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Editorial & Opinion

La descentralización mental

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 13, marzo 2019 - 12:00 am

Antes de los principios técnicos y diseños de descentralización política que podamos implementar en el país en la búsqueda de una mejor modelo de distribución de los recursos y creación del crecimiento, debemos pensar si estamos listos en nuestra mente para comprender lo que eso implica, es decir, el primer momento de descentralización es el que pasa por nuestras mentes.

Una mente descentralizada es la misma que ya comprendió que su ego es menos importante, que su poder político debe ser compartido y que su poder de gobierno se verá reducido en aquel estilo monárquico que tanto les gusta a muchos de la llamada “clase” política, una mente descentralizada reconoce que los municipios o los departamentos pueden entrar en franca competencia y que competir es ser creativo, abierto, cercano, inteligente y audaz, que sus votos ya no estarán amarrados a la bandera, sino a los resultados y que la gente estará más consciente de un buen o un mal gobierno.

La mente descentralizada puede llegar a comprender que los recursos financieros no pasarán por la bolsa única de Hacienda, podrían ser fondos propios de cada municipio y generados por la propia actividad de cada territorio, de los cuales será únicamente responsable el ciudadano que los paga y el alcalde que los recibe, sin que el Gobierno Central pueda meter su mano en cómo y qué, si eso lo hemos madurado, en hora buena estamos listos para el proceso más importante de la modernización político administrativa del país.

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La descentralización puede ser útil para delegar responsabilidades que ahora son menos eficientes al estar centralizadas en una oficina nacional, pudiendo ser manejada por los municipios, por ejemplo: el tráfico vehicular, planes policiales, reparación de calles, desarrollo turístico, algunas atenciones de salud, cuerpo de bomberos y emergencias, legalización de empresas, algunas capacidades en educación, entre otras actividades que están más ligadas a la cercanía territorial y al ciudadano residente en ellas, lo que puede redundar en los polos de desarrollo que tanto hemos escuchado, atrayendo inversión y asentamiento de empresas por ventajas competitivas de un municipio frente a otros.

La descentralización es un mecanismo para romper el monopolio de opinión y decisión que tiene el órgano ejecutivo sobre el uso de los recursos y la inversión pública, por ende deberá trasladarlos de forma directa o reorganizarlos tal como sucede en otros países donde la recaudación del IVA que se genera en un territorio queda en ese territorio y el impuesto de Renta va para el ingreso nacional, o de alguna otra manera pero que garantice separación de recaudación y responsabilidades en los resultados esperados por los ciudadanos.


Sin embargo, el discurso se cae cuando en la práctica el solo hecho de aumentar un 2 % del Fodes a los municipios genera desestabilización política y económica, si el Fodes llega al 10 % del presupuesto es solo 4 % más que lo que tiene el órgano judicial y habría que ver donde podría dar más frutos, así de desordenado está el manejo administrativo por ello es importante revisarlo y hacerle modificaciones profundas para que podamos ver un país en mejores condiciones. Esto pasará o debería, por revisarse las conformaciones municipales, siendo un territorio tan pequeño es inaudito tener 262 municipios y hasta 14 departamentos, quizás podemos condensar en cuatro regiones y generar en ellas una nueva visión de desarrollo, considerando los nuevos tiempos y las nuevas expectativas de los salvadoreños, pero habrá que hacer algo.

La descentralización es un principio importante para devolverle al ciudadano el valor que tiene en el lugar donde vive, por el cual paga impuestos y del cual depende su bienestar, por eso la bandera la levantó el vicepresidente Ortiz mientras fue alcalde, pero al llegar al poder ejecutivo sus ideas desaparecieron como lo hizo el IDELCA un instituto creado por él para el desarrollo local, poniendo énfasis en la descentralización como fuente de mejor desempeño.

La descentralización es importante y debe ser apoyada pero primero asegúrense los que la proponen y los que definen si en su mente están descentralizados y no como limitante, sino para poder darle coherencia a lo que verdaderamente se necesita, menos poder concentrado, menos dinero concentrado y más expansión de las oportunidades.




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