOVER LA AUTORREGULACIÓN PUBLICITARIA. En su diálogo con los gobiernos de América Latina, la SILEC solicita con insistencia que se le dé la oportunidad a todos los mercados de la región, de ejercer la autorregulación a través de sociedades intermedias de la Industria de la Publicidad, como el Consejo Nacional de la Publicidad de El Salvador.

Las comunidades publicitarias de América Latina, están maduras y cuentan con líderes capaces de ejercer un autocontrol eficaz de la comunicación comercial. El gobierno debe escuchar a dichos líderes, estimularlos, y permitirles organizarse para la autorregulación. Este voto de confianza a un CNP autónomo, puede marcar la diferencia entre criar ciudadanos recelosos, escurridizos y conflictivos, dentro de una atmósfera policíaca de censura, y cultivar profesionales responsables y colaboradores, conscientes de su compromiso con la comunidad.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.