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Editorial & Opinion

La brecha entre los ciudadanos y los partidos políticos

Sherman Calvo / Empresario

viernes 15, febrero 2019 - 12:00 am

En El Salvador, y en otros países, el distanciamiento entre los partidos políticos y la ciudadanía es cada vez mayor. Está claro que muchos partidos tradicionales no han podido atender los llamados de probidad, transparencia y renovación. Los ciudadanos no encuentran coherencia en la actual clase política, todos los días se abre más la brecha existente entre lo que se dice y lo que se hace. Esto, ha venido alimentando un sentimiento de frustración, impotencia e incluso de rabia, primero externado en simples pláticas, luego subido a las redes sociales, hastiados de esperar, criticar y lamentarse. Esa lejanía entre los ciudadanos y los partidos políticos es dañina. Nuestra democracia requiere de partidos políticos fuertes, representativos de las diferentes ideologías, conectados con las necesidades de la población.

Mi opinión es que para renovar un partido político, no solo hay que combatir los problemas que tiene, sino fundamentalmente la raíz de ellos. Inventariar solamente los problemas es insuficiente.

Tanto ARENA como el FMLN, no escapan a la problemática que enfrentan muchos partidos políticos en el mundo de hoy. Hay un descrédito y protesta contra la política tradicional y los partidos que la protagonizan. La sociedad se ha apartado de los partidos, por la ineficiencia de éstos en la representación de los intereses sociales integrales cuando ejercen el poder, por su asociación con la corrupción, que tanto irrita a la ciudadanía, y hasta por la prepotencia, y el alejamiento que exhiben muchos políticos.

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Existe un vacío en la actuación de los partidos, que induce a que los ciudadanos busquen otras formas alternativas de participación política, más directas, a menudo con candidatos y organizaciones independientes. Nuevos movimientos sociales, grupos de interés y poderes fácticos, han suplantado en gran parte esa función. Hay un distanciamiento de la ciudadanía frente a los partidos políticos derivado de desencantos ideológicos y éticos, y de la separación que hay entre las promesas y las acciones de los gobiernos. Dejaré para otro artículo mi opinión sobre la lapidaria derrota que sufrió el FMLN.

En el caso del partido ARENA, he querido contribuir presentando estas ideas. Las formulo no para complacer, ni para descalificar a nadie. Procuro ser siempre fiel a lo que pienso y a lo que siento. Para ARENA, volver a tener aquella mística, con un norte claro, con una militancia voluntariosa y entregada, con discrepancias entre sus líderes, pero unidos por una propuesta de país, deben tener claro, que volver a ese partido de antes, no es tan fácil, tal vez imposible. No critico las buenas intenciones de algunos dirigentes de ARENA, que intentan renovar planteamientos e ideas. Pero, si el mensaje que se quiere dar es la renovación del partido, la primera discusión que se debería hacer al interior, es respondiendo a la gran pregunta: ¿Qué significa realmente renovar el partido y cuáles son sus contenidos? Esta interrogante no se ha planteado con profundidad.


¿Renovar será simplemente decir, que se está renovando? ¿Será tan solo revisar, los ejes temáticos de siempre, relacionados con la visión de la realidad nacional? ¿Será abrir más oportunidades para los jóvenes, y potenciar espacios para aquellos que quieren ser líderes? ¿Presentar nuevas caras, que no hayan tenido cuestionamientos éticos? ¿Exponer al país nuevos dirigentes nacionales? ¿Será descartar a los líderes de experiencia del partido? Y si el partido se va a renovar, ¿será renovar el partido desechar las dobles y triples agendas que restan credibilidad a los procesos y a las decisiones? Además, ¿cuál es la estrategia para la renovación? ¿Hay una hoja de ruta para ese propósito?

Intentar renovar a ARENA exige dejar las superficialidades y enfrentar preguntas esenciales. ¿Cómo debe ser ARENA en nuestros días? ¿Qué características debería tener? ¿Cuáles nuevas formas de organizar el partido pueden explorarse? ¿Cómo lograr una mejor integración de los órganos del partido, de modo que haya más consistencia y calidad en ellos? ¿Tiene el partido realmente los mecanismos para escoger los mejores y para reconstituir una representación con altos estándares de compromiso ético-político? Si no los tiene, entonces, ¿cómo hacerlo?

La renovación exige entender el mundo actual, profundizar si los partidos siguen siendo viables, y bajo qué condiciones y formato, con cuáles atributos, y con qué roles. Los males de ARENA no se curan cortando cabezas, haciendo congresos o con reformas estatutarias. El tema de renovar cualquier partido, es mucho más extenso, tiene que ver con el análisis, de si el partido, puede ser una organización con la capacidad autocrítica objetiva que se tenga, sin complacencias interesadas de ningún tipo como punto de partida.




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