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Canonización Romero

El recorrido de Óscar Romero a los altares de la iglesia

Roxana Lemus-Saraí Alas

viernes 12, octubre 2018 - 4:00 pm

Luego de prepararse en Roma, Italia, en causas de canonización en 1988, monseñor Rafael Urrutia comenzó un año después su trabajo para postular la causa de monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, esfuerzo que hace dos años se alimentó con un milagro y que finalizará el próximo 14 de octubre, cuando el Papa Francisco proclame santo al único hombre cuyo nombre despierta emoción y lágrimas entre centenares de salvadoreños.

Urrutia, que habla con ecuanimidad y firmeza, emprendió su investigación sobre el beato originario de Ciudad Barrios, después de regresar a tierra salvadoreña, en febrero de 1989.

“Comencé a recoger escritos, homilías, a ponerlas por escrito, a recavar todo lo necesario, testigos que lo habían conocido, que pudieran hablarme de su vida santa y de su martirio, fueron más o menos 25 testigos. Cinco años después, el 24 de mayo de 1993, con fecha 24 de marzo, se hizo la sesión de apertura del proceso”, recordó Urrutia.

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Así comenzó el recorrido de Romero hacia el altar, ese que tanto en Roma como en El Salvador ha sido criticado por algunos y aplaudido por otros.

Aquella sesión que le dio vida al proceso tuvo lugar en la capilla del Arzobispado de San Salvador, donde estuvieron presentes monseñor Arturo Rivera y Damas, el ahora cardenal Gregorio Rosa Chávez, monseñor Ricardo Urioste, el padre Mariano Brito, monseñor Urrutia, el padre Ángel Renderos, y Josefina de Fortín, así como otros sacerdotes y  fieles católicos.


“Durante cuatro años estuvimos trabajando hasta 1997, el 7 de noviembre de 1997 se cerró y se llevó a Roma el proceso”, explicó.

Los primeros cinco años, el proceso avanzó con la misma rapidez que el fuego consume una tusa, tiempo después la causa sufrió un bloqueo.

“El bloqueo se hace de varias formas, primero para estudiar la ortodoxia; es decir, la doctrina; segundo, para estudiar la ortopraxis que es el trabajo pastoral, y tercero por la oportunidad de la causa; a veces se piensa que es válido el proceso pero no es oportuno llegar al final por razones sociales, políticas o económicas”, detalló.

El estudio de la ortodoxia se tardó cinco años y el de la ortopraxis se llevó tres. Al final, el Vaticano determinó que la doctrina era católica y que la vida pastoral de Romero estaba en consonancia con la iglesia.

La causa sufrió posteriormente una dilatación. El proceso, según Urrutia, fue secuestrado para la doctrina de la fe. Romero fue reconocido como mártir pero el clero en el Vaticano no veía oportuno llevar el proceso hasta el final.

Fue hasta que el papa Benedicto XVI retira el bloqueo que comienza a escribirse una nueva historia. Tras su renuncia al pontificado, el papa Francisco suelta la causa para que llegue a la beatificación, misma que terminó reuniendo, el 23 de mayo de 2015,  a centenares de salvadoreños en la Plaza al Salvador del Mundo.

LA LLEGADA DEL MILAGRO

La iglesia y los fieles buscaban un lugar más alto para ese hombre que se convirtió en “la voz de los sin voz” y que para muchos fue un profeta. Después de llegar a Roma tres supuestos milagros, pasó adelante y sin traba alguna la historia de Cecilia Flores de Rivas, el milagro que en horas le dará a Romero su lugar entre los santos.

En enero de 2015, Flores salió embarazada. Su miedo era grande, pues había sufrido preeclampsia en sus embarazos anteriores y perdió cuatro de éstos, a causa del síndrome antifosfolípido.

El 27 de agosto de 2015, luego de su “baby shower”, comenzó a sentirse mal y le pidió a su esposo que la llevara al hospital. Al llegar, le dijeron que tenía preeclampsia y que le practicarían una cesárea de emergencia. Así fue.

“Recuerdo que ya estando en el quirófano no me podían anestesiar, porque yo tenía la presión a 180, ellos lograron controlar un poco la presión,  me anestesiaron y nació Luis Carlos (su hijo menor)”, dijo Flores.

Asegura que después del nacimiento del bebé comenzó a sentir dolor en el abdomen y la visión borrosa.

“Todo iba empeorando, recuerdo que ellos (los médicos) decidieron hacerme una nueva operación para averiguar qué es lo me estaba pasando, porque tenían la sospecha que me habían roto la vejiga con la cesárea”, indicó.

Al llegar al quirófano intentó hablar y abrir los ojos pero no pudo, en ese momento, aseguró, se dio cuenta que estaba muriendo. Los médicos le indujeron el coma.

“Del 31 de agosto al 8 de septiembre mi esposa permaneció en coma inducido”, explicó Alejandro Rivas, esposo de Cecilia Flores.

Rivas recordó que ese tiempo fue un calvario. El 4 de septiembre, su esposa estaba muy inflamada, porque los riñones no le funcionaban y los médicos le daban nulas esperanzas de recuperación. Flores sufría el sindrome de Hellp, el cual genera problemas como insuficiencia renal, edema pulmonar, insuficiencia y hemorragia del hígado, y desprendimiento prematuro de la placenta.

Todo iba empeorando, recuerdo que ellos (los médicos) decidieron ha­cerme una nueva ope­ración para averiguar qué es lo me estaba pasando, porque tenían la sospecha que me habían roto la vejiga con la cesárea”
Cecilia Flores de Rivas
Salvadoreña que recibió milagro

La complicación en la salud de su esposa llevó a Rivas a tomar la Biblia de su abuela, quien fue muy devota de monseñor Romero y tenía una imagen de él al interior. Al abrirla apareció la imagen del beato. Rivas sintió que era un pedido de su abuela y procedió a hacer una oración.

“Por el gran amor que usted le tuvo a El Salvador, por el amor que usted le tenía a la familia, por el amor que le tenía a las mujeres embarazadas, por el amor que le tenía a la vida que la defendió tanto que entregó la suya por defenderla, le pido, le suplico, que interceda por mí ante el Señor y le supliqué que mi esposa hoy, por lo menos hoy, esta noche, que hoy  no muera mi esposa, le suplico por favor que hoy no muera. Fue una oración muy profunda”, rememoró.

Durante cuatro años estuvimos trabajando hasta 1997, el 7 de noviembre de 1997 se cerró y se llevó a Roma el proceso”
Monseñor Rafael Urrutia
Postulador de la causa

Eso ocurrió a las 2:00 a.m. del 5 de septiembre, horas más tarde -al llegar al hospital- encuentra a su esposa viva y depurando el líquido que la mantenía inflamada. Así se dio el milagro.

Curiosamente, la familia Rivas Flores se congrega en la parroquia Beato Óscar Romero, a cargo de monseñor Urrutia, quien con la ayuda del postulador de la causa en Roma, Vincenzo Paglia, logra que el milagro sea reconocido por el papa Francisco, responsable de convertir a Romero en el primer santo de la tierra cuscatleca.

 

 




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