Editorial & Opinion

Fodes, nuestros impuestos que no caen del cielo

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 21, mayo 2019 - 12:00 am

En los últimos 11 años las 262 alcaldías, unas más que otras, han cuadriplicado su deuda, pasando de $123 millones a $514  millones de deuda municipal hasta 2017, de tal manera que  las alcaldías no cumplen con la Ley del Fondo para el Desarrollo Económico y Social (Fodes), según un estudio elaborado por la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde).

La Ley del Fodes establece que del 100 % del dinero estatal que reciben las alcaldías, el 75 % debe utilizarse para invertir en proyectos de inversión y desarrollo local y un 25 % para gastos administrativos como el pago de salarios de los empleados y otros.

Hasta este año a las alcaldías se les entrega, de los ingresos corrientes netos, el 8 % del Presupuesto General de la Nación; sin embargo, desde 2020, el porcentaje se incrementará al 10 %, gracias a que los diputados en una acción política más que técnica, aprobaron ese incremento con la finalidad de generar un problema financiero al siguiente gobierno que asumirá el próximo 1 de junio. Esto porque en ningún momento revelaron las fuentes de financiamiento para generar los millones que implicará ese incremento del 2 %.  El futuro gobierno tendrá que hacer ajustes financieros o buscar fuentes de financiamiento que hasta podrían contemplar incremento de algunos impuestos básicos. Dios quiera  me equivoque.

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Es cierto que desde las alcaldías, por estar más cerca de la población y por consecuencia conocer más de cerca sus necesidades, se puede hacer mucho por generar desarrollo local, pero también es cierto que no hay controles estrictos sobre el buen uso de los fondos Fodes; ni siquiera existe un ente contralor que sea efectivo y ajeno a los intereses ideológicos y partidarios. Muchos alcaldes se imponen salarios superiores al mismo presidente de la República y los concejales cobran grandes cifras en calidad de dietas. Basta ir a algunas alcaldías y comprobar que están repletas de empleados, muchos de ellos activistas del partido al cual pertenece el alcalde. Muchos concejos pluralistas, realmente fallaron o se acomodaron al sistema edilicio tradicional.

Con base al total del presupuesto, solo el año pasado si distribuyeron entre las 262 alcaldías, un total de $346 millones. Este 2019 se distribuirán más de $530 millones y en 2020 sumarán muchos millones más, con base a lo que aumente el Presupuesto General de la Nación. Idealmente todo este dinero debe reflejarse en un 75 % en obras de infraestructura y social que se concretice en mejores condiciones de vida de la población (desarrollo local). Lo negativo es que ese dinero, en muchas ocasiones, se usa para el despilfarro, para la burocracia, para el pago de deuda, para la publicidad o para gastos superfluos que no abonan al mejoramiento social.


El dinero del Fodes se distribuye con base a criterios determinados por la población (50 %), equidad (25 %), pobreza (20 %) y extensión territorial (5 %). Aparentemente es una distribución justa, pero tal vez habría que revisar los porcentajes y por ejemplo, dar un porcentaje por efectividad administrativa, por transparencia y por otros rubros que ayuden a hacer un buen uso del dinero de nuestros impuestos.

El informe de Funde señala que de 262 alcaldías, solo en 38 de ellas se cumplió la Ley del Fodes al destinarse correctamente el 75 %  o más para la inversión local y 40 municipios invirtieron menos del 50 %. Incumplir una ley es delictivo y objeto de una sanción, pero hasta ahora no se conoce a ningún alcalde y su concejo que penal o administrativamente sea sancionada por violar la referida ley. Se ha conocido caso de alcaldes que han malversado fondos, desde quienes pagaron sus tarjetas de crédito con dinero del Fodes, hasta quienes aparentemente se han enriquecido ilegalmente o quienes han llenado las municipalidades de parientes, amigos o partidarios. En algunos concejos los regidores ganan mil o más dólares por asistir a una reunión semanal; en algunas comunas siguen las quejas porque los jefes edilicios o jefes de dependencias municipales siguen cobrando el 10 % (“diezmo”) por asignar proyectos o contratos (corrupción).

Muchas alcaldías, como lo dice el estudio de Funde, utilizan el Fodes para pagar deudas que ellos mismos han adquirido o sus antecesores. Lo peor es que adquieren préstamos con altos intereses para pagar deudas y a la vez se endeudan mucho más, cayendo en una viciosa espiral que  todos los salvadoreños pagamos. A las alcaldías hay que controlarlas con más rigidez. El Fodes no es dinero que cae del cielo. Son nuestros impuestos.




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