Editorial & Opinion

El peligroso alejamiento del voto consciente

Sherman Calvo / Empresario

viernes 25, enero 2019 - 12:00 am

Sin información el hombre carecería de historia, no habría comunidad. Desde sus raíces más profundas, la información nos acerca y entreteje, nos vincula y mediatiza, nos transporta y socializa, es el gran denominador común en que todo nace, transita y culmina.

La comunicación, cordón umbilical entre el hombre y su decir: lo que éste es, inseparable de lo que sabe y expresa. Sin embargo, la onda expansiva de las restricciones y prohibiciones llegó con todo su poder silenciador a Venezuela y Nicaragua, países que viven con trasnochados dictadores que parecen dos borrachos que caminan tambaleándose y sosteniéndose uno al otro, porque si cae uno, cae el otro. Venezuela y Nicaragua con su postura tiránica y agresiva contra los medios, llegando hasta clausurarlos para no tener voces en contra, asestando así, duros golpes a un mundo que intenta avanzar con gobernantes respetuosos de la libertad y las oportunidades de progresar.

La libertad de expresión del pensamiento, es la base de todas las libertades y constituye el pilar fundamental de la democracia. No puede haber democracia sin el ejercicio de un periodismo libre, independiente y constructivo. Se teme que, sin democracia, acabemos todos en un todos contra todos, como ya está ocurriendo. Estos dictadores creen que la tela de araña de la regulación opresiva lentamente tejida por los populistas los mantendrá en el poder. No les importa si al establecer tan férreos controles se desincentive el mercado, el empleo, la productividad, la creatividad, la innovación, el progreso. Lo importante es que la araña estatal tenga su parte. La idea de libertad de estos “falsos demócratas”, de nuevo molde, es clara: ser libre es poder votar, poder marcar una papeleta y meterla en una urna en cada proceso electoral, ofreciendo a cambio, el “paraíso de la abundancia y el bienestar”.

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Retomando algunos conceptos del europeo, Roberto Esteban Duque, “Cualquier proyecto político contrario a los valores que constituyeron el espíritu de la constitución y ajeno a los principios de la común herencia de la civilización cristiana, significará la constatación resignada de una democracia reducida a escombros, pura ideología sin alma, un alejamiento del voto consciente”. De igual manera, cualquier proyecto político afín a la defensa de los principios de moralidad y de derecho, con la primacía de la moral en la vida política y en las relaciones sociales y económicas, capaz de respetar las raíces de  nuestra historia y que manifieste que el hombre necesita unos bienes estables y verdaderos, un especial cuidado en la protección de la vida humana. Acciones dictatoriales de gobernantes que buscan conservar el poder para siempre, cortan la libertad de expresión que es a su vez, el oxígeno de la comunicación.

Un periodismo veraz, responsable, libre e independiente es la mejor contribución con la que puede contar un país democrático; no obstante, agendas políticas de algunos gobiernos, se sobreponen al sano ejercicio democrático, manipulando la realidad de los hechos para generar adeptos a una opinión pública distorsionada, que apoya y aplaude el atropello a la libre expresión del pensamiento.


El ejercicio de un periodismo que cultive la crítica constructiva en un plano de ética profesional, constituye una herramienta útil y necesaria para perfeccionar la democracia, para promover la paz, los derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad social de cualquier país.

Con la libre expresión, se acrecienta la responsabilidad de todos los sectores sociales, económicos y políticos, adquiriendo los medios de comunicación un mayor compromiso de informar con objetividad. Es un hecho incuestionable que los medios de comunicación constituyen un poder social con capacidad de informar y construir opinión pública sana e inteligente, para el logro del bien común y para cultivar el voto consciente y razonado.

Malala Yousafzai, premio Nobel, afirmó que “el voto consciente y razonado es el arma más poderosa para cambiar y mejorar un país”. Sería una desgracia no tener la libertad de expresión en todas sus formas y aceptar en ella, controles que nunca toleraríamos en ninguna otra esfera de nuestra vida. En El Salvador faltan días para las elecciones presidenciales. El poder está en sus manos y ese poder es el voto. Así que, usen este poder para votar y elegir a quienes creen tienen la capacidad de gobernar.

Finalmente, a las nuevas generaciones, muchas veces “frustradas y desencantadas” por la política y situación que ha vivido El Salvador, no se callen, su lucha tiene el poder de hacer el cambio positivo, mediante el voto consciente y razonado.




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