Editorial & Opinion

El primer mes de este gobierno

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 2, julio 2019 - 12:00 am

Es prematuro exigir resultados mágicos a la administración Bukele durante su primer mes, aunque así lo ofertó cuando era candidato, llegando hasta a comprometerse con fechas concretas un año antes, como el efectuado en la celebración anual del magisterio en 2018: “trabajar a tan solo 22 días de su gobierno y buscar las soluciones necesarias para los más de 100,000 maestros salvadoreños”, según se publicó el 23 de junio de 2018 en http://ultimahora.sv/la-propuesta-de-bukele-para-100-mil-maestro/.

Este primer mes se caracterizó tanto por su intolerancia a la crítica como por el impulso de una agresiva campaña de despidos injustificados, sin evaluación de capacidades o desempeño, sin un debido proceso, con un fuerte sesgo de persecución política, violando postulados constitucionales, así como el artículo 277 del Código Electoral que prohíbe el despido o desmejoramiento de trabajadores por su participación en política partidista.

Se desconocen estudios técnicos que soporten la reestructuración gubernamental planteada -ignorándose sus verdaderos motivos y alcances- y cuyo único sustento parece ser un tuit del presidente: “no puede ser que nos esté costando más de $1,000 millones al año (la militancia del FMLN)”. Parece desconocedor que esa cifra alcanzaría el 53 % del presupuesto de remuneraciones y que la campaña de odio lanzada producirá mayor tensión y zozobra en trabajadores públicos ante la posibilidad de inestabilidad, alcanzando incluso a sus propios electores.

publicidad

La política exterior, la de integración y la relativa a los salvadoreños en el exterior, son simplemente vergonzosas: carece de autonomía, está supeditada a los designios del presidente Trump, ya lo vimos ante la OEA, y es distante de los intereses del pueblo salvadoreño y sus migrantes. La ausencia del presidente en la asunción de la presidencia pro-tempore del SICA evidenció falta de liderazgo, así como carencia de propuestas; tampoco hay explicación válida de la ruptura de vínculos diplomáticas con la República Árabe Saharaui, nación con la que por treinta años El Salvador tuvo relaciones cordiales; la pretensión de alcanzar un escaño en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue un fracaso estrepitoso; y la inexistencia de una postura enérgica y comprometida en la defensa de nuestros migrantes, como se evidenció ante la trágica muerte de la bebé Valeria y su padre.

Este doloroso episodio que ha conmovido a nuestra sociedad y al mundo, amerita una fuerte protesta, es el símbolo de la política discriminatoria del presidente Trump y de la bajeza a la que puede llegarse cuando la comunicación institucional se convierte en un producto comercial.


En cuanto a la política económica gubernamental visibiliza notables acercamientos con grupos empresariales extranjeros de gran calado. También se aprecia su cercanía y empeño con poderosas fuerzas económicas locales –satanizados en innumerables ocasiones en sus discursos políticos de campaña-. Estos esfuerzos debidamente orientados, al final, pueden beneficiar al país con mayor crecimiento, resguardando la proporción y atención que merecen las Mipymes y el extendido sector informal; sin embargo, hasta hoy son desconocidos los trazos de su plan económico, ni las medidas y acciones que conducirán mágicamente a la oferta realizada de desarrollo y generación de empleos.

En la política social destacan las promesas a las familias de las víctimas de la masacre del  Mozote. Aún falta que muestre lineamientos sobre cómo pretende ampliar y profundizar los programas sociales; pues lo visible es la disolución de la Secretaría de Inclusión Social, la Secretaría Técnica y de Planificación y la futura conversión del FISDL en ministerio, instancias fundamentales en la ejecución de programas para superar la extrema pobreza. Esa reorganización hace difusos los tiempos para cumplir los programas existentes y puede generar un severo estancamiento y más pobreza este año.

En planes y estrategia de seguridad pública el presidente Bukele carece de rumbo; su política es improvisada y simple ante problemas complejos, tal como lo expresara en su reciente visita la Directora para América Latina de Amnistía Internacional, Sra. Erika Guevara-Rosas, que refirió: “una iniciativa de gobierno sin la participación de la sociedad civil pierde credibilidad y potencial de alcanzar un impacto real”, en clara referencia al difuso “Plan de Control Territorial” que parece traducirse en un Plan Mega Mano Dura y que más parece parte de una puesta en escena sin acciones interinstitucionales integradas que aborden la prevención, reinserción y el fortalecimiento institucional. A esto hay que sumarle que se ha negado a convocar al Consejo Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana, el más amplio espacio de participación logrado en el país.

De corazón quisiera que le fuera bien a El Salvador, pero desafortunadamente las señales de este primer mes apuntan a una excesiva espectacularización de la política y a una exacerbada “cherocracia” (nepotismo, según la RAE), sin un abordaje integral de lo que nuestra sociedad necesita.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.