Editorial & Opinion

Hegemonía de clases sociales y el futuro del país

Santiago Humberto Ruiz Granadino - Economista

viernes 27, diciembre 2019 - 12:00 am

Las clases sociales son agrupaciones de individuos según su papel en los sistemas de producción de bienes y servicios, así como de dominación social y cultural; se modifican en períodos relativamente largos. En El Salvador, la clase social dominante en lo económico, social y político ha sido la Oligarquía, dueña de la mayor parte de la riqueza del país durante los últimos doscientos años. Hasta mediados del siglo pasado, la clase dominante era la Oligarquía Tradicional, dueña de la mayoría de la tierra de uso agropecuario, las grandes empresas agroindustriales y de la banca privada.

Desde la década de los sesenta, algunos miembros de la clase Capitalista no Oligárquica comenzaron a escalar mejores posiciones económicas, sociales y políticas, aprovechando el auge del comercio y la industrialización generado en el marco del proceso de integración económica centroamericana, transformándose en la Oligarquía Moderna, sustituyendo a la Oligarquía Tradicional, pasando a dirigir desde la sombra los destinos económicos, sociales y políticos del país, especialmente el proceso de inserción en un mundo globalizado; enfrentó el período de auge del proceso revolucionario, no pudo evitar el predominio de los militares y la intervención de los EEUU durante la década de los setenta y ochenta; logró superar parcialmente estas condiciones con los Acuerdos de Paz y los tres primeros gobiernos de su partido político ARENA (Cristiani, Calderón Sol y Flores); pero esa clase social, no obstante que se continua enriqueciendo, ha perdido poder de dominación en El Salvador, en la medida que una parte significativa de sus inversiones las ha venido haciendo en otros países de América Latina.

Otra parte de la clase Capitalista no Oligárquica, formada principalmente por empresarios de ascendencia árabe, logró temporalmente quitarle a la Oligarquía Moderna el control de las grandes gremiales empresariales, el partido ARENA y puso como presidente a Elías Antonio Saca, pero ante la reacción de la Oligarquía Moderna que logró rescatar su poder en el partido ARENA, éste presidente apoyó la separación de varios diputados y alcaldes de ese partido para crear el Partido GANA, debilitando severamente al partido ARENA y el poder de dominación política de la Oligarquía moderna.

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Las clases dominadas perdieron el miedo y confiaron en el partido de izquierda (FMLN), aprovecharon la división al interior del Partido ARENA y consiguieron llevar a la Presidencia de la República a Mauricio Fúnes y Salvador Sánchez Cerén; pero estos dos gobiernos defraudaron a la mayoría de la población, al no poder enfrentar con éxito los problemas económicos, de seguridad y de administración de los principales servicios públicos.

Las clases dominadas le dieron la espalda a los partidos políticos tradicionales (ARENA y FMLN), siguieron la consignas políticas de Nayib Bukele, perteneciente a una familia de la clase Capitalista no Oligárquica, con un pensamiento liberal progresista y lo llevaron a la Presidencia de la República; utilizando los medios de participación democráticos, estas clases sociales lograron expresar su frustración ante la falta de empleo, el crecimiento de la criminalidad, el aprovechamiento gubernamental de los ahorros acumulados en el sistema de pensiones, la mala calidad de los servicios de salud y educación, así como la corrupción de los dirigentes de los partidos tradicionales; evitando recurrir a los levantamientos populares como los que han ocurrido en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia.


Nayib Bukele, no obstante que pertenece a la clase capitalista no oligárquica, representa en la actualidad los intereses de las clases medias, las cuales han roto sus lazos de dependencia ideológica y política con la Oligarquía Moderna y pretenden apoyar al partido político gobernante por varias décadas. Pero al interior de la clase capitalista no oligárquica existen otros personajes, algunos de los cuales apoyan al gobierno de Bukele, que pueden aprovechar las políticas públicas para enriquecerse, incrementando el poder económico de la clase capitalista no oligárquica o de incorporarse en la clase Oligárquica Moderna, cambiando la correlación de fuerzas que en la actualidad favorece a las clases medias.




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