Editorial & Opinion

La migración debuta en la ONU

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 18, diciembre 2018 - 12:00 am

Este miércoles 19 de diciembre la Asamblea General de Naciones Unidas se dispone discutir, por primera vez desde su fundación en 1945, sobre migración. Considerada como asunto global, en la misma dimensión del cambio climático o la paz mundial, no puede ser tratada unilateralmente, sino de manera trasnacional. Ningún país aislado, por poderoso que sea, tendrá éxito ante semejante interconexión global, teniendo en cuenta que compromete estrechamente tanto a los países emisores, de tránsito y a los de destino. Esta nueva realidad obliga a un modelo de cooperación transfronteriza que esté sustentada en una visión común y en el más estricto respeto por los derechos humanos.

La migración es la movilidad humana fuera del lugar de residencia e incluye tanto a los desplazados y refugiados. De acuerdo a datos de Naciones Unidas el 3 % de la población mundial está en esta condición; es decir, alrededor de 258 millones de personas, una de cada 30, son migrantes y de éstos el 48 % son mujeres y 50 millones aproximadamente son niños y niñas.

Las naciones de destino alegan que asumen un costo económico muy elevado por la presión que los migrantes ejercen sobre sus servicios públicos y el empleo de menor calificación; pero tal como lo expresó la Canciller de Alemania, Angela Merkel: “la migración trae prosperidad...”, pues los migrantes gastan el 85 % de sus ganancias en los países que les acogen y aportan anualmente en remesas un estimado de 450,000 millones de dólares a sus países de origen. Esta contribución es tres veces mayor a la ayuda que puedan proporcionar los países ricos a las naciones en vías de desarrollo.

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A lo largo de un año y medio Naciones Unidas desarrolló un proceso con el objeto de arribar a un acuerdo mundial, por primera vez, para establecer políticas para una migración segura; este proceso inició en Nueva York con la adopción por unanimidad de la resolución 71/1, el 19 de septiembre de 2016. Durante ese periodo hubo seis intrincadas secciones de abordaje que incluyeron consultas entre abril y noviembre del 2017 para concluir en un primer borrador sujeto a evaluación en diciembre de ese mismo año; en esta fase países relevantes como Estados Unidos abandonaron el esfuerzo, en tanto otros de manera responsable continuaron con las negociaciones intergubernamentales que concluyeron en julio de este año.

Finalmente en la Conferencia Internacional en Marrakech, Marruecos, celebrada entre el 10 y 11 de diciembre, coincidiendo con el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se adoptó la resolución “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular” con los votos favorables de 150 países, de los 193 que integran el sistema de Naciones Unidas, lamentando relevantes ausencias en la aprobación del acuerdo, como: Estados Unidos, Australia, Chile y al menos seis países de la Unión Europea, entre ellos Austria, República Checa, Hungría, Letonia, Polonia y Eslovaquia.


Entre los ausentes las posturas varían desde quienes se oponen rotundamente al acuerdo por considerar que atenta contra su soberanía para definir políticas migratorias –resistencias que encubren posturas xenófobas, racistas, ultra conservadoras de extrema derecha y en definitiva una violencia histórica- hasta quienes asumen reservas de texto o solicitan tiempo para firmar. Esto contrasta con posturas muy avanzadas a favor de su adopción por países como Alemania, España, Grecia y Bélgica.

El debate de este miércoles 19 en la Asamblea General de Naciones Unidas es trascendente para avanzar en políticas homogéneas. Este acuerdo, aunque positivo, tiene limitaciones jurídicas porque no es un tratado; en consecuencia, no tiene obligatoriedad vinculante y aún no resuelve aspectos relevantes como la ayuda humanitaria para los migrantes, su necesidad de servicios básicos, ni sus derechos laborales. Entonces, es hasta ridícula e incomprensible la resistencia de quienes se oponen.

El problema migratorio seguirá creciendo en la medida que aumenta la brecha de la desigualdad económica y social entre países ricos y naciones empobrecidas; por lo tanto, es importante ir al encuentro de la propuesta del presidente López Obrador para ampliar las inversiones de Estados Unidos y Canadá en Centroamérica, mientras se avanza en este acuerdo de Naciones Unidas.

La migración como fenómeno amerita un abordaje integral desde la sociedad, instancias gubernamentales, locales, partidos políticos, ONGs, universidades, intelectualidad, gremios, empresa privada y medios de comunicación; sin olvidar que es necesario desentrañar su pasado pero también su impacto en el futuro de nuestras comunidades.




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