Política

“Ha privado una relación y visión migrante-remesa”

Gerson Chávez

miércoles 21, agosto 2019 - 12:00 am

María Eugenia Brizuela, excanciller

La empresaria y excanciller de la República, María Eugenia Brizuela de Ávila, recibió ayer el reconocimiento de Miembro Honorario de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) por su destacada trayectoria profesional en la promoción del diálogo y la superación de los salvadoreños.

 

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¿Cómo recibe el recibe la distinción de Miembro Honorario de Fusades?

Con profunda humildad, lo recibo con un enorme agradecimiento hacia su presidente, Miguel Ángel Simán el haberme considerado. He sido no solamente una mujer que ha vivido los cambios en este país, sino que creo que muchas veces he propiciado los cambios y esas oportunidades que nuestro Señor me ha brindado para poder estar en el momento adecuado, la preparación y la capacidad para hacerlo, el poder romper hitos que han ido impactando futuras generaciones, para mujeres que hoy en día ya me han superado. Lo recibo con mucha gratitud, con mucha humildad y sobre todo con una visión de que sirva de ejemplo para que más y más mujeres continúen en esta búsqueda de servir al país.


 

¿Qué representa para usted esta distinción?

Primero que todo es que viene de Fusades. Viene de la institución que privilegia la búsqueda del desarrollo económico y social de los salvadoreños. Me identifico plenamente con los valores que enarbola Fusades en el marco de las libertades individuales, de lo que es un sistema democrático. Buscar el bienestar de todos y cada uno de los salvadoreños ha sido una de las guías que ha marcado mi devenir tanto en la forma profesional y como en la forma personal e individual. Sintiendo esa amalgama en cuanto a los valores, principios, pues me siento más que orgullosa de recibirlo de manos de Fusades.

 

¿Cuáles son los retos que ha sorteado en su vida profesional?

El reto más importante para mí ha sido definitivamente el ser mujer. Recuerdo perfectamente dentro de lo que fue mi formación y la presencia de un padre muy machista pero un padre muy amoroso y muy bueno, cuyo interés no era que yo sacara una profesión. El irme preparando siempre fue un reto personal que yo asumí, estudié en la Universidad nacional, comencé mis estudios de Derecho, pagándome yo mi colegiatura y después pasé a la Universidad Matías Delgado de la cual yo me gradué. Hoy en día, gracias a ejemplo, no solo el mío, sino el de tantas mujeres que han demostrado que a través de la educación nos podemos transformar en esos agentes de cambio trascendentales dentro de nuestra sociedad.

 

Según su experiencia en política exterior, ¿cuáles son las líneas estratégicas que pueden seguirse desde el Gobierno para atender el problema migratorio?

Es una deuda histórica que tenemos en El Salvador, en el sentido de cambiar la lupa a través de la cual vemos esa relación con los migrantes. Respetuosamente considero que hasta ahora, lo que  ha privado es una relación y visión migrante-remesa. Ya en el fenómeno de la migración irregular, siempre he abogado por que se dé una mayor comunicación sobre los peligros que hay en la ruta, yo caminé e hice la ruta del migrante con miembros de la prensa y nos fuimos de Guatemala hasta Tapachula, donde se ven desde prostíbulos, trata de personas. Abogo ante los países por que haya una migración más abierta, mejor regulada, con mayores espacios para el que quiere migrar pero lo más importante para nosotros como salvadoreños y Triángulo Norte es desarrollar las oportunidades económicas. En eso aplaudo la visión del nuevo Gobierno que ha comenzado el acercamiento con la empresa privada, algo que habíamos perdido con los gobiernos anteriores, y que por tanto está dando más confianza para que haya mayor inversión  en el país y se generen más empleos y de mejor calidad para que nuestros jóvenes no tengan que migrar.

 

Mientras se crean estas condiciones, ¿se debería gestionar un nuevo estatus de protección migratoria?

En mi época como canciller, en 2001, fui yo quien hizo la solicitud del TPS. Ya no deberíamos abogar por más prórrogas de temporalidad. Estamos hablando ya de casi 20 años en los cuales nuestros salvadoreños han mostrado capacidad de contribuir, capacidad de pagos de impuestos, hijos nacidos en Estados Unidos.  Por lo tanto, sí creo que es hora que en Estados Unidos se dé pensamiento y una conceptualización bipartidista de que quienes han gozado de TPS por tantos años y que han sido registrados, analizados, inspeccionados durante cada renovación y han cumplido con el respeto a las leyes estadounidenses, poder pasar a un estatus de una residencia permanente.

 

A nivel diplomático, ¿ve caminos para traer a Mauricio Funes ante la justicia salvadoreña?

Creo que los caminos los están iniciando los propios nicaragüenses. Leía que abogados nicaragüenses han interpuesto en su país demandas y apelaciones para tratar de denegar ese proceso de nacionalización que se hizo, lo que está haciendo ese grupo de nicaragüenses es hacer valer su Estado de Derecho, que se coteje si realmente él llenó los requisitos o las obligaciones que la ley nicaragüense exige para proceder a ese tipo de nacionalización. Es importante que haya una respuesta ante la justicia salvadoreña y los mismos nicaragüenses que han presentado esa demanda, están abriendo el camino constitucional para continuar avanzando en el proceso de extradición. Hay que comprender que políticamente hay una posición del Gobierno de Nicaragua dándole una protección al señor Funes.




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