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Editorial & Opinion

El Fodes y la transparencia

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 12, marzo 2019 - 12:00 am

Los alcaldes y concejales suelen conocer más de cerca los problemas y las necesidades locales en sus municipios. Están más cerca de la gente y más facultados para resolver necesidades y contribuir al desarrollo local que implica mejores condiciones de vida. De ahí que el Fondo para el Desarrollo Económico y Social (Fodes) es una partida que por ley presupuestaria el Estado transfiere de los ingresos corrientes a las 262 municipalidades, repartidos de acuerdo a ciertos parámetros como población, equidad, pobreza y extensión territorial.

La ley del Fodes establece que del monto económico que recibe cada municipalidad el 75 % debe ser para obras de desarrollo local y un 25 % para gastos administrativos. Actualmente el Fodes es el equivalente al 6 % del Presupuesto General de la Nación pero un grupo de diputados pretende que se incremente al 8 % a partir de 2020.

En lo personal siempre he pensado que la transferencia del 8 % por ciento a las alcaldías es insuficiente. Precisamente porque los concejos gobiernan con mayor cercanía a la población y conocen mejor sus problemas y soluciones, el Fodes debería ser mayor; sin embargo, antes que dar ese paso se debe garantizar que ese dinero será bien utilizado y fiscalizado.

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Si bien es cierto las alcaldías trabajan más de cerca con la gente que el mismo gobierno central, también es cierto que en las municipalidades todavía hace falta transparencia y fomento de participación ciudadana. Muchas alcaldías todavía son gobernadas con criterios partidarios, pese a los concejos multipartidarios. En algunas alcaldías reina el despilfarro y prueba de ello es que los concejales se recetan dietas de cientos o miles de dólares. Hay comunas repletas de empleados/activistas que agrandan la burocracia. Incluso hay alcaldías con casos de nepotismo.

En algunas alcaldías sigue el famoso “diezmo”; es decir, alcaldes o concejos que “bajo la mesa” le cobran el 10 % a las empresas que ganan licitaciones. Dicho dinero es para el provecho particular de los funcionarios edilicios. Ya antes hasta hubo un alcalde preso porque con dinero del Fodes cancelaba sus tarjetas de crédito. Hay alcaldes que ganan mucho más que los ministros y que el Presidente de la República.


Antes de incrementar del 8 % al 10 % se debe garantizar que haya un ente contralor especializado en fiscalizar el gasto en las alcaldías. La Corte de Cuentas ha mostrado falencias a la hora de auditar comunas. Debe crearse un ente especializado en controlar municipalidades, pero dicho ente debe ser apartidario. La Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador (Comures) debe garantizar que sus miembros no cometerán abusos con los fondos estatales y para hacerlo debe ser la principal impulsora de una ley que contemple severas sanciones penales.

Además se debe hacer un estudio técnico minucioso para garantizar que el Estado tendrá siempre disponibles esos ingresos corrientes para repartir a las comunas, lo cual no debe acrecentar ostensiblemente la deuda pública ni crear nuevos impuestos para aumentar la masa dineraria del Estado.

Es preocupante como en los municipios hay gastos superfluos, por ejemplo los grandes banners o rótulos metálicos anunciando proyectos con la inmensa foto de los alcaldes y los colores del partido al que pertenece el jefe edilicio. Hay comunas que parecieran casas de campaña de los partidos. Todo esto debe eliminarse para que el dinero estatal sea invertido de manera adecuada.

Los concejos municipales deben priorizar la gestión de fondos vía cooperantes internacionales, crear lazos de acercamiento con la empresa privada local, mejorar sus niveles de efectividad en la recaudación de sus ingresos propios y sobre todo invertir adecuadamente y con base a las necesidades reales en sus municipios. Conozco municipios donde hay casas comunales abandonadas porque fueron construidas sin que no fuera la necesidad de la población. Hay municipalidades con gastos superfluos sin que la ciudadanía haya tenido participación en su gestión. Hace años en San Vicente se construyó un mercado en un barrio que nadie ocupaba. Finalmente le dieron un uso diferente.

Los diputados que analizarán el aumento del Fodes deben hacer un estudio responsable y con conciencia. Deben garantizar que habrá un estricto control y severas sanciones a quienes despilfarren, pero sobre todo que ese incremento no signifique una carga para el Estado, la creación de nuevos impuestos (o el aumento de los ya existentes) o más deuda pública que afecte a las actuales y nuevas generaciones.




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