Cerrar [X]

Editorial & Opinion

En evidencia represión del chavismo

Armando Rivera Bolaños / Abogado y Notario

martes 26, febrero 2019 - 12:00 am

Ante los ojos del mundo entero ya quedó en evidencia inobjetable el terror y opresión que sufren nuestros hermanos venezolanos por el accionar antihumanitario del régimen chavista que preside el tirano usurpador Nicolás Maduro Moro (NMM). A través de los medios informativos internacionales y redes sociales, millones de personas pudimos observar “in situ” y sin distorsiones oficialistas, el proceder inhumano y la cruel represión ejecutada por cuerpos militares y policiales, obedientes y ciegos a las órdenes emanadas desde Miraflores, en Caracas, que impidieron con violencia feroz, el ingreso pacífico de la ayuda humanitaria, cuyo destino a comunidades venezolanas estaba programado para efectuarse desde la fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta, con el cruce tranquilo de los camiones o gandolas, por cuatro pasos fronterizos, el sábado recién pasado (23 de febrero). Aparentando calma, los efectivos maduristas dejaron que, al inicio, entraran cuatro gandolas transportando esa vital y humanitaria ayuda consistente en alimentos, medicinas y utensilios de limpieza personal, cuya escasez es alarmante para cientos de miles de venezolanos, entre los vítores y gritos de alegría de centenares de personas, de diversas nacionalidades, apostadas al lado colombiano del puente “Francisco  de Paula Santander”, cuando de pronto, a mitad del puente, comenzaron a escucharse detonaciones y la estela vaporosa de innumerables bombas “molotov”, granadas de gas lacrimógeno y ráfagas de armas de fuego, que se disparaban en forma ensordecedora tanto contra las gandolas, como contra las  personas que viajaban de voluntarios en ellas. La represión del irracional régimen chavista de NMM no respetó, en absoluto, que en los transportes iban hombres, mujeres y niños, hermanos de los mismos represores, porque también son tan venezolanos como ellos y, por tanto, con iguales derechos a entrar en una tierra propia, porque es su patria natal. Se reportaron cuatro muertos e innumerables lesionados, que hoy se agregan a las cifras de los que han ido perdiendo su vida, o su libertad, por disposiciones arbitrarias de un gobernante omnímodo, que horas después de esas escenas dantescas, leía en una comunidad cercana a Caracas, que había recibido “un mensaje de apoyo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional” (sic). Dejo a la opinión pública del país expresarse o meditar sobre tan absurdo apoyo.

Todo cuanto se diga, se escriba o comente, tratando de volver leve o justificable tan sangrienta represión, será un vano esfuerzo de quienes comulgan con la tiranía venezolana, herencia infeliz y antihistórica de aquel coronel Hugo Chávez, a cuya hija residente en “el odioso imperio de los Estados Unidos de América”, no solo le acaban de investigar “millones de dólares sustraídos desde Venezuela en forma fraudulenta”, sino también le han cancelado la visa que había obtenido. Y como ella, muchos funcionarios chavistas y amistades de ellos, ya recibieron el aviso de que no podrán visitar jamás la nación, ni comprar productos cosméticos en los “malls” neoyorquinos. Poco castigo para quienes le han arrebatado a toda una nación, el sagrado derecho de elegir a sus gobernantes, de vivir en democracia y tranquilidad, como bases esenciales para recuperar el prestigio que tuvo Venezuela de haber sido el país más próspero de Suramérica, como lo compartimos, en una sola ocasión, que arribamos por la tierra de los llanos infinitos y cuna del libertador, Simón Bolívar, cuyo nombre excelso ha sido retomado, de manera ilegítima, por el movimiento dictatorial que iniciara Chávez y que ahora detenta Maduro.

Un gobernante que fundamenta su poder en la represión armada; que impide con balas y cárceles, el respeto a los sagrados derechos de un pueblo para elegir libre y democráticamente a sus gobernantes; un paranoico que baila entusiasmado, como ridículo payaso ocasional, para celebrar sus criminales órdenes de disparar a gente desarmada, incluyendo adultos mayores, mujeres y niños, no merece continuar en el mando supremo de la nación. Lo que hemos visto en pocas horas, viviendo y sintiendo el fervor libertario, mientras los esbirros descargaban sus lanzabombas y fusiles, es lo que sufre, desde hace años, la hermosa y fraterna república de Venezuela. En resumen, Maduro se ha quitado su careta humana, para mostrar un grotesco rostro de genocida, que impide a su noble pueblo un urgente auxilio humanitario.

publicidad




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.