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Editorial & Opinion

La muerte disfruta la imprudencia

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 13, noviembre 2018 - 12:00 am

Cada noviembre conmemoramos el Día de los Difuntos para rendir tributo a seres queridos que fueron parte de nuestra alegría cotidiana, su ausencia deja vacíos irreparables y en muchos casos esas pérdidas pueden evitarse.

Mensualmente son más de cien cortejos fúnebres los que dolorosamente recorren las calles, pasan ante la silenciosa mirada de miles de familiares y amigos cabizbajos; viudas desesperadas, angustiadas, alzan su mirada al cielo preguntando porqué, sus temblorosas manos truenan los dedos con impotencia ante un futuro incierto y el llanto y desconcierto de hijos huérfanos. Sueños truncados, luto, dolor, lágrimas.

Hasta el 31 de octubre los accidentes de tránsito contabilizaron 1049 muertes, 70 más que los ocurridos en el mismo periodo del año anterior; mientras, los lesionados abarrotaban los hospitales sumando 8285 -con todo el costo médico imaginado- 656 más que en 2017, trágico resultado de 16,690 accidentes. Según datos de la División de Tránsito Terrestre de la PNC y el  Viceministerio de Transporte 1223 involucran transporte colectivo, dejando 59 fallecidos y 630 lesionados.

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Aún son más graves los accidentes de motocicleta, reportando un acelerado incremento de 298 fallecidos, 78 más que el año anterior y 1716 lesionados, 307 más que 2017. Esta siniestralidad es producto de 1958 accidentes, 281 más que el periodo previo. El número de motociclistas accidentados alcanza el 30 % de los siniestros, en tanto las motocicletas en circulación rondan las 268,000 unidades frente a 767,000 vehículos, según datos hasta abril 2018.

Los peatones atropellados y fallecidos suman 468, cinco más que el año anterior. De acuerdo a la PNC la frecuencia de los accidentes es producto de la conducción  en estado de ebriedad o bajo efecto de drogas, invasión del carril contrario, irrespeto del semáforo en rojo y peatones, exceso de velocidad y uso de teléfono mientras se conduce. Otras causas registradas son la falta de revisión al estado mecánico de los vehículos, así como el deterioro de algunas calles o ausencia de señalización vial.


Aunque en el periodo descrito ha disminuido el total de accidentes -1036 menos que el año pasado-, ha aumentado la gravedad y el número de víctimas. Desde 2012 hay debate legislativo para la búsqueda de un acuerdo que permita endurecer las sanciones a conductores infractores, considerando que no es justo multar con $20 y $30 a quienes de manera irresponsable ponen en grave riesgo la vida de inocentes, proponiéndose aplicar sanciones de $500 e incluso hasta la suspensión de la licencia por seis meses.

Es importante reconocer el esfuerzo gubernamental desde Fovial, institución que cumple ejecutando exitosamente el 95 % de su presupuesto para mejorar la compleja red vial del país compuesta por 6420 km -4033 pavimentados y 2394 sin pavimentar-. Es ejemplar su trabajo en magnas obras como los pasos a desnivel de Naciones Unidas, Masferrer, el Paso del Jaguar, la ampliación de la via Sonsonate-Acajutla y la carretera al Puerto de La Libertad. Actualmente, solo el trabajo en ejecución para señalizar 64 km de las vías más transitadas cuesta $900,000.

Sin embargo, ninguna obra física será capaz de modificar nuestra conducta a la hora de conducir, es cuestión de reglas más estrictas, mayor control institucional, mucha educación y conciencia vial; además, por supuesto, de atender las causas estructurales.

Es obvio que el grave problema del tráfico del país está relacionado a un modelo de desarrollo que concentra el progreso solo en la región central, congestionando con el 70 % del tránsito vehicular los departamentos de San Salvador, La Libertad y la franja sur del territorio; el clima de inseguridad, la mala calidad e irregularidad del transporte público de pasajeros obligan a la población a adquirir su propio medio de transporte aumentando el congestionamiento y riesgos de siniestralidad.

Esta epidemia exige mayores esfuerzos: profundizar los trabajos de capacitación y prevención a peatones en materia de seguridad vial en centros educativos y de trabajo; campañas de consciencia respecto a la responsabilidad de los conductores al volante para cumplir con las reglas de tránsito bajo elementales normas de cortesía y un esfuerzo sostenido con mayor número de controles vehiculares especialmente en periodos y días festivos para persuadir a presuntos infractores. Todos tenemos una responsabilidad que debemos asumir, sino es muy fácil que cualquiera pueda ser la próxima víctima.




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