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Editorial & Opinion

La delincuencia que angustia a la sociedad

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 18, abril 2018 - 12:00 am

No sabemos cuándo podemos ser víctimas de la delincuencia. En la casa o al salir del hogar, nos invade el temor, cuando pensamos en el grado de peligrosidad de la colonia donde vivimos o del lugar a donde nos dirigimos.

La certeza que no va a pasar nada, que uno va a llegar a un lugar seguro, donde no haya peligro o riesgo de que nos pase una desgracia no existe.

La búsqueda de una solución a esta situación donde no existe convivencia segura, donde reinan la violencia y la delincuencia es tarea de todos. La construcción de la  seguridad ciudadana va más allá de las medidas represivas.

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Al plantear la seguridad ciudadana no se  trata simplemente de la reducción de los delitos, sino de una estrategia integral para mejorar la calidad de vida de la población, de una acción comunitaria para prevenir la criminalidad, de mejorar sustancialmente el trabajo de la Fiscalía General de la República, del Órgano Judicial y de una educación basada en construir Cultura de Paz, el respeto por la ley y la tolerancia.

Es imperativo reflexionar con visión de país para proponer estrategias para combatir la delincuencia. Si se aspira a detener la violencia y la delincuencia y detener la progresiva descomposición social que nos afecta, se tienen que tomar medidas efectivas para superar las causas estructurales: La desigualdad económica, la exclusión social y la pobreza. Con la claridad que son tareas de mediano y largo plazo.


En lo inmediato los diputados que terminan su legislatura deberían aprobar la ley de fomento de la Cultura de Paz, donde se promuevan estrategias y métodos de prevención, gestión, resolución pacífica de problemas y manejo de conflictos orientados a superar formas de violencia, intolerancia o discriminación en la sociedad.

Es necesaria una ley que establezca la obligación de elaborar programas, estrategias y metodologías para impulsar la educación para la paz de manera formal en todas las escuelas, y no formal en comunidades, colonias, barrios y cantones del país.

Urge divulgar la cultura de paz por medio de metodologías y estrategias destinadas a eliminar todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres. Incluir la cultura de paz para la creación de estrategias y proyectos de desarrollo dedicados a la sostenibilidad del medio ambiente, incluidas la conservación y la regeneración de los recursos naturales y la defensa del patrimonio cultural.

Es indispensable promover la cultura de paz desde una perspectiva democrática encaminada al entendimiento, la tolerancia, la no discriminación en todos los órdenes de la vida, promover la solidaridad y desarrollar en las personas, competencias para el diálogo, la formación del consenso y la solución pacífica de todo tipo de conflictos.

Estamos a las puertas de una nueva legislatura, los diputados inician el periodo 2018-2021, el 1 de mayo, no tienen tiempo que perder los miembros de la Asamblea Legislativa. La expectativa es que aprueben leyes efectivas. El concepto de medidas extraordinarias está agotado: debe superarse.

Para los que resulten candidatos a la presidencia de la República es ineludible hacer una campaña de altura. Sin duda los temas centrales de la próxima campaña electoral, los que deben monopolizar el debate, no pueden ser otros que la seguridad y el mejoramiento de la condición económico-social de la población.

Es tan brutal la delincuencia, está tan extendida, es tan alto el porcentaje de salvadoreños que ya no la soportan, que lo mínimo que pueden hacer los candidatos es ofrecer soluciones donde existan respuestas claras sobre ¿Qué proponen para combatir la delincuencia? ¿Definir cuál es el costo económico de lo que proponen? y establecer de ¿Dónde saldrá el dinero para financiar sus promesas electorales? El endurecimiento de las penas, aprobar la pena de muerte que suelen ser las primeras propuestas de populismo penal que se formulan, está empíricamente demostrado que no funcionan. Los candidatos deben centrar su atención en hacer propuestas realistas, viables.

Un cambio de mentalidad en la presentación de ofertas electorales y en la  implementación posterior de políticas prometidas en todo el aparato estatal sin duda beneficiará en la recuperación de la credibilidad y la legitimidad del sector público ante la ciudadanía y al mismo tiempo facilitará la rendición de cuentas.

Superar los niveles ciudadanos de rechazo a los asuntos electorales, luchar contra la abstención, y estimular la participación deben concentrar la acción de los partidos políticos para los comicios que tenemos enfrente.




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