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En Sudáfrica la orina puede servir para crear ladrillos

AFP

jueves 15, noviembre 2018 - 7:47 am

Fotografía: Agencia AFP

Un día, en lugar de desperdiciarse yéndose por las tuberías, la orina podrá servir para construirse una casa, que será mucho más ecológica y, está garantizado, no olerá mal.

Y eso será gracias a unos ladrillos fabricados a partir de orina humana, el último descubrimiento de unos investigadores sudafricanos de la Universidad de Ciudad del Cabo que trabajan en materiales de construcción duraderos y menos perjudiciales para el medio ambiente.

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Los investigadores esperan que estos “bioladrillos”, una innovación mundial, puedan sustituir a los ladrillos tradicionales de arcilla cocida o cemento.

Utilizando una técnica inspirada en la formación natural de las conchas, estos investigadores —dos estudiantes y un profesor— lograron “hacer crecer” prototipos de estos nuevos ladrillos. El crecimiento duró entre seis y ocho días.


El año pasado se lanzó un estudio de viabilidad gracias a una beca del Consejo de Investigaciones sobre el Agua, un organismo gubernamental sudafricano, utilizando en un primer momento orina sintética y, después, orina humana.

– El primer “bioladrillo” –
“Siempre tuve curiosidad en por qué no utilizábamos la orina así”, explica a la AFP Dyllon Randall, el profesor que supervisó a uno de los dos estudiantes.

“La respuesta sencillamente es ‘sí, es posible'”, añade. “De hecho, fabricamos el primer bioladrillo a partir de verdadera orina”.

“Este proceso es sorprendente porque, a grandes rasgos, hicimos que crecieran ladrillos a temperatura ambiente”, cuenta divertido.

Los investigadores pudieron producir este “bioladrillo” en laboratorio al cabo de un año. Mezclando orina, arena y bacterias, recurrieron a un proceso natural —la precipitación microbiana de carbonato— para fabricar sus ladrillos.

La investigación aún da sus primeros pasos. Para lograr fabricar un ladrillo, actualmente se necesitan 30 litros de orina. La materia prima se recupera gracias a un urinario especial reservado a los estudiantes masculinos de la universidad.

Los tres primeros ladrillos realizados con este método hasta ahora están expuestos. Se trata de unos bloques grises con una apariencia y peso similares a los ladrillos normales. El material parece de caliza.

Suzanne Lambert, estudiante de ingeniería civil e integrante del equipo de investigación, admira cómo se copiaron los “procesos naturales”.

“Este procedimiento imita la manera en la que se forma el coral y los procesos naturales de producción de cemento”, observa.

– Sin CO2 –
Los ladrillos ordinarios se fabrican en hornos en los que se cuecen a 1.400ºC, un procedimiento que provoca importantes emisiones de dióxido de carbono.

Los “bioladrillos”, en cambio, “se cultivan” en arena en la que se siembran bacterias para producir una enzima llamada ureasa.

Esta reacciona en contacto con la urea presente en la orina para producir un compuesto similar al cemento, que se asocia con la arena. El producto así obtenido puede ser insertado en moldes y secarse a temperatura ambiente, sin necesidad de horno ni emisiones de gases de efecto invernadero.

“Utilizamos orina, habitualmente considerada un desecho, en un proceso totalmente duradero”, destaca Randall.

Y a quienes les preocupe que sus paredes puedan oler mal: el olor a amoniaco que genera la orina humana se disipa en unos días de secado de los ladrillos.

La resistencia del material puede ajustarse a las necesidades específicas de una construcción, destaca Vukheta Mukhari, otro estudiante que participó en la investigación. Los “bioladrillos” producidos hasta el momento son “tan sólidos como los ladrillos que existen actualmente en el mercado”.

En Estados Unidos ya se han fabricado “bioladrillos”, pero a partir de una orina sintética. Los producidos en Sudáfrica son los primeros que utilizan orina humana.

El precio de este innovador material será determinante para saber si podrá representar una competencia para los ladrillos clásicos.

Pero de momento es demasiado temprano para hacerse una idea. “Estamos muy lejos de una verdadera comercialización”, advierte Randall, considerando que el proceso de fabricación puede mejorar.

“Actualmente se necesitan entre 20 y 30 litros para crear un ladrillo de tamaño estándar. Esto parece mucho, efectivamente, pero la orina está constituida de un 90% de agua”, recuerda.

“Investigamos cómo reducir el volumen de orina necesario para hacer un ladrillo, y estoy seguro que dentro de unos años tendremos unos resultados mucho mejores”.




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