Editorial & Opinion

El nacimiento de Jesús debe superar el mal

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

miércoles 26, diciembre 2018 - 12:00 am

El nacimiento de Jesús debería representar para la humanidad tiempos de paz y alegría, en que las personas puedan reflexionar y hacer un balance de qué fue lo que hicieron mal durante el año y tener un propósito firme de cambio hacia el bien,  perdonar a todos aquellos con los que se tuvo conflicto, pedir una disculpa a los que hemos ofendido,  mejorar la relación con los padres, sobre todo aquellos hijos que han sido desagradecidos e ingratos,  procurar transmitir el amor y la paz en el metro cuadrado donde nos movemos.

Dado que como país atravesamos  una dura crisis en materia de valores, no hay respeto a los símbolos patrios, hay poco sometimiento a las autoridades, la mayoría salvadoreños no  acatan las leyes, los niños no respetan a sus padres y menos al vecino,  existe poca reflexión de que no se debe conducir bajo los efectos del alcohol, se han dado varios accidentes por la imprudencia al ir revisando el teléfono cuando se conduce, la gran mayoría de políticos se resisten a servir al pueblo que los eligió y no desean renunciar a vivir como príncipes, mientras el pueblo padece hambre y miseria.

De manera que se ha perdido el verdadero significado de la Navidad, que es tiempo de “paz y amor” por el nacimiento de Jesús, aunque no nació específicamente por estas fechas, pero el hecho de celebrar su nacimiento debería ser un tiempo de análisis y reflexión de todo ciudadano, y anhelar la paz con cada persona que se  tiene la oportunidad de interactuar, incluyendo los irrespetuosos e intolerantes,  así como lo enseña la Biblia en  Hebreos 12:14: “Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”

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Si queremos tener una sociedad tolerante, los padres de familia debemos tomar en serio el rol de educar a nuestros hijos, y no dejar esta responsabilidad a los docentes, ni a las redes sociales o la televisión, como algunos padres de familias que de manera irresponsables abandonan a sus hijos para que sean educados por el entorno, la educación como el cuidado personal de los hijos es un monopolio exclusivo de cada papá y mamá, es una tarea indelegable,  de manera que si queremos ver una sociedad diferente en unos 20 años, debemos hacer planes en la educación con énfasis en la prevención y la siembra de valores bíblicos.

No hay duda que la delincuencia juvenil cada día va en escalada, por más planes que han elaborado y aplicado, ninguno ha funcionado, y esto se debe que en cada plan de seguridad que se ha creado, no se ha tomado en cuenta a Dios como fuente de vida y el creador absoluto de los cielos y la tierra, quizás algunos ciudadanos son más osados y se preguntan ¿Dónde está Dios ante tanta maldad en el país? La respuesta es, “Dios está donde lo dejamos cada salvadoreño hace más de 50 años, fuera de las aulas escolares, fuera del hogar y fuera de cada recinto de trabajo”


De modo que, si queremos ver una sociedad libre de violencia, lo primero que tenemos que hacer, es volver a los principios de la Biblia, practicar el amor al prójimo, hacer el bien, ser tolerantes, amables, y desarrollar la responsabilidad de pasar con los hijos tiempos de calidad, educarlos, darle afecto, aprender a escuchar sus problemas y quejas, porque solo por un momento serán niños, luego crecen y se van, algunos para bien y otros se convierten para mal.

No obstante, en la gran mayoría de casos los hijos se pierden en el mal camino, porque los padres no se tomaron el tiempo de pasar tiempos de calidad, ni estar para con ellos, en los momentos que más los necesitaron. La Biblia es un libro increíblemente actual, que nos da una orientación clara de cómo debemos educar a los hijos, por ejemplo, Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” instruir implica, no abandonar a los hijos, sustituir la ira por la tolerancia, el cincho por el consejo sabio, el regaño insensato por afecto y cariño hacia los hijos.

Jesús nos atrae hacia el con cuerdas amor, note lo que dice en Mateo capítulo 5.  “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.  Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:  Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.  Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” así que estos tiempos debería ser de reflexión, y de seguir la paz con todos.




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