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Editorial & Opinion

La desesperanza expulsa a los salvadoreños

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 5, marzo 2019 - 12:00 am

Un estudio de la Universidad Tecnológica (Utec) indica que para los salvadoreños la desesperanza es la principal razón para emigrar. Los compatriotas  abandonan el país de manera ilegal en busca de mejores derroteros. Exponen sus vidas en busca de un sueño sin importarles las penurias y el peligro en el camino.

Vivimos en un país de pocas expectativas. Las familias difícilmente pueden alcanzar un mejor nivel de vida ganando el salario mínimo o estando en el mundo del desempleo. Eso hace que lo arriesguen todo.

Los salvadoreños en crisis económica y expuestos a la delincuencia cotidiana. Se vuelven “caldo de cultivo” para quienes se dedican al tráfico ilegal de personas o de quienes desde la “clandestinidad” se dedican a organizar caravanas de inmigrantes hacia Estados Unidos. La mayoría no sabe a lo que se expone cuando cruza las fronteras. Más allá les espera la incertidumbre y el fracaso, porque son muy pocos, poquísimos, los que logran llegar a Estados Unidos. Llegar a ese país no es sinónimo de éxito, porque allá pueden ser detenidos y deportados o sufrir de discriminación.

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En el país el desempleo es el principal expulsor de la juventud. Los jóvenes no encuentran trabajo y si los hay éstos suelen ser temporales, mal pagados y explotadores. Además, por ser jóvenes están expuestos a ser víctimas de las pandillas o a ser etiquetados como delincuentes. El simple hecho de vivir en comunidades donde hay delincuentes ya es un estigma que encuadra a los jóvenes.

Muchos jóvenes se gradúan de bachilleres y automáticamente pasan a engrosar el submundo del ocio, pues no pueden continuar sus estudios por la apremiante condición económica de su familia y tampoco encuentran esa primera oportunidad laboral. Algunos acuden a ferias de empleo que no son más que espejismos, ya que por una sola plaza aplican hasta 100 o más aspirantes.


Otros jóvenes logran culminar una carrera universitaria y siendo profesionales también pasan a formar parte del desempleo. Es triste ver a jóvenes con títulos de profesores,  ingenieros, abogados, periodistas, economistas, médicos, etc. desempleados o desempeñándose en labores ajenas a sus estudios y ganando el salario mínimo o menos.

Por eso,  los jóvenes son los más propensos a marcharse en busca del “sueño americano” que en ocasiones se convierte en “pesadilla americana”.   Rafael, el hijo de un amigo, es padre de una niña de dos años y en 2016 se graduó de licenciado en Administración de Empresas y desde entonces comenzó a buscar empleo. Su padre me cuenta que fácilmente aplicó a un centenar de oportunidades. Desesperado, un día le pidió 300 dólares y con ese dinero se fue en caravana hacia Estados Unidos. Ya pasaron tres meses y ni siquiera llega a la frontera con la nación estadounidense. Pidió asilo en México y le fue denegado. Le ha prometido a su padre que si en dos semanas no logra pasar, buscará la forma de regresar a El Salvador con sus sueños frustrados y con 50 libras de menos.

Así como Rafael hay cientos o miles de salvadoreños que dejando a los suyos parten con la esperanza de una mejor vida, pero pronto la realidad  se encarga de frustrar sus sueños. Las caravanas de migrantes, un invento de las necesidades colectivas en los países pobres, no son la solución a las crisis. Al contrario, son el reflejo de las políticas de Estado fallidas de los países tercermundistas.

El futuro gobierno salvadoreño, con Nayib Bukele a la cabeza, debe comenzar a buscar soluciones a la crisis que vivimos para evitar más caravanas y la expulsión de buenos salvadoreños.  Se le debe apostar a terminar con la inseguridad que vivimos contrarrestando toda forma de delincuencia. Hasta ahora los gobiernos no han priorizado acabar con la delincuencia y la población ha sufrido las terribles consecuencias.

También se debe apostar por crear una economía sana y próspera que permita generar trabajo, especialmente para los jóvenes. Mejorar las pensiones para que los adultos mayores se puedan jubilar y de esa forma abrir espacio para los jóvenes, atraer inversión extranjera, invertir de manera correcta, generar reglas claras para el desarrollo económico, potenciar nuestros recursos, apoyar y fomentar los emprendedurismos, etc. pueden ser formas para generar oportunidades para todos.

Generar esperanza con hechos concretos debe ser un objetivo puntual del futuro gobierno, para que no existan más caravanas de migrantes ni expulsiones de salvadoreños que se marchan por falta de oportunidades y porque temen morir a manos de la delincuencia.




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