Editorial & Opinion

La ignorancia de mi pueblo lo condena

Carlos Alvarenga Arias / Abogado y MAE

martes 15, enero 2019 - 12:00 am

Algo así dice la Biblia en alguna parte.

Es verdad, una gran verdad, aplicable para todo: empresas, educación, política, ciencia, religión, etc. La ignorancia es antesala del desastre. Las encuestas dicen que estamos en la antesala de un desastre de dimensiones apocalípticas para un país, que como el nuestro, vive practicando desde hace años el deporte extremo de estar a la orilla del barranco.

Vilipendiado por las maras y el narcotráfico, manoseado por una clase política tercermundista; sin recursos naturales, sin un sistema efectivo para motivar, promover, potenciar la innovación y el emprendedurismo, entre tantas cosas, estamos condenados a la debacle si Nayib Bukele gana.

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¿Por qué señalar de ignorante al pueblo, al votante, al encuestado en este contexto? Bueno, quiero ser claro: no solo es con los votantes, sino también con ese peligroso maridaje en el que en apariencia han caído rojos y tricolores unidos contra el de las nuevas ideas.

Ya explico por qué, pero primero los votantes.


El populismo, del cual ya había hablado en otros artículos, no es algo nuevo; es un término acuñado desde el siglo XIX, y se refiere al político que recurre a manipular los sentimientos de frustración del ciudadano en cuanto a la actividad de la clase política. Reconoce esas insatisfacciones, toma unas cuantas (tres o cinco), y a cada una la rellena con tres o cuatro fundamentos descabellados. Después viene la propaganda, insistiendo en los mismos puntos una y otra vez, de forma altisonante, insultando a diestra y siniestra, sin aliados, solo, como un lobo estepario, utilizando cierta gente e instituciones, aunque parezca estar unidos. Megalómano, mesiánico, se cree poseedor de la verdad ya que llega a creerse las mentiras que dice. Bueno, al fin, de tanto repetir lo mismo se autoprograma el cerebro y lo logra hacer con las multitudes que están ávidas de venganza, y quieren desahogarse.

Bueno, el populista se vuelve peligroso, y la gente, nuestra gente, el potencial votante de Nuevas Ideas (hasta la “N” buscó Nayib para que “rime” con la inicial de su nombre), se vuelve culpable, de forma inconsciente, de un experimento potencialmente catastrófico.

Esto lo hace porque se venga de la clase política inútil que tenemos, pero también por ignorancia. El populismo ha inundado los países de todas formas, Hitler, Mussolini, Nixon, Jimmy Morales aquí a la par, Salvador Nasralla en Honduras, bueno, José Napoleón Duarte acudió al populismo y su gobierno fue, bueno, en materia económica, muy mala. Pero veamos a Donald Trump que, encaprichado, ha varado el gobierno.

Pero los casos más graves y publicitados, el del presidente populista de Nicolás Maduro, que no tiene ni una minúscula idea de cómo se gobierna una nación, y el presidente de Filipinas, que incita a matar a obispos, narcos y homosexuales.

¿Por qué la gente insiste en ignorar la historia ante evidencias tan contundentes? Es que la razón se somete a la pasión.

Pero, ¿qué pasa con la clase política? ¿Por qué puede que su ignorancia también nos lleve a un problema serio? Pues voy a especular. Estoy viendo que para elecciones de segundo nivel se han puesto de acuerdo el FMLN y ARENA, cosa muy rara, pues antes se odiaban y ahora se acuestan en la misma cama. Tienen un enemigo común, y si bien es cierto que en política no hay enemigos, sino rivales, Bukele les da tanto miedo que se han unido en un abrazo de protección y a la vez impúdico. Me aterra, en ese escenario, que vayan a cometer el error de hacer fraude. Eso sería catastrófico.

Las encuestas son tan duras, contundentes, y según mi experiencia, irreversibles, que me duele el estómago de pensar que vayan a hacer algo como en Nicaragua o en Honduras. En Nicaragua la unión promiscua de Arnoldo Alemán y de Daniel Ortega que llevó a la actual dictadura de horror y locura. Y en Honduras, un manoseo horrible de las elecciones que mantiene en constante zozobra a la nación.

Las elecciones en El Salvador, con sus defectos, han sido trasparentes. Sería grave que, ignorando la Historia, FMLN y ARENA fueran a quebrar con una trayectoria de elecciones muy limpias. Perecería la democracia.




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