Cerrar [X]

Editorial & Opinion

El verdadero desarrollo

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 22, febrero 2017 - 12:00 am

Amanecimos esta semana con abundante información relacionada a las deudas del estado salvadoreño, a sus pagos incumplidos con proveedores y la disminución del subsidio al gas y a la energía, como parte de la urgente necesidad de reducir los gastos públicos. Desde este punto, mi pregunta es: ¿acaso éste es el desarrollo que se nos ofreció? Porque las cifras de crecimiento también dicen que vamos a crecer menos del doble de lo que crece la región y que la pobreza sin duda avanzará más.

Pero ¿por qué es que lo ofrecido (campaña electoral) no concuerda con el resultado? y esto a pesar que el Gobierno del FMLN ha “invertido” (para no decir gastado) en el área social como “nunca nadie invirtió jamás” miles de millones; en los últimos siete años ha destinado dinero a cambiar el modelo de desarrollo y se nos dijo que invirtiendo en la gente, dándole subsidio, ayudándole al que no tiene, el país se iba a levantar, pero las cifras dicen lo contrario, ¿qué es entonces lo que ha pasado, si $4,500 millones por año (promedio) de cada presupuesto, o sea, $31,500 millones, se han puesto en sus manos para precisamente generar desarrollo?

La respuesta es: el desarrollo no es producto de la ideología ni del mero deseo político de que algo funcione, para generar desarrollo los países deben producir, generar, crear, innovar y vender, principalmente lo último, porque sin ingresos, sin éxito comercial, sin recibir ingresos superiores a los gastos no hay éxito administrativo y tampoco hay desarrollo, porque los gobiernos como tales no producen, solo consumen y se supone distribuyen los excedentes nacionales para que haya más productividad y así un ciclo positivo de crecimiento, que generará más empleo, más consumo, más productividad, más impuestos y más desarrollo.

publicidad

Cuando creemos que lo único que necesita un pobre para mejorar su vida es dinero o recursos gratis, estamos frente a la primera equivocación ya que la gente pobre aunque necesite dinero inmediato para salir de su precaria necesidad, lo que más necesita es recuperar su dignidad, su capacidad creativa y laboral, por ende los subsidios son un pequeño empujón o deberían serlo, para que luego la persona en un corto plazo y corto de verdad, pudiera valerse por sí mismo y reintroducirse a la cadena productiva, pero eso no es lo que políticamente en El Salvador se ha hecho; desde Antonio Saca en adelante, cuando la mosca del populismo les comenzó a picar tanto derecha como izquierda, volvieron al caudillismo, el heroísmo y el populismo como mecanismo de gobierno, para darle a la gente todo lo que quiera y ser aplaudido en el esfuerzo, pero esto por lo general no trae desarrollo.

El tema de los recursos, más recursos y más recursos como el factor clave para el desarrollo tampoco es válido, ahora estamos viendo cómo un país que ha tenido todos los recursos que ha querido y a disposición de los políticos, con poderes absolutos y pleni potenciarios como es Venezuela, tiene un aumento de la pobreza en 82 % de su población, la cual no puede ya tener comida los tres tiempos y la gente ha reducido peso y talla por el hambre; repitiendo: darle dinero al pobre no soluciona el problema del desarrollo, pero sin desarrollo no se soluciona el problema del pobre.


El verdadero desarrollo está entonces en darle a la gente capacidad para crear y para generar riqueza, esto viene de la educación, de la capacitación de la motivación a la inventiva y a la capacidad de los gobiernos de abrir nichos y oportunidades de mercado para que los productos nuevos y esfuerzos nuevos crezcan.

Como en algún momento se dijo, los zapatos y uniformes para ir a la escuela pueden ser necesarios pero no imprescindibles, mientras no tener libros, maestros y buena infraestructura sí que lo es, de ahí que el modelo comience a reflejar problemas porque el sustento es artificial y ahora que toque desinflar el globo a muchos no les gustará y el precio político será todavía más grande.

El verdadero desarrollo tampoco es colocar en las leyes mejores salarios mínimos o aumento de la felicidad por un decreto, porque al final lo que funciona es que exista trabajo, que haya inversión que la gente pueda colocarse y que tenga las habilidades a la hora de la exigencia laboral; por tanto, lo que tenemos no es desarrollo sino gente subsidiada por la corrupción, la migración y el populismo, pero está llegando el fin y no hay más que repartir, lo cual espero sea el detonante para de verdad comprender y pensar en verdadero desarrollo.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN

Nuevamente la lluvia

¿Nos volvió a sorprender? Creo que no es posible continuar defendiendo nuestra incapacidad de visión y …

MÁS INFORMACIÓN
¡Y dale con los medios!

¿Tienen moral los políticos para ser ellos los que evalúen lo que debemos ver y escuchar?...

MÁS INFORMACIÓN
El emprendedor

El emprendedor para crecer necesita competir, necesita innovar, sobrepasar a los ya existentes y abr...

MÁS INFORMACIÓN


Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.