Editorial & Opinion

Es vital reanudar relación con Taiwán

Armando Rivera Bolaños / Abogado y notario

sábado 25, mayo 2019 - 12:00 am

De forma abrupta e i­nesperada, el gobier­no del profesor Salvador Sánchez Cerén, por medio de un corto mensaje transmitido por cadena radiotelevisiva la noche del 20 de agosto de 2018, anunciaba la ruptura unilateral e injustificada de las relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán), que fueron establecidas desde hace 83 años, con resultados beneficiosos para los salvadoreños a través de esos largos años.

Una ruptura que muchos vieron como una condición injerencista de la República de China Popular para establecer las relaciones que el segundo gobierno izquierdista anhelaba, incluso desde antes de llegar al poder estatal. Muchas críticas se vertieron una vez más contra ese gobierno efemelenista, porque pocas semanas antes, el mismo Sánchez Cerén, dirigiéndose a la presidenta taiwanesa, Dra. Tsai Ing-wen le expresó, por ejemplo,  frases elogiosas como esta: ”Agradezco la valiosa contribución del pueblo y gobierno taiwaneses, destacando el respaldo basado en el Programa de Cooperación Quinquenal 2014-2019”.Incluso, dentro de ese período, varios funcionarios visitaron Taiwán para observar de cerca su enorme potencial en diversos órdenes económicos, científicos, turísticos, educativos, ambientales, etc.

Bajo el pretexto -muy discutible- que nuestro gobierno se adhería al fallo pronunciado hace muchísimo tiempo por la Asamblea General de las Naciones Unidas de “reconocer una sola China”, no tuvieron ningún reparo en echar por la borda más de ocho décadas de contribuciones benéficas para todo El Salvador, afectando a becarios y, lo que fue mucho más grave, poniendo en riesgo la venta millonaria del azúcar salvadoreña, cuyos contratos de entrega ya estaban aprobados entre funcionarios taiwaneses y los productores nacionales. La tesis de que existe solo una China es ahora discutible, pues ni la doctrina de la autodeterminación de los pueblos que la izquierda enarboló para contrarrestar la influencia estadounidense, ahora no les sirve para nada en su favor. Veamos cómo pequeñas naciones caribeñas, formaron sus propias unidades de identificación nacional, sin que eso representara irrespetar su propia idiosincrasia.

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Taiwán tiene su propia brújula como nación libre, independiente y soberana y su rol en el Asia del Pacífico Sur es de mucha importancia, según se sabe, hasta para los chinos continentales, ya que esa Isla y sus archipiélagos aledaños, se han constituido en una puerta abierta a los principales mercados de aquella región del mundo que abarca naciones como Filipinas, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, etc. Varias naciones del mundo mantienen relaciones comerciales con estos países vía Taiwán y en Centroamérica, los gobiernos de Guatemala, Belice, Nicaragua y Honduras aún conservan sus relaciones vivas con aquella zona estratégica.

Tenemos un potente y prometedor mercado no solo para la industria azucarera nacional, sino también para el café y otros productos, cuyo listado sería insuficiente llenarlo en esta columna periodística. Somos enfáticos en asegurar que las relaciones con Taiwán serán siempre de gran ayuda, firme soporte y franco aporte en diversos campos como la ciencia y tecnología, la atención de la niñez y adolescencia, justicia y seguridad, desarrollo económico, turismo, inclusión social, etc. Por ese aspecto favorable, apenas esbozado en este espacio, recibimos con satisfacción la oferta electoral que hiciera el ahora presidente electo Nayib Bukele, en el sentido de que volvería a reanudar nuestras relaciones diplomáticas, cooperación y trato comercial, con la República de China-Taiwán. No existe en el derecho internacional ninguna cláusula “pétrea” que le impida al nuevo gobernante de nuestro país soberano, reabrir, mejor dicho, reiniciar una relación amigable y de gran provecho para los salvadoreños sin distinción.


Por eso, al desearle al mandatario Bukele muchos éxitos en su gestión de conducir la nave del Estado, espero que también haga útil y concreta realidad la reanudación diplomática con la República de China Taiwán. No podemos despreciar una ayuda importante, siempre presente y oportuna, en nada menos que por un lapso respetable de 83 años continuos a la par de los salvadoreños. Con la plena confianza que nadie puede reprochar ese justo y legal acuerdo, de enormes beneficios para la agroindustria cuscatleca, así como grandes perspectivas culturales para las futuras generaciones, elevamos el brindis de paz y amistad, por una segura y plena reanudación diplomática de incalculables beneficios entre El Salvador y Taiwán.




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