Editorial & Opinion

Las relaciones con China

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 10, diciembre 2019 - 12:00 am

La reciente y exitosa visita de Estado del presidente Bukele y su amplia comitiva a la República Popular China, merece nuestro reconocimiento; sin duda, serán numerosos los beneficios que representará esta privilegiada relación, en función del desarrollo que tanto necesita cubrir con urgencia nuestra nación.

El fortalecimiento de los vínculos diplomáticos, políticos, culturales, académicos, tecnológicos y comerciales con ese gigante mundial, podrían permitir ampliar en el corto, mediano y largo plazo -sin temor- el abanico de relaciones estables, respetuosas y beneficiosas entre naciones para contribuir a la estabilidad, el progreso y la paz; en una comunidad internacional cada vez más multipolar.

A estas alturas puede parecer infructuoso el debate histórico de quien comenzó estos contactos que llevaron a la suscripción de relaciones diplomáticas con China; sin embargo, y en honor a la coherencia y la verdad, es necesario afirmar que fue la correcta visión política del expresidente Salvador Sánchez Cerén y el gobierno del FMLN, quienes superaron paradigmas. A ese gobierno debemos ese gigantesco paso que vino a transformar la orientación –extremadamente conservadora y dependiente- que ha caracterizado a la diplomacia salvadoreña. También, es necesario reconocer con claridad el yerro por la tardía decisión, ya que fue hasta el final de aquel mandato que se adoptó tan importante decisión, lo que no permitió cosechar de manera oportuna resultados para el país.

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También debe decirse que la vacilación, imprudencia, confrontación y polarización que caracteriza el estilo de gobierno del presidente Bukele, le hizo perder medio año de valioso tiempo, debido a la ceguera de no reconocer y dimensionar de manera justa los logros heredados por el anterior gobierno. Incluso, durante la campaña proselitista, de manera agria, desatinada y despectiva, Bukele se refirió a la generosa cooperación que ya nos proporcionaba el noble pueblo y gobierno de China, afirmando: “Además de meterse en nuestra política interna, están también faltando a su palabra, y lo que es peor, aprovechándose de la dignidad de nuestro pueblo, que no necesitaría que le regalaran unas libras de arroz”. (https://elmundo.sv/Bukele-critica-a-china-y-los-acusa-de-ingerencia-electoral/).Groseras palabras que bien merecerían, en un acto de humildad, una sincera disculpa.

Las relaciones con la República Popular China fueron suscritas el 21 de agosto del año 2018, después de cuatro años de calculados acercamientos que siempre estuvieron plagados de presiones adversas del gran imperio del norte y del conservadurismo en la conducción de nuestra cancillería. Sin embargo, en ese periodo previo, se avanzó en ampliar los vínculos comerciales, se logró la reducción recíproca de aranceles, elevando el intercambio comercial hasta lograr en el último año $86 millones en exportaciones hacia ese país. Aquella formalización de vínculos diplomáticos permitieron la suscripción de quince memorandos de cooperación por $156 millones, que son los que constituyen la base de la materialización en proyectos y  que hoy se exhiben como el fruto del éxito de la visita oficial del presidente Bukele.


Contrario a lo que en su momento, y de manera conservadora se esgrimió -alimentando temores, casi en el sentido de que peligraba la existencia de la humanidad por el establecimiento de las relaciones con China- hoy vemos satisfactoriamente el gran entusiasmo de sectores empresariales con la expectativa de oportunidades, políticos de todas la banderas, alcaldes, funcionarios de la Corte Suprema de Justicia, todos en comitivas viajando para conocer las perspectivas de esa gran nación para fortalecer los vínculos de cooperación. Por supuesto, tenemos claro que de ninguna manera este paso deben significar el desmedro de nuestras históricas relaciones con el pueblo norteamericano y el gobierno electo de aquel país; más bien, esta decisión diplomática debe ser respetada porque es consecuente y natural con lo actuado por más del 95 % de países de América y del mundo.

Ya disfrutaremos del 20 al 23 de diciembre la VI Exposición Empresarial de China en Cifco; y es así como la gran lección de país, es que el camino del progreso exige cada vez más, una ruta consensuada, una visión amplia, poniendo nuestra política exterior en función del interés nacional para el desarrollo equitativo. Ese objetivo exige romper con alineamientos dependientes, adoptar un sentido de soberanía para fortalecer la amplitud de nuestras relaciones internacionales en función de las necesidades del país y  generar mecanismos de diálogo con todos los sectores para fortalecer la unidad nacional y enfrentar las presiones que sobrevengan.




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