Editorial & Opinion

Fraude virtual, desórdenes y violencia real

Mauricio E. Colorado / Abogado

lunes 21, enero 2019 - 12:00 am

En nuestro país se está llegando al final de una campaña electoral única, diferente a todas las anteriores, caracterizada por las circunstancias de los elementos  intangibles que el desarrollo de las técnicas modernas de la comunicación han traído a la población en generaly que, de manera especial, afectan a los electores por medio de las llamadas redes sociales.

Es de reconocer que en dicho campo las nuevas generaciones han tomado ventaja natural, desde el momento que han nacido y crecido a la par de las modernas tecnologías que han desarrollado la computación, el internet, los sitios web, y en general toda la terminología que en la actualidad domina el mundo moderno que de una u otra forma domina la vida moderna de la humanidad. Tal surgimiento ha desplazado casi por completo a quienes nacieron, crecieron y se desenvolvieron en un mundo sin dicha tecnología que quiérase o no, quedó atrás, en el paso de la historia.

De esa forma, en todos los campos de la actividad humana, se ha demostrado que quien no ha incorporado sus conocimientos y entendimiento a esta nueva actividad ha tenido que dar paso a otras entidades que sí han podido entrar en la competencia y ocupar sitiales de preferencia ante sus semejantes. De esa forma, se desarrolla toda actividad moderna, como los negocios, las diversiones, los noticieros, y hasta la delincuencia y las actividades reñidas con la ley.

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Dentro de toda esta visión, la política no escapa a la situación planteada y cada vez es más notaria una situación divorciada entre lo que podemos señalar como la situación real y la realidad virtual, es decir, una situación no verdadera –que no corresponde a la verdad existente– pero que para las máquinas o las pantallas de las computadoras y los mensajes que se transmiten como ciertos y verdaderos, son aparentemente reales.

De esa forma hemos tenido recientemente falsas visiones de realidades inexistentes que mueven al engaño y la falsedad de propuestas y presentaciones políticas de los actores que pretenden aspirar a la primera magistratura de la nación, que aparentemente son reales y formales, pero que de hecho son fraudulentas y engañosas, con la intención de provocar entre el público al que van dirigidas –los votantes– al error en la emisión y escogitación de determinado candidato.


Señalamos como ejemplo de lo dicho el reciente debate entre tres de los cuatro candidatos, al que le observamos las siguientes irregularidades.

Una. Anticipadamente todos los candidatos habían asegurado su presencia, pero al final uno no quiso asistir. Dos. La excusa del ausente fue que a la misma hora del debate estaría dando en otro lugar su programa de gobierno en forma simultánea. Posteriormente, se comprobó que no hubo tal porque el programa fue pregrabado, y retransmitido. Tres. Bajo la lupa del periodismo serio, se comprobó que el tal programa de gobierno, fue un plagio barato y de mala calidad de varios trabajos preelaborados por varios profesionales y hasta un programa del Ministerio de Salud Pública, lo cual tiró por los suelos los méritos del programa del candidato no asistente.

Sin embargo, según encuestas y mediciones del ambiente cibernético, lo ubican muy por encima de los demás candidatos, en contrapunto con lo que las mediciones de “territorio real”, que ubican a otro en las preferencias de los votantes.

De lo anterior, nuestra preocupación sobre lo que se estará preparando para la noche del tres de febrero próximo, cuando se den los resultados de las urnas. A ese momento, ya se tendrá como un ensayo la experiencia pasada de la “toma pacífica” del TSE en fecha pasada, cuando se denunció un supuesto fraude, porque se quería cambiar el celeste de la papeleta de GANA a un celeste más claro (solicitado por ellos mismos). ¿ A qué violencia someterán a los salvadoreños los revoltosos de siempre, si los resultados no corresponden a los resultados que muestren la “redes sociales”? Ojo, mi amigo. ¡Cuidado!




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