Cerrar [X]

Nacionales

Expolicía salvadoreño fue discriminado por embajada salvadoreña y se exilia en Filipinas

Redacción web / DEM

sábado 29, diciembre 2018 - 4:20 pm

En el sitio web Voz de la Diáspora News se puede encontrar la historia de Héctor Armando Quevedo, un expolicía salvadoreño que fue ignorado por la Embajada de El Salvador en Japón, a pesar de estar gravemente enfermo y con una situación complicada en Filipinas.

El exagente salvadoreño, de 39 años de edad, llegó a Filipinas en agosto del año 2016, luego de finalizar una misión con las Naciones Unidas en Timor Oriental, en el sudeste asiático. Allí conoció a su compañera de vida –de origen filipino–, y juntos decidieron visitar a la familia de ella en la región de Mindanao, al sur de la capital filipina.

Al estar en esta región, Quevedo enfermó e ingresó a un hospital en octubre de 2017 debido a una neumonía que le afectó el pulmón izquierdo, órgano que se le llenó de agua y que prácticamente ha perdido en su totalidad.

publicidad

Desde que ingresó al hospital, Quevedo solicitó ayuda a la Embajada de El Salvador en Japón, presidida por Martha Lidia Zelayandía Cisneros. La entidad, en un primer momento, le manifestó que le ayudaría por su condición vulnerable.

Sin embargo en su relato detalla que ésta nunca le fue otorgada y su situación de salud empeoró.


Desde su ingreso hospitalario en octubre de 2017, hasta enero de este año, y según registros de mensajes de texto a través de WhatsApp, la respuesta para su pedido de auxilio nunca llegó.

Incluso, manifiestan que sus familiares quisieron ayudarlo desde El Salvador, pero todo fue en vano.

“Afortunadamente, Héctor Quevedo logró sobrevivir a su enfermedad en el hospital, y en marzo de 2018 le dieron de alta. Pero, la cuenta era demasiado alta para las posibilidades de Héctor, ya que ascendía a los 400,000 pesos filipinos (7,404.78 dólares americanos)”, detalla la historia.

Para Héctor, los problemas continuaron. En junio de 2018, su pareja fue detenida por el cheque posfechado que había brindado, siendo acusada de estafa. Quevedo se mantuvo en un lugar de refugio caritativo de hermanos Franciscanos, quienes también le brindaron asistencia legal para ese caso.

Según relata su historia de Voz de la Diáspora, Héctor consiguió que una ONG le ayudara con la repatriación de él y sus dos hijos (uno de 5 años y otro, de 1 año y 9 meses) para la primera quincena de septiembre de 2018, por lo que inició el proceso para obtener los visados de sus dos vástagos, de nacionalidad filipina.

Quevedo tenía dos opciones: solicitar las visas para sus pequeños (debido a que las personas de nacionalidad filipina necesitan visa para ingresar a El Salvador), o pasar por un proceso más largo de registrarlos y obtener el pasaporte salvadoreño para ambos, debido a que uno de los padres es salvadoreño por nacimiento.

En aquel momento, tenía el reloj en contra. La ONG había comprado ya su boleto, que podía utilizar en la primera quincena de septiembre, mientras que las autoridades migratorias filipinas le habían dado fecha límite para salir del país, debido a que le condonaron una deuda por no renovar su visa de turista. En Filipinas, una persona, al ingresar como turista, tiene que renovar su visa después de 30 días y el monto promedio es de $150 por dos meses.

Pero la embajada salvadoreña no le agilizó los visados de sus dos hijos. Es más, solamente le proporcionaron un acta notarial con la que supuestamente podría salir de Filipinas con los niños. Sin embargo, según las leyes migratorias de dicha nación, para poder ir al país de destino es necesario contar con visas (si es un requisito para dicha nacionalidad) antes del vuelo, de lo contrario las aerolíneas no permiten el abordaje.

A Héctor le manifestaron que el proceso de visado duraría solamente tres días, por lo que el 9 de agosto de 2018, envió toda la documentación y los pagos respectivos a la Embajada de El Salvador en Japón, para obtener el visado de sus dos hijos. Sin embargo, tres días después, le comunicaron que la embajadora se encontraba de vacaciones.

Según se puede constatar en un correo electrónico con fecha del 31 de agosto de 2018, la embajadora todavía se encontraba de vacaciones.

Héctor finalmente recibió los pasaportes. No le envíaron las visas que ya había pagado, en su lugar solo estamparon un sello a los pasaportes de sus dos hijos, para indicar que estaban exentos del visado.

Después de este largo y difícil proceso, Héctor logró regresar a El Salvador. Al llegar a su país, tuvo que pagar nuevamente la visa de turista para sus dos hijos, como se observa en la siguiente imagen.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.