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Nacionales

“El malandro se bajó del carro, pasó en medio de los policías y no lo capturaron”

Enrique García

miércoles 28, febrero 2018 - 12:02 am

En San Francisco Javier, Usulután, lo ocurrido con el exagente del GRP es pan de cada día. / Marcela Moreno

“14 vacas ha tenido que vender Atilito”, dice una de las familiares de José Atilio Jiménez Quintanilla, de 51 años, quien en enero pasado fue acusado de privación de libertad en modalidad de cómplice no necesario, pero un juez cambió su delito a encubrimiento y le otorgó libertad bajo fianza.

Según la familiar, el ganado que ha tenido que vender “Atilito” fue para pagar la fianza y el abogado, alrededor de $12 mil, asegura.

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La madrugada del 30 de diciembre, Quintanilla recibió una llamada, era de su cuñado, el agente del Grupo de Reacción Policial (GRP) Juan Josué Castillo Arévalo, quien le pidió lo fuera a “la base” (sede policial) traer, porque quería descansar, sin embargo él estaba en el cantón Los Hornos.  “Veníte, aquí te estoy esperando en el cantón Los Hornos”, eso en el municipio de San Francisco Javier, en Usulután.

Quitanilla ha dicho a su familia que cuando llegó, Castillo Arévalo estaba en la patrulla y lo siguió en su carro, hasta “la base”.


Eran, aproximadamente, las 3:30 a.m., cuando llegaron a San Salvador. Castillo Arévalo se bajó de la patrulla a dejar las llaves y regresó corriendo.

“Entonces el malandro, que es un drogadicto, le puso la pistola a Atilito y le dijo ‘vámonos’, pero los policías les dispararon”, relata la familiar.

En su versión, la PNC dijo que frente a la sede policial del GRP hubo una balacera – policías contra Castillo Arévalo- y luego, Castillo huyó en un carro junto a dos familiares hasta ser alcanzado en las cercanías del redondel del Árbol de la Paz, en el bulevar de Los Próceres. “Cuando los alcanzaron (los policías) el malandro se bajó del carro de Atilito, pasó en medio de los policías y no lo capturaron; sólo a Atilito, pero ya le habían pegado un balazo”, relató la familiar, ayer, mientras un investigador forense iniciaba la exhumación de un cadáver, quien la PNC presumía era Carla Ayala, la agente desaparecida desde el 29 de diciembre.

Ahora, según la familiar, Atilio Quintanilla tiene miedo, no de la policía sino de su cuñado, Juan Josué Castillo Arévalo. “Atilito pasó 20 años trabajando en los Estados Unidos para que le pasara esto”, dice la familiar.

El pasado 2 de diciembre,  lugareños de San Francisco Javier dicen que Castillo Arévalo le puso la pistola a  un menor de edad, porque no le quiso agarrar un billete de $20. Los lugareños aseguran que el exagente del GRP ingería alcohol y no tenía buena imagen en el lugar.




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