Nacionales

El nacimiento, la tradición que Alicia no deja perder en su familia

Roxana Lemus

martes 24, diciembre 2019 - 12:03 am

Alicia Chicas mantiene la tradición del nacimiento temático en su familia. / David Durán

La alegría que despierta el nacimiento del niño Jesús motiva todos los años a la joven Alicia Chicas, en el cantón San Roque, de Mejicanos, a elaborar un nacimiento de grandes proporciones con más de 350 piezas de barro procedentes de Ilobasco.

La tradición surgió con su bisabuela, Francisca Aquino, seguida por su abuela, Alicia Escobar, y posteriormente heredada por su tío y su mamá, Gustavo Escobar e Isvelia Escobar.

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Chicas, de 25 años, es estudiante de sexto año de doctorado en Medicina en la Universidad de El Salvador (UES). Al finalizar sus labores académicas, a finales de noviembre y principios de diciembre, ella comienza a desempolvar todas las figuras de barro que cada enero guarda en un cajón de madera.

“Todo empieza porque mi abuela cuando estaba joven trabajaba vendiendo figuritas de barro. Ella siempre se dedicó al comercio, entonces muchas de las compradoras o vendedoras tenían sus talleres en Ilobasco, ella les compraba por mayor las figuras y las vendía en el centro (de San Salvador); las figuritas que le iban quedando las guardaba, algunas de esas las puede ver ahí, como ese paletero”, explicó.


Justo esas piezas que iban quedando de la venta dieron pie a la elaboración del nacimiento, que ahora cuenta con más de 350 pequeñas figuras de barro; el número ha ido incrementando con el tiempo, incluso, después de la muerte de la abuela de Alicia, hace cinco años.

“Yo siempre compro y busco figuritas nuevas, la última, que compré este año, fue la virgen de Fátima”, señaló.

El nacimiento cuenta con piezas que datan desde hace 50 años, como las figuras de una vendedora de tortillas, un vendedor de paletas y una vendedora de carne. Las figuras fueron ubicadas en cuatro metros de largo y dos de ancho, espacio que además ha sido pintado y decorado con 15 guías navideñas para darle mayor vistosidad.

“Normalmente siempre me tardo tres semanas (para hacer el nacimiento), porque aquí siempre hay cosas que quitar, barriles; limpiar y pintar la pared. Últimamente, al menos en los últimos cinco años, me he dedicado a pintar la pared con un estilo diferente, eso lleva tiempo porque hay que pintarla y decorarla también”, destacó.

Aclaró que este año se tardó cuatro días en limpiar y pintar la pared, y colocar las guías.

El nacimiento inicia con el misterio, donde se encuentra José,  María, el ángel Gabriel, los tres reyes magos, el burro, el rey y los pastores.

“En la segunda parte trato siempre de poner una representación de los pastores con las ovejas, que es esta parte que se puede ver aquí abajo del misterio. Están  las ovejitas, los pastores y los angelitos, que simulan el anuncio de la llegada del Niño Dios”, indicó.

Más abajo se encuentra un río elaborado con un tronco de árbol, piedras y bolsas plásticas. En este espacio también coloca sirenas, animales como tortugas, cuzucos, serpientes y cocodrilos, además de muñecos de oficio, como le llamaba la abuela de Alicia a las figuras que representan un oficio o ventas.

“Dentro del río también se pueden ver a los indios que van en su balsita, todo el muñequito que representa a aquellos animales que están cerca del río están aquí, como búhos, también a los árboles los coloco en la misma área”, precisó.

Asimismo, en su nacimiento, la joven le abre espacio a leyendas antiguas que fueron narradas por sus antepasados.

Abajo del árbol de Navidad pero muy cerca del río coloca unas figuras antiguas llamadas monas, que representan la leyenda de los monos que bailaban y a la Siguanaba con los pies revés.

Posteriormente coloca una tribu de indios, a la Policía de Hacienda (que existió antiguamente), un mini cafetal y una casa que hace alusión a la población campesina.

“También pongo una tribu de indios con su pirámide, un rey, animales domésticos y la parte de la feria, también hay un santo entierro, carrozas y ventas”, detalló.

El nacimiento cuenta con piezas muy curiosas, todas elaboradas con barro y de pequeñas dimensiones.

Aunque Chicas es hija única, ella espera que sus sobrinos u otros familiares puedan continuar la tradición y mantener viva la memoria de su abuela y bisabuela, quienes le enseñaron a colocar la imagen del Niño Dios en el misterio cada 25 de diciembre en la madrugada.

Tras el Día de los Reyes Magos, la joven comienza a envolver pieza por pieza en papel de empaque, las guarda en bolsas y finalmente en un cajón para conservarlas hasta la siguiente temporada navideña.




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