Editorial & Opinion

La Agenda 2030: un compromiso de país

Beat Schmid / Director general de Planificación de la Secretaría Técnica y de Planificación de la Presi-dencia

sábado 18, mayo 2019 - 12:00 am

La firma de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por 192 naciones del mundo en 2015 representó un hito en la construcción de un mundo más humano, justo, pacífico y sostenible. La Agenda 2030 abarca múltiples aspectos que requieren de atención urgente. Exhorta a los países a erradicar la pobreza y el hambre, a asegurar la salud y la educación, y a garantizar el acceso al trabajo decente, al agua limpia y al saneamiento en iguales condiciones para hombres y mujeres. Nos llama a cuidar el planeta y sus océanos, a los seres que los habitan, y a limitar los efectos potencialmente catastróficos del cambio climático. Nos invita a repensar nuestro modelo de desarrollo, a vivir en armonía y paz, y a construir soluciones entre todos y todas.

También, los ODS nos exigen seguir profundizando y ampliando la construcción de acuerdos nacionales, por encima de las diferencias existentes en temas fundamentales para El Salvador, tal como la administración del presidente Salvador Sánchez Cerén lo impulsó, con la creación de espacios amplios y la elaboración de planes integrales con visión de nación en temas como la seguridad pública y ciudadana, la educación y la sustentabilidad.

Si bien sólo han pasado tres años desde que entró en vigencia la Agenda 2030, se puede considerar una buena práctica que el gobierno saliente, en este momento de relevo, haya realizado un balance para identificar aciertos y retos y dejar constancia de ello frente al país.

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Como país nos podemos sentir satisfechos de los avances en aspectos claves para asegurar mejores oportunidades para la futura generación, para desplegar todo su potencial, independientemente de su estatus social y sexo. Las metas mundiales en cuanto a mortalidad materna, la mortalidad de recién nacidos y de niños y niñas menores de cinco años, la erradicación de la malaria, la reducción de la prevalencia de bajo o muy bajo peso para su talla en niños y niñas menores de cinco años y la paridad entre niñas y niños en los diferentes niveles educativos, ya han sido alcanzados en El Salvador. A ello se suma que en 70 de los 97 indicadores medidos se reportan avances, dando pie a un vaso de agua más lleno que vacío, aunque cada una de las 23 metas, en las que el país ha retrocedido, representan una exhortación a redoblar los esfuerzos para subir en esta escala que no es por puro tecnicismo, sino que refleja el bienestar de nuestro país y de su gente.

La Agenda 2030 fue adoptada por los gobiernos, y constituye una responsabilidad de toda la sociedad e involucra a actores estatales y privados de igual forma. En este sentido es alentador que la presentación del informe gubernamental sobre los avances se viera complementado por balances e insumos adicionales y enriquecedores elaborados por la sociedad civil organizada y el Sistema de Naciones Unidas. Ojalá que el nuevo gobierno, en conjunto con el resto de actores nacionales e internacionales, públicos y privados, retome estos insumos para darle seguimiento a este compromiso de nación que es ineludible frente al mundo y frente a las actuales y futuras generaciones de nuestro país.





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