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Editorial & Opinion

Firmes y flexibles como la palma real

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 18, septiembre 2018 - 12:00 am

Llegué por primera vez a Cuba en los 80; han transcurrido más de 30 años de visitas y ahora, nuevamente por motivos y recursos personales, abrazo brevemente a mi querida familia y entrañables amigos residentes.

Es una tarde radiante con un nítido cielo azul que invita a caminar por las siempre cálidas calles de La Habana, llenas de algarabía. Apenas una tórrida brisa atraviesa los dorados rayos del sol refrescando la caída de la tarde; recorremos la Avenida Carlos III hasta llegar al imponente Capitolio, mientras la magia de la creatividad desplaza elegantes y vistosos autos de lejanas épocas hábilmente refaccionados.

Pasamos el hermosamente remozado Teatro Nacional, cuna de la mejor estirpe del arte cubano; es ineludible volver la mirada al emblemático Hotel Inglaterra frente al Parque Central, justo donde comienza el hermoso y legendario Paseo del Prado, vía peatonal elegantemente diseñada por donde han transcurrido casi 250 años de historia y engalanado hoy por habilidosos artesanos exponiendo delicadas obras. Mientras, nacionales y turistas con vestimenta fresca y ligera, que alegres van y vienen, parecen no existir para los jóvenes absortos en sus celulares.

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El camino es agradable y pausado, el entorno constantemente nos roba la mirada ante la majestuosa reconstrucción del casco histórico. Por fin, el Malecón habanero, obra de ingeniería que ha sabido resistir los duros embates de la naturaleza y uno de los puntos de encuentro preferidos por los habaneros y turistas del mundo, es el eterno apoyo de pacientes pescadores de caña con su alerta mirada sobre el horizonte; donde se abraza el cálido sol de la tarde, danzando con la refrescante brisa marina acompasadamente movida por el influjo del poderoso mar Caribe que hoy, apacible, luce  el mejor reflejo del intenso azul del cielo cubano.

Luce a la entrada a la bahía y Puerto de La Habana el imponente protector y legendario Castillo del Morro, colosal icono de la historia cubana, incólume testigo del esplendor que conserva esta famosa urbe desde  los cruentos tiempos coloniales.


En esta isla se funden ancestrales tradiciones de nobles y sufridos esclavos que además de las pesadas cadenas, no traían más que su desnudez y el espíritu cargado de lejanos sueños y ancestrales tradiciones que alentaban su propia fe; plantando el origen del sincretismos de esta maravillosa cultura afrocubana sólidamente fundida con el más puro pensamiento martiano.

La llamada Perla del Caribe se extiende en un territorio cercano a 111 mil km2. Nación formada en el apresto de enfrentar las amenazas tanto de duras temporadas ciclónicas y cambio climático, como de los perversos y maquiavélicos planes de su más cercana vecindad. Estos asedios permanentes contribuyeron a evolucionar cualidades semejantes a la extraordinaria firmeza y flexibilidad de la palma real, símbolo de la cubanía, caracterizada por la firme base de los principios de su modelo social y con la suficiente flexibilidad para enfrentar, resistir y adecuarse a las circunstancias que obligan los vendavales naturales y políticos del entorno.

Tras largas noches de conversa aprecio la capacidad de cambio y transformación social fundados en el consenso mayoritario de su colectividad que decidió el modelo de sociedad acorde a sus características históricas; este es un pueblo lleno de sueños, expectativas y demandas que con esperanza construye su futuro.

Como toda sociedad en vías de desarrollo  tienen enormes retos y carencias que vuelven complejo el diario vivir, estas vicisitudes han desarrollado ingenio, inventiva, capacidad de resolver y sobrevivir dignamente a las adversidades; han logrado una modesta calidad de vida manifiesta en la reconocida excelencia de su educación, avances científicos que han mejorado su salud y contribuyen generosamente con otros pueblos y sobre todo, una envidiable tranquilidad y seguridad pública, producto de una sólida institucionalidad que combina una armoniosa y solidaria convivencia comunitaria, ampliamente respaldada por el empoderamiento que da un alto nivel de organización y participación ciudadana.

Actualmente Cuba avanza en un proceso de reforma constitucional que inició hace cinco años, tomando en cuenta los mejores procesos de reforma en América. Este proceso se propone armonizar su realidad y el futuro previsible; el proyecto inicialmente aprobado está siendo sometido a unavasta y meticulosa consulta nacional. Tiene 224 artículos, 87 más que la actual, conserva sin cambios 11, modifica 113 y se proponen eliminar 13 que serán tema de otra reflexión.

Debemos profundizar más las relaciones de la región con  Cuba, en nuestro caso su generosa contribución ha formado cientos de profesionales de la salud, la misión médica de especialistas cubanos han devuelto la visión desde el Hospital de San Vicente a casi 20 mil salvadoreños, el apoyo de sus técnicos a nuestra agroindustria azucarera ha sido relevante, progresos en el deporte comunitario y en lo cultural su asistencia al maravilloso programa “La Colmenita” aporta alegría y esperanza a nuestra niñez y juventud.

Cuba es parte de nuestra región, es importante plantearnos la relevancia de su ingreso al sistema de integración centroamericana como exitosamente lo ha hecho República Dominicana; ante lo que no me cabe la menor duda, todos ganaremos.




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