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Editorial & Opinion

El mal uso de tarjetas y deudas que mortifican

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 4, diciembre 2018 - 12:00 am

Mi padre que era un sabio siempre nos aconsejaba a sus hijos a tener la cultura del ahorro, de tal manera que nos ejemplificaba que si alguien ganaba diez dólares diarios, debía procurar gastar no más de nueve dólares al día para ahorrar siempre un diez por ciento para cualquier imprevisto. El consejo de mi padre procuro cumplirlo siempre, aunque claro, la crisis económica que nos abate a los salvadoreños, no permite siempre ahorrar de manera preventiva.

La semana pasada la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) reveló que los salvadoreños que poseemos tarjeta de crédito hemos acumulado una deuda de $1,078 millones y que en promedio los tarjetahabientes tenemos una deuda individual  de $2,786.51, tomando en cuenta que hasta octubre de este año éramos 387,056 los tarjetahabientes que poseíamos 793,141 tarjetas. Es decir, un promedio de dos tarjetas por usuario.

Los datos fueron revelados durante el lanzamiento del Observatorio de Tarjetas de Crédito (OTC) por parte de la Defensoría del Consumidor con apoyo de la SSF y otras instituciones públicas. El OTC se encuentra disponible en la página web de la Defensoría del Consumidor y sería muy bueno que todos la consultáramos periódicamente.

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El OTC revela que en el último año han aumentado 44,192 tarjetas de crédito y el incremento de los deudores fue de 22,375. A esto se agrega que la Defensoría reveló que en el último año el 34.86 %de las atenciones brindadas a los tarjetahabientes ha sido por sobreendeudamientos, así como un 24.49 % por cobros, cargos y comisiones que aplican los proveedores.

Y es que es demasiado fácil hacerse de una tarjeta de crédito. Los empleados del sistema financiero no dejan de llamar ofreciendo tarjetas y en el peor de los casos notificando que por ser “buenos clientes” el banco o la agencia financiera le tiene lista la tarjeta que jamás fue solicitada. Muchos se creen el cuento de “buenos clientes” y pasan a retirar las tarjetas, cayendo casi de inmediato en deudas, pues no saben usar y manejar la tarjeta.


Los usuarios debemos estar conscientes que ningún banco o agencia financiera debe elaborar una tarjeta a nuestro nombre si no la hemos solicitado, por lo tanto si nos llaman para ofrecerla, pues simplemente no la aceptamos. Otro punto a tomar en cuenta es que los intereses y comisiones por el uso de las referidas tarjetas son altos, por lo que una vez las usamos, debemos pagar a tiempo y siempre más que el mínimo, de lo contrario pasarán años y el usuario nunca deja de cancelar. La Defensoría del Consumidor recuerda que las tarjetas tienen tasas de interés que oscilan entre el 16.3 y el 63 % anual. Las comisiones varían según el establecimiento y la institución financiera.

Cuando uno paga con una tarjeta en el supermercado o en cualquier otro establecimiento, siente la rara sensación de que no está pagando o que es muy  fácil comprar cualquier cosa. Esta es una sensación perjudicial, pues a la postre nos estamos endeudando y casi siempre gastando más de lo debido, por los intereses y las comisiones. Si uno compra con tarjeta una camisa en $20 y no paga la cuota a tiempo, en cuestión de un año habrá pagado $100 o más por el precio de dicha prenda.

Manejar tarjetas implica mucha responsabilidad y disciplina. El dinero plástico es útil y necesario, pero debe hacerse con mucho orden. En los juzgados mercantiles a diario se conocen muchos casos de usuarios demandados por el alto volumen de su deuda, acumulada en muchas ocasiones desde años atrás.

Hay que saber ocupar las tarjetas. En una emergencia hay que usarlas, por ejemplo en casos de hospitalizaciones, compra de medicinas y otras eventualidades, pero no hay que usarlas por el simple placer de exhibirlas. Las consecuencias suelen ser lesivas a la economía individual y familiar. Conozco muy de cerca casos de personas que tienen más de diez años de trabajar para ganar un salario que sirve para pagar deudas adquiridas por el mal manejo de las tarjetas. Manejar el dinero es difícil si no tenemos un orden en nuestras vidas, pero con un poco de disciplina podemos tener hasta para ahorrar un poco. Si no podemos manejar tarjetas de crédito, pues entonces hay que dejar de usarlas para no caer en deudas que mortifican nuestras vidas. Nadie debe gastar más de lo que gana. Eso decía mi sabio padre.




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