Editorial & Opinion

La participación ciudadana en la gestión del agua

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

viernes 24, enero 2020 - 12:00 am

El agua es el fundamento de la vida, es un recurso crucial, es el componente más abundante en los medios orgánicos, los seres vivos contienen por término medio un 70 % de agua.

El Salvador es el segundo país latinoamericano con los indicadores ambientales más precarios (sólo después de Haití), con menos disponibilidad de agua en Centroamérica, uno de los países más deforestados. Esta realidad hay que cambiarla.

El país necesita agua para el crecimiento económico, para la producción de energía; sin agua no hay agricultura, industria, turismo. El agua es un elemento importante a la hora de decidir dónde invertir, para generar riqueza, es indispensable, está directamente relacionada con el desarrollo social y económico. El agua es el oro líquido de la humanidad.

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Funde lo dice claramente “la problemática actual de los recursos hídricos se debe a: 1) la escasez física, debido a la disminución de la capacidad del territorio para infiltrar agua; 2) la contaminación del agua; 3) el uso y administración ineficiente del recurso, por la carencia de un marco legal y una institucionalidad acorde con las condiciones del país”.

El río Lempa, la principal fuente de agua con la que cuenta el país, desde hace décadas se encuentra en un proceso acelerado de degradación que pone en riesgo procesos de abastecimiento de agua potable. La situación es grave, cerca de una cuarta parte de los hogares salvadoreños no tienen agua potable, casi la mitad de la población carece de acceso a saneamiento.


La falta de concientización y organización de la población para la protección y conservación del agua debe superarse. 2020 tiene que ser el año de la participación ciudadana en la gestión del agua. Participación entendida como acción y compromiso para la construcción de una fuerza social, integrada por personas organizadas en torno a  conquistar el Derecho Humano al Agua y defender el recurso hídrico como un bien público.

Llegó el momento de superar el lamento, la queja, de buscar culpables. Hoy la única actitud correcta es señalar los problemas existentes en la gestión del agua, identificar sus causas y proponer soluciones. Involucrarse en el diseño, ejecución y seguimiento de medidas de protección y manejo responsable y sostenido del agua.

Los problemas que se han presentado en los últimos días son, razón demás, para que todos participemos en la presentación de alternativas de solución. El agua no tiene ideología ni colores políticos partidarios. Lo que está en juego es la salud, la vida de la gente. Las organizaciones sociales, comunidades, asociaciones de profesionales, ciudadanos han demostrado que esta lucha no es ideológica ni partidaria, sino en defensa de la vida.

Llegamos al punto de no retorno, los ciudadanos debemos exigir a los diputados que actúen con sentido de urgencia, que sean responsables y aprueben la Ley General de Aguas, ya es suficiente; llevan 13 años discutiendo y no hay una ley que garantice, regule y proteja este valioso líquido. La ley debe reconocer el derecho humano al agua, la gestión pública del vital líquido y la participación ciudadana en la protección de los bienes hídricos.

El Órgano Ejecutivo en lo que se refiere a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados tiene una tarea: hacer a fondo una reingeniería institucional para que Anda sea una instancia eficiente y transparente, que responda adecuadamente a las demandas ciudadanas. Lo dicen las Radios Comunitarias.

El Río Lempa debe rescatarse, es de donde proviene el 50 % del agua potable que abastece a la población del Área Metropolitana de San Salvador. Hoy nuestro principal río es un vertedero de residuos industriales, agro-químicos y orgánicos provenientes de fábricas, plantaciones agrícolas (principalmente cañales) y zonas residenciales, que contienen metales pesados, heces fecales, plásticos y demás desechos que contaminan al principal afluente del país.

No hay tiempo para más: El grave deterioro ecológico del país, es un tema clave. Es necesario colocar la problemática ambiental en el centro del debate nacional y en las prioridades de las políticas públicas. Es indispensable elaborar, con la participación de la sociedad civil, un plan de restauración de cuencas y mantos acuíferos.

Los ciudadanos no podemos seguir quejándonos, criticando y la mayoría de las veces indiferentes, frente a la problemática del agua. Hay que actuar. los Comités de Agua Potable y Saneamiento son un modelo de gestión que se puede implementar en las colonias, para garantizar el acceso al agua potable y el saneamiento. La participación de la población en la gestión del agua está fundamentada en los intereses superiores de la sociedad, en procura del bien común, por encima de los intereses particulares.




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